El expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero realizó una visita oficial de 40 horas a Caracas para participar en los diálogos entre el gobierno interino de Delcy Rodríguez y diversos sectores de la sociedad venezolana, en un momento de transición tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero.
El expresidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, aterrizó la madrugada del pasado viernes en Caracas para sumarse a los diálogos que buscan dar salida a años de convulsión política y represión en Venezuela, según informó el diario El País. Esta visita oficial contrasta con su último viaje a Venezuela, realizado en secreto el 30 de agosto, cuando intentó sin éxito negociar la liberación de presos políticos con el régimen de Nicolás Maduro.
La visita de Zapatero se produce en un contexto de cambio en Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero. Su sucesora, Delcy Rodríguez, ha puesto en marcha lo que algunos consideran una nueva etapa después de 27 años de mano dura chavista. "Este es uno de los momentos más interesantes del país. Está empezando a cambiar, la gente tiene otra mentalidad", comentó Zapatero a su entorno tras el viaje, según recoge El País.
Durante su estancia de 40 horas en Caracas, Zapatero mantuvo una intensa agenda que incluyó encuentros discretos con víctimas y organizaciones no gubernamentales, así como ocho reuniones, seis de ellas con dirigentes opositores. Entre estos se encontraban miembros de la Plataforma Unitaria (principal alianza opositora), Henrique Capriles, Stalin González, Henry Ramos y el excandidato presidencial Enrique Márquez, quien fue liberado tras pasar un año preso por negarse a firmar las actas electorales que favorecían a Maduro en 2024.
La invitación formal para esta visita partió del ministro de Cultura venezolano, Ernesto Villegas, quien encabeza el Programa para la Paz y la Convivencia Democrática, una iniciativa que el Gobierno define como un intento de "construcción de consensos como alternativa a la confrontación estéril", según El País.
La reunión más destacada fue con Delcy y Jorge Rodríguez, encuentro que los hermanos difundieron en sus redes sociales. "El viaje hacia el reencuentro siempre exige más compromiso y determinación de quien ha tenido el poder", defendió Zapatero durante sus conversaciones.
El expresidente español mostró su optimismo sobre la situación actual en Venezuela: "En un plazo récord se está produciendo una nueva manera de respirar en Venezuela", declaró a los periodistas. Además, expresó su confianza en la presidenta interina: "Tengo una gran confianza en Delcy Rodríguez. La conozco mucho", afirmó tras admitir que mantienen conversaciones casi diarias.
Uno de los temas centrales de la visita fue la futura ley de amnistía, anunciada por Delcy Rodríguez apenas un mes después de la captura de Maduro. Esta ley, que tendrá una discusión y aprobación exprés, se debatirá por segunda y última vez esta semana, previsiblemente el jueves. "La ley es muy ambiciosa y marcará un antes y un después", aseguró Zapatero ante los periodistas.
El último borrador conocido, aún en fase de consultas, limita las excarcelaciones a una decena de episodios concretos de convulsión social, lo que podría dejar fuera a decenas de presos encarcelados por su actividad crítica fuera de esos marcos. Sin embargo, hay otros textos en discusión y cierta conciencia dentro del Gobierno venezolano de que hacen falta mayores garantías y seguridad jurídica.
La clave del debate está en el alcance real de la amnistía. Entre las peticiones de la oposición y de las organizaciones defensoras de los presos figura la derogación de varias leyes utilizadas durante años para reprimir la disidencia, como la llamada "ley del odio", usada para perseguir incluso críticas en redes sociales.
Tras la aprobación de la ley de amnistía, los Rodríguez plantean nuevas reformas que incluyen una reforma de la justicia, del sistema penitenciario y una mejor gestión de los ingresos petroleros para amortiguar la grave crisis económica que atraviesa el país. "Las reformas y su contenido son la única manera de desactivar el escepticismo", se escuchó en las reuniones, según El País.
La esperanza y el escepticismo conviven en Venezuela. Para varios actores políticos y sociales, el cambio sigue siendo más aparente que real. Persisten las sospechas sobre si se trata de una maniobra para ganar tiempo, de un gesto condicionado por la presión de Estados Unidos o de un simple lavado de cara del poder.
Cabe destacar que Delcy Rodríguez accedió a la presidencia interina de Venezuela bajo un régimen de sanciones europeas que, por ahora, seguirá vigente al menos hasta 2027, según informa Infobae. Estas sanciones, impuestas por la Unión Europea, implican la congelación de activos dentro de la UE, la prohibición de recibir fondos o recursos económicos y el veto de entrada en territorio comunitario.
Tras la primera oleada de liberaciones anunciada hace casi un mes, se han abierto negociaciones con Estados Unidos para la reapertura de las embajadas y la reactivación de la venta de petróleo a empresas norteamericanas. Además, el pasado 31 de enero, el ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, habló con su homólogo venezolano, Yván Gil, para darle la enhorabuena por la amnistía general y ofrecer el apoyo de España en su transición, según Infobae.
Los contactos de Zapatero con el chavismo han sido blanco de críticas tanto en la derecha española, que le ha exigido en multitud de ocasiones que condene públicamente los abusos del régimen, como de la oposición venezolana más combativa, que ha puesto en duda los resultados de su mediación y sus contactos con el Palacio de Miraflores.
El expresidente mantuvo silencio tras las elecciones de julio de 2024 en las que Maduro se autoproclamó ganador mientras la oposición mostraba las actas que revelaban una victoria de Edmundo González, el candidato de María Corina Machado. En ese momento, miembros del Gobierno español defendieron en privado el silencio de Zapatero argumentando que era "mucho más útil como mediador que como opinador".