

El líder del Consejo de Transición del Sur, Aidarous al-Zubaidi, anunció oficialmente un período de transición de dos años en Adén, Yemen, con el objetivo de preparar un referéndum sobre la autodeterminación del sur, desafiando la estructura política actual del país.
El movimiento separatista del sur de Yemen ha dado un paso significativo al declarar un período de transición de dos años, según informó el líder del Consejo de Transición del Sur (STC), Aidarous al-Zubaidi. Esta declaración, realizada en la ciudad de Adén, representa un potencial punto de inflexión en el complejo panorama político yemení, marcado históricamente por divisiones profundas entre el norte y el sur.
El contexto de esta declaración se remonta a la breve independencia del Yemen del Sur antes de la unificación en 1990, y refleja resentimientos históricos contra lo que los separatistas consideran dominación del norte. Al-Zubaidi presentó la iniciativa como un camino responsable para abordar los agravios del sur, enfatizando la necesidad de diálogo con las facciones del norte, incluyendo al gobierno internacionalmente reconocido liderado por Rashad al-Alimi.
El Consejo de Transición del Sur, fundado en 2017, ha construido una presencia significativa en Adén y áreas circundantes, respaldado por recursos considerables y con el apoyo de los Emiratos Árabes Unidos. La declaración incluye compromisos para estabilizar servicios, garantizar el pago de salarios y gestionar los ingresos a través del banco central de Adén.
La propuesta llega en medio de tensiones crecientes, con maniobras militares de fuerzas sureñas que generan interrogantes sobre si se trata de una genuina oferta de diálogo o una estrategia para consolidar el control. Las recientes acciones militares del STC en la provincia de Hadramaut, donde capturó vastos territorios, demuestran su capacidad militar y su ambición política.
El conflicto en Yemen, que comenzó en 2014 con la toma de Saná por los rebeldes hutíes, ha involucrado a múltiples actores regionales, incluyendo Arabia Saudita, que lidera una coalición para reinstaurar el gobierno reconocido, e Irán, acusado de apoyar a los hutíes. En este contexto, la declaración del STC podría representar tanto una oportunidad para la paz como un riesgo de mayor fragmentación.
Los próximos dos años serán cruciales para determinar si esta iniciativa conduce a una solución negociada o desencadena una nueva fase de conflicto en una región ya devastada por años de guerra. La comunidad internacional observará de cerca cómo se desarrollan los acontecimientos, consciente de que el futuro de Yemen podría depender del éxito o fracaso de este proceso de transición.