

Las autoridades australianas declararon un estado de desastre en 18 zonas de Victoria tras una serie de incendios forestales que han destruido al menos 10 viviendas, dejado tres personas desaparecidas y quemado más de 300.000 hectáreas de terreno en medio de una intensa ola de calor.
Los incendios forestales que azotan el estado australiano de Victoria han alcanzado niveles críticos, obligando a las autoridades a declarar un estado de desastre ante la magnitud de la emergencia. Según informaron fuentes oficiales, más de 300.000 hectáreas de terreno ya han sido consumidas por las llamas, con al menos 10 viviendas destruidas y tres personas desaparecidas.
La premier de Victoria, Jacinta Allan, anunció la declaración de estado de desastre en 18 áreas de gobierno local, otorgando poderes de emergencia a los equipos de bomberos para realizar evacuaciones forzosas. "Se trata de proteger vidas victorianas", declaró Allan durante una conferencia de prensa.
Los incendios más significativos se concentran en la región de Longwood, ubicada aproximadamente a 112 kilómetros al norte de Melbourne, donde un solo incendio forestal ha arrasado cerca de 150.000 hectáreas. El Comisionado de Gestión de Emergencias, Tim Wiebusch, advirtió que los 10 incendios activos podrían continuar ardiendo durante días o incluso semanas.
Las condiciones climáticas extremas han contribuido a la propagación de los incendios, con temperaturas que superaron los 40 grados centígrados y rachas de viento de hasta 90 kilómetros por hora. Tres incendios se mantienen en nivel de emergencia, el más alto de peligrosidad, según informó la Autoridad de Bomberos Rurales.
Hasta el momento, alrededor de 38.000 residencias y negocios se encuentran sin suministro eléctrico, y más de 130 estructuras, incluyendo casas y cobertizos, han sido destruidas. Cientos de bomberos de todo el país han sido movilizados para combatir los siniestros.
Los expertos señalan que estos eventos se enmarcan en un contexto más amplio de cambio climático, recordando que la superficie terrestre de Australia se ha calentado un promedio de 1,51 grados centígrados desde 1910.
La Oficina de Meteorología pronosticó un frente frío que traería temperaturas más moderadas, con máximas en los años 20, lo que podría ayudar en las tareas de control de los incendios.
Los residentes locales, como Jan Newton, residente de Seymour, han expresado su preocupación, recordando los trágicos incendios de Black Saturday de 2009 que cobraron 173 vidas. "Estoy rezando para que mi suerte no se haya agotado", declaró Newton.