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Alemania planea tener el ejército más poderoso de Europa en 2039 con un gasto de defensa del 3,5% del PIB

El gobierno alemán ha presentado su estrategia militar 'Responsabilidad con Europa', que prevé convertir a la Bundeswehr en el ejército convencional más fuerte del continente para 2039, con 460.000 efectivos y un presupuesto de defensa que alcanzará el 3,5% del PIB a partir de 2029. El plan, impulsado por el canciller Friedrich Merz y el ministro de Defensa Boris Pistorius, responde a la amenaza rusa tras la invasión de Ucrania y a la incertidumbre sobre el compromiso de Estados Unidos con la OTAN bajo la presidencia de Donald Trump.

INTERNACIONAL3 MAY 2026

Alemania se encuentra en plena transformación militar, enfrentándose a los fantasmas de su pasado mientras busca convertirse en la principal potencia defensiva de Europa. El ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, presentó esta semana en el Bundestag el documento estratégico 'Verantwortung für Europa' (Responsabilidad con Europa), que establece la ambición de contar con el ejército convencional más fuerte de Europa en 2039, según informó El Independiente.

El plan contempla una fuerza combinada de 460.000 efectivos y un presupuesto de defensa de 108.000 millones de euros para este año, con el compromiso de destinar el 3,5% del PIB a la defensa básica a partir de 2029, según las fuentes. Ni Francia ni el Reino Unido prevén alcanzar este objetivo antes de 2035, lo que posicionaría a Alemania como líder militar indiscutible del continente.

"Estamos convirtiendo al Bundeswehr en el ejército convencional más fuerte de Europa", afirmó Pistorius, según El Independiente. El canciller Friedrich Merz, quien cumple su primer año en el cargo, ha basado la identidad de su gobierno en este objetivo y promovió la eliminación del límite de la deuda para financiar el rearme.

El gobierno planea elevar el gasto en defensa hasta los 179.900 millones de euros en 2030 para modernizar todo el equipamiento que había quedado obsoleto desde el fin de la Guerra Fría y la reunificación alemana en 1990, según El País. La meta a corto plazo es aumentar el número de soldados en activo hasta los 260.000 para 2035, desde los 185.000 actuales, y contar con 200.000 reservistas.

"Las Fuerzas Armadas alemanas se encuentran en plena transformación. Debemos estar preparados hoy mismo para la disuasión y la defensa, capaces de 'luchar esta misma noche'", declaró Merz durante su visita esta semana a las tropas destacadas en Munster, Baja Sajonia, según El Independiente.

Alemania ha vivido dos momentos decisivos para este giro radical: la invasión rusa de Ucrania, que llevó al entonces canciller Olaf Scholz a proclamar la Zeitenwende (cambio de era) en 2022, y la decisión del actual jefe del Gobierno, Friedrich Merz, de levantar el freno a la deuda para aumentar el gasto militar, según El País.

Justo tres días después de que las tropas al servicio de Putin entraran en Ucrania, Scholz anunció el cambio de era. Alemania se daba cuenta de que la Rusia de Putin es una amenaza y que la vía del wandel durch handel (negociar a través del comercio) había fracasado, según El Independiente.

La política estadounidense hacia Europa y la OTAN ha sido un factor determinante en esta transformación. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció recientemente la retirada de 5.000 soldados estadounidenses de las bases en suelo alemán, donde tiene estacionados a más de 36.000 militares de forma permanente, según El País. Un día después afirmó, sin aportar detalles, que el ajuste será aún más profundo: irá "mucho más allá de los 5.000".

Según Reuters, citado por El Independiente, el recorte empezaría por unos 5.000 soldados de los 35.000 que Estados Unidos tiene desplegados en la República Federal, aunque el movimiento necesitaría el visto bueno del Congreso. La decisión llegó tras declaraciones críticas de Merz sobre la guerra de Irán, según El País.

La aventura bélica de Trump en Irán, forzada en gran parte por los consejos de su aliado, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, puede dar un golpe definitivo a la relación transatlántica, según El Independiente. Trump actuó sin consultar a los aliados, pero pretende que le ayuden a salir del laberinto.

Con estos vaivenes de Trump, los europeos se han dado cuenta de que no está garantizado que se pueda contar con Estados Unidos en caso de ataque ruso, según El Independiente. "La gran mayoría está muy a favor de gastar más en defensa, de ayudar a Ucrania y es consciente de la necesidad de tomar el destino en nuestras propias manos por falta de sintonía con Washington, de quien más del 80% dice que ya no es un aliado de fiar", comentó Peter Matuschek, gerente del instituto de opinión Forsa, según El País.

El cambio de actitud de la sociedad alemana hacia el rearme es notable. Durante años, los alemanes mostraron un amplio rechazo a gastar más en defensa y eran escépticos con todo lo militar. Ahora, más de un 70% se pronuncia a favor de gastar más en defensa y casi un 60% tiene "gran confianza" en el ejército, según El País. Según una encuesta de la Körber-Stiftung citada por El Independiente, casi tres cuartas partes de los ciudadanos apoyan que se duplique el gasto en defensa.

Las Fuerzas Armadas alemanas están hoy en su máximo histórico de aprobación en las encuestas, según El País. "El verdadero problema era la política, que no quería responder de manera clara a la pregunta de para qué sirven", dijo Sönke Neitzel, profesor de historia militar de la Universidad de Potsdam. "La guerra de Ucrania ha contribuido a que ahora se pueda decir: sí, invertimos en armamento y eso es importante porque tenemos que protegernos", agregó.

Berlín es ahora el principal aliado de Kiev, no solo económicamente sino también en lo puramente militar, según El País. La ayuda incluye suministros de equipamiento y armamento procedentes de los arsenales de la Bundeswehr, entre los que se encuentran vehículos de defensa antiaérea, de artillería y de combate, transportes blindados, armas y munición. Neitzel recuerda que al inicio del conflicto en Ucrania, Alemania solo envió material: 5.000 cascos. "Ahora los alemanes están muy comprometidos, pero eso ha llevado su tiempo", comentó.

Parte del apoyo se explica por la popularidad del ministro de Defensa, el socialdemócrata Pistorius, el político mejor valorado del país, conocido por su lenguaje directo, según El País. "Dice las cosas como son, claras y con un lenguaje alejado del que se usa en la burbuja de Berlín", explicó Matuschek.

Sin embargo, persisten las divisiones. En la antigua Alemania del Este hay más reservas hacia el rearme que en el oeste, según El País. Por afinidad política, el rechazo es mayor entre los votantes del partido ultraderechista AfD y del entorno de la política populista de izquierdas Sahra Wagenknecht. "Lo curioso es que hay una sintonía bastante amplia desde los conservadores hasta La Izquierda. Es verdad que dentro de La Izquierda hay menos apoyo, pero, aun así, incluso entre los votantes de ese partido hay hasta una ligera mayoría que apoya más gasto en defensa", apuntó Matuschek.

Aunque apoyan el rearme, persiste el rechazo a asumir un liderazgo militar. "Siempre ha habido recelo. Cuando preguntamos si Alemania debería tener un papel más importante a nivel internacional, la mayoría dice que sí, pero solo diplomáticamente", analizó Matuschek. Sin embargo, según El Independiente, el 61% se opone a que Alemania asuma un papel de liderazgo militar en Europa.

Para lograr el aumento de tropas, Alemania ha reintroducido el servicio militar, en principio de forma voluntaria y con atractivos incentivos económicos, según El Independiente. El gobierno alemán decidió pausar el servicio militar en 2011, después de que hubiera ido perdiendo importancia desde la reunificación alemana, según El País.

El nuevo servicio militar, aprobado el pasado año y que entró en vigor en enero, es voluntario, pero ha desatado un gran debate en la sociedad, especialmente entre los jóvenes, según El País. De momento, se reduce a rellenar un cuestionario obligatorio para todos los hombres nacidos a partir de 2008 y a una prueba médica. El objetivo del Gobierno es contar con un registro oficial con todos los datos y aptitudes de los jóvenes que vayan cumpliendo 18 años. El gobierno ha hecho esfuerzos para hacer más atractivo el servicio con sueldos que parten de los 2.600 euros brutos al mes.

"No conseguirán suficientes voluntarios. Eso está claro, y lo sabe cualquiera que tenga dos dedos de frente. En algún momento habrá que introducir un servicio militar selectivo, como en los países escandinavos", prevé Neitzel, según El País.

La mayoría de los alemanes está a favor de una mili obligatoria. Los jóvenes, en cambio, incluso cuando están a favor del rearme, no lo están de la mili, según El País. "Cuando preguntamos si estarían dispuestos a luchar por su país, ahí la cosa es muy distinta. Ahí las cifras están muy bajas", incidió Matuschek, que apunta a que ha aumentado el número de solicitudes de objeción de conciencia.

Para el sociólogo Harald Welzer, esta postura de los jóvenes tampoco es de extrañar si se tiene en cuenta el trato recibido durante la pandemia, según El País. "Son muchos factores por los que muchos jóvenes simplemente dicen: No lo entendemos en absoluto. Este Estado no hace nada por nosotros, ¿por qué deberíamos arriesgarnos ahora?", dijo.

El peso de la historia sigue presente en el debate. "Ninguno de nosotros puede escapar de su historia. España no puede escapar de la Guerra Civil y los alemanes, de la II Guerra Mundial", explicó Neitzel sobre el papel que ocupa la memoria histórica en la visión actual que sus conciudadanos tienen del ejército, la Bundeswehr, según El País.

"Los alemanes son muy indecisos a la hora de actuar y, en las misiones de intervención siempre han dejado que los estadounidenses, los franceses y los británicos tomaran la iniciativa", comentó Neitzel. La II Guerra Mundial sigue desempeñando "un papel importante" en el debate, recordó.

Para el sociólogo Welzer, lo sorprendente es la falta de crítica en todo el debate sobre el rearme en un país en el que a nadie se le ocurrió que "el ejército volviera a ser para conflictos" y donde "el tema de la guerra sigue siendo muy delicado", según El País.

Michael, de 49 años y originario de Bremen, considera "razonable" que Alemania tenga "un ejército fuerte que, en caso de duda, pueda defenderse por sí mismo", según El País. "Tiene sentido, sobre todo, en el contexto actual, en el que quizá ya no se pueda confiar en Estados Unidos y Trump está reduciendo su compromiso con la OTAN", explicó. Históricamente, añadió, "es un poco complicado por nuestro pasado: no nos gusta que se nos perciba como una potencia militar, por razones comprensibles; pero tampoco se puede negar la realidad de que, en caso de necesidad, hay que defenderse".

Su amigo Andre, de una localidad cercana a Fráncfort y de la misma edad, también lo ve así: "Creo que, por desgracia, es necesario. Si las realidades cambian, entonces también deben cambiar las respuestas. Espero que todo vuelva a la normalidad y que no tengamos que invertir tanto en armamento", según El País.

Por su parte, Markus, del sur y de 47 años, opina que si bien es importante no depender de la OTAN o Estados Unidos, estaría bien invertir parte de esos fondos en mejorar las relaciones comerciales pacíficas que en el rearme mutuo, según El País.

El rearme alemán genera inquietud entre sus vecinos europeos. "Hay una contradicción. Se le pide a Alemania un liderazgo más decidido pero cuando anuncian que van a tener el Ejército convencional más poderoso de Europa los vecinos se inquietan, con razón por cuestiones históricas. Pero en el marco de la Unión Europea no se justifican esos temores", explicó Héctor Sánchez Margalef, investigador principal de CIDOB, según El Independiente.

Francia ha terminado asumiendo el potencial económico de Alemania. La ventaja de París en el ámbito militar lo compensaba con creces. Pero ahora, con una deuda desmesurada, Francia no es capaz de seguir el ritmo de Alemania y poner en marcha un programa de armamento similar, según El Independiente. Cada vez son más conscientes de que, a pesar de ser una potencia nuclear y Alemania no, será Berlín quien marque ahora el rumbo del desarrollo de la defensa europea.

Un ejemplo de las tensiones entre ambos países es el proyecto del caza de nueva generación. La empresa francesa Dassault querría llevar la batuta, pero la filial alemana de Airbus no está de acuerdo. El proyecto se encuentra, por tanto, paralizado, según El Independiente.

En lo que respecta al sistema europeo de defensa aérea (ESSI), Alemania ha decidido que lo construirá basándose en tecnología israelí y estadounidense, mientras que Francia quería apostar por la suya y la italiana, según El Independiente. París querría que los colosales fondos alemanes se utilizaran para reforzar la defensa europea, mientras que Berlín lo considera ineficaz y demasiado lento.

En cuanto a Polonia, el ministro polaco de Exteriores, Radosław Sikorski, decía en 2011 en Berlín: "Empiezo a temer menos el poderío alemán que la inacción alemana", según El Independiente. Recientemente, se ha reafirmado pero con un matiz: Polonia no teme al poderío militar alemán siempre que se desarrolle dentro de la UE y la OTAN.

"Alemania, por su poderío económico, desempeñará per se un papel importante. Otra cosa es si todo el mundo cree que se puede confiar en los alemanes", comentó Neitzel, según El País. A su juicio, la gran pregunta será ver si se puede avanzar conjuntamente como europeos en materia de política de seguridad y defensa. "Los alemanes también deberán demostrar que son capaces de renunciar a los intereses de su propia industria armamentística en favor del bien común".

Sánchez Margalef lamentó que "Alemania no haya tenido en cuenta que la estrategia debería ser europea, aunque es un mal común al resto de los Estados, ya que las industrias ligadas a defensa tienen un componente nacional al que no se quiere renunciar", según El Independiente.

"Alemania debe darse cuenta de que no puede reforzar las capacidades militares de Europa por sí sola", afirmó Carlo Masala, profesor de política internacional en la Universidad de la Bundeswehr de Múnich, en el Financial Times, citado por El Independiente. Liana Fix, autora del ensayo 'Europe's next Hegemon. The perils of German power', publicado en Foreign Affairs, sostiene que los líderes políticos alemanes no ven el riesgo de una hegemonía involuntaria. "Se han olvidado de los grandes acuerdos europeos: si nos hacemos más grandes, deberíamos preguntarnos qué podemos ofrecer a los demás países de la UE".

Como señaló Stuart Dowell, analista en TVP World, citado por El Independiente, "cada país está construyendo su propia respuesta. No se trata de un retorno a la competencia del siglo XIX entre los Estados-nación europeos. Los países implicados son aliados y comparten tanto una evaluación de las amenazas como un marco jurídico. Pero es el fin de algo. Se creía que la defensa europea acabaría convirtiéndose en el siguiente capítulo de la integración europea. Lo que la sustituye es un continente de proyectos nacionales superpuestos, coordinados por la realidad de Rusia y la experiencia de la OTAN, más que por ningún diseño europeo compartido".

Hay dos cuestiones preocupantes en este rearme: la posibilidad de que llegue al poder la extrema derecha con Alternativa para Alemania y su falta de coordinación a nivel europeo, según El Independiente. En las encuestas, si ahora se celebraran elecciones ganaría AfD con el 27%, a cinco puntos de la CDU/CSU de Merz. Los socialistas se hundirían hasta el 12%, sobrepasados por los Verdes con el 15%. AfD sigue quedando apartada de las opciones de coalición, pero cada vez se hace más difícil sumar una mayoría viable para evitar que gobiernen.

Sánchez Margalef apuntó que, en caso de que AfD gobernara, "está por ver si continuarían con esos planes de rearme", según El Independiente.

Cuando se cumple el primer año de su mandato, Merz tiene poco que celebrar. El gobierno de coalición con los socialdemócratas le da muchos dolores de cabeza. Su mayoría parlamentaria es muy ajustada y el socio minoritario intenta no quedar difuminado con la defensa de su política social, aunque cada vez lo tiene más difícil, según El Independiente. Además, Merz no controla el partido, lo que añade más complejidad. A su vez, Alemania necesita reformas y un cambio de modelo porque su apuesta por el sector automovilístico está en crisis.

Alemania, agobiada por el estancamiento de la economía, ha comenzado a recortar en sanidad y prestaciones sociales, pero el gasto en defensa aumenta. El fin también es activar la economía de esta forma, según El Independiente. "En un momento de recesión, parte de la inversión en defensa se destina a dinamizar la economía", explicó Sánchez Margalef.

Tengamos en cuenta que Alemania tiene prohibido en la Constitución enviar misiones armadas al exterior sin aprobación parlamentaria y un mandato internacional, de la ONU, la OTAN o la UE, según El Independiente. Alberga en su suelo armas nucleares de Estados Unidos.

Decía Lord Ismay, primer secretario general de la OTAN, que la Alianza existía para mantener a los americanos dentro, a los rusos fuera, y a los alemanes debajo, según El Independiente. Es significativo que ahora los americanos quieren salir y los alemanes adquieren más poder. Y los rusos más que fuera están en contra de todos.

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