Bacteria hospitalaria desarrolla resistencia a antibiótico de último recurso, según investigadores chinos
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Bacteria hospitalaria desarrolla resistencia a antibiótico de último recurso, según investigadores chinos

Investigadores de la Universidad Tongji en China han identificado mutaciones genéticas en la bacteria Pseudomonas aeruginosa que le permiten resistir la ceftazidima-avibactam, un antibiótico de último recurso utilizado cuando otros tratamientos fallan. El descubrimiento, basado en el análisis de dos pacientes críticos, revela que la bacteria está evolucionando para evadir esta defensa antimicrobiana, aunque paradójicamente podría volverse vulnerable a medicamentos más antiguos.

SALUD14 JUL 2026

La Pseudomonas aeruginosa es una bacteria oportunista bien conocida y una de las principales causas de infecciones asociadas a la atención sanitaria, según los investigadores. El microorganismo ha desarrollado resistencia a los carbapenems, una clase de antibióticos potentes, lo que ha hecho necesario recurrir a la ceftazidima-avibactam como última línea de defensa. Sin embargo, esta amenaza global de salud pública ahora enfrenta un nuevo desafío: la propia bacteria está mutando para resistir incluso este medicamento de último recurso.

Los investigadores identificaron versiones alteradas de enzimas denominadas KPC-71 y KPC-78 en las muestras de P. aeruginosa de los dos pacientes estudiados. Cuando se probaron contra la ceftazidima-avibactam, estas enzimas mutantes mostraron una resistencia mejorada al fármaco, esencialmente desactivando los mecanismos de protección integrados en el medicamento, específicamente la parte de avibactam. Estas enzimas mutantes trabajan en conjunto con otras defensas ya integradas en la bacteria, lo que hace que el microorganismo sea mucho más difícil de eliminar.

Según los investigadores, aunque las mutaciones específicas de KPC son los determinantes primarios de la resistencia a la ceftazidima-avibactam, los datos indican que los mecanismos de resistencia intrínsecos en P. aeruginosa juegan un papel sinérgico. Esta combinación de defensas crea un patógeno particularmente desafiante para el tratamiento clínico.

La Pseudomonas aeruginosa se encuentra prácticamente en todas partes del ambiente, acechando en el suelo y el agua. Sin embargo, solo representa un peligro real para personas ya debilitadas por enfermedades, razón por la cual es un problema particular en hospitales. Es especialmente problemática cuando se asocia con equipos médicos como ventiladores y catéteres, donde la bacteria puede ocultarse y causar infecciones graves. Aunque las buenas prácticas de higiene y limpieza pueden ayudar a reducir el riesgo de infecciones por P. aeruginosa, estas infecciones son difíciles de prevenir completamente.

Una familia específica de P. aeruginosa conocida como ST463 ha causado preocupación recientemente entre los funcionarios de salud en China. Las muestras estudiadas en esta investigación provienen de esa familia, que se caracteriza por ser altamente infecciosa, causar enfermedades graves y ser especialmente resistente a los medicamentos, incluso sin las nuevas mutaciones identificadas.

Sin embargo, existe un giro intrigante en esta historia: las adaptaciones que ayudan a P. aeruginosa a repeler la ceftazidima-avibactam podrían también dejarla vulnerable a medicamentos más antiguos. Los investigadores descubrieron que la resistencia en estas cepas mutantes se debilitó cuando se enfrentaron a los medicamentos carbapenems más antiguos, un intercambio inesperado que ofrece cierta esperanza para poder tratar esta bacteria en el futuro.

Se necesita investigación adicional, pero es posible que los medicamentos carbapenems, incluyendo los tipos imipenem y meropenem mencionados en el estudio, vuelvan a ser efectivos para tratar P. aeruginosa. Sin embargo, existe también el riesgo de que la bacteria desarrolle resistencia a los carbapenems nuevamente y regrese aún más fuerte.

Los investigadores advierten sobre este efecto de "balancín" que destaca la plasticidad de la enzima KPC pero también advierte a los clínicos que la susceptibilidad fenotípica a los carbapenems en estas cepas puede ser engañosa, ya que las mutaciones de reversión podrían teóricamente restaurar la resistencia a los carbapenems bajo presión de imipenem o meropenem. Esta es una preocupación crítica que requiere monitoreo constante.

Dado el amplio alcance de la diseminación de la línea ST463 en China, la aparición de estas variantes subraya la necesidad urgente de que los clínicos vigilen el desarrollo de resistencia a la ceftazidima-avibactam durante la terapia. Los investigadores están pidiendo una vigilancia aumentada para mantenerse adelante de futuras mutaciones.

El estudio ha sido publicado en la revista Microbiology Spectrum y representa un hallazgo significativo en la comprensión de cómo las bacterias hospitalarias evolucionan para evadir nuestras defensas antimicrobianas más potentes. Este descubrimiento subraya la importancia continua de desarrollar nuevas estrategias de tratamiento y de mantener prácticas rigurosas de control de infecciones en entornos sanitarios.

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14 jul 2026
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La Pseudomonas aeruginosa es una bacteria oportunista bien conocida y una de las principales causas de infecciones asociadas a la atención sanitaria, según los investigadores. El microorganismo ha desarrollado resistencia a los carbapenems, una clase de antibióticos potentes, lo que ha hecho necesario recurrir a la ceftazidima-avibactam como última línea de defensa. Sin embargo, esta amenaza global de salud pública ahora enfrenta un nuevo desafío: la propia bacteria está mutando para resistir incluso este medicamento de último recurso.

Los investigadores identificaron versiones alteradas de enzimas denominadas KPC-71 y KPC-78 en las muestras de P. aeruginosa de los dos pacientes estudiados. Cuando se probaron contra la ceftazidima-avibactam, estas enzimas mutantes mostraron una resistencia mejorada al fármaco, esencialmente desactivando los mecanismos de protección integrados en el medicamento, específicamente la parte de avibactam. Estas enzimas mutantes trabajan en conjunto con otras defensas ya integradas en la bacteria, lo que hace que el microorganismo sea mucho más difícil de eliminar.

Según los investigadores, aunque las mutaciones específicas de KPC son los determinantes primarios de la resistencia a la ceftazidima-avibactam, los datos indican que los mecanismos de resistencia intrínsecos en P. aeruginosa juegan un papel sinérgico. Esta combinación de defensas crea un patógeno particularmente desafiante para el tratamiento clínico.

La Pseudomonas aeruginosa se encuentra prácticamente en todas partes del ambiente, acechando en el suelo y el agua. Sin embargo, solo representa un peligro real para personas ya debilitadas por enfermedades, razón por la cual es un problema particular en hospitales. Es especialmente problemática cuando se asocia con equipos médicos como ventiladores y catéteres, donde la bacteria puede ocultarse y causar infecciones graves. Aunque las buenas prácticas de higiene y limpieza pueden ayudar a reducir el riesgo de infecciones por P. aeruginosa, estas infecciones son difíciles de prevenir completamente.

Una familia específica de P. aeruginosa conocida como ST463 ha causado preocupación recientemente entre los funcionarios de salud en China. Las muestras estudiadas en esta investigación provienen de esa familia, que se caracteriza por ser altamente infecciosa, causar enfermedades graves y ser especialmente resistente a los medicamentos, incluso sin las nuevas mutaciones identificadas.

Sin embargo, existe un giro intrigante en esta historia: las adaptaciones que ayudan a P. aeruginosa a repeler la ceftazidima-avibactam podrían también dejarla vulnerable a medicamentos más antiguos. Los investigadores descubrieron que la resistencia en estas cepas mutantes se debilitó cuando se enfrentaron a los medicamentos carbapenems más antiguos, un intercambio inesperado que ofrece cierta esperanza para poder tratar esta bacteria en el futuro.

Se necesita investigación adicional, pero es posible que los medicamentos carbapenems, incluyendo los tipos imipenem y meropenem mencionados en el estudio, vuelvan a ser efectivos para tratar P. aeruginosa. Sin embargo, existe también el riesgo de que la bacteria desarrolle resistencia a los carbapenems nuevamente y regrese aún más fuerte.

Los investigadores advierten sobre este efecto de "balancín" que destaca la plasticidad de la enzima KPC pero también advierte a los clínicos que la susceptibilidad fenotípica a los carbapenems en estas cepas puede ser engañosa, ya que las mutaciones de reversión podrían teóricamente restaurar la resistencia a los carbapenems bajo presión de imipenem o meropenem. Esta es una preocupación crítica que requiere monitoreo constante.

Dado el amplio alcance de la diseminación de la línea ST463 en China, la aparición de estas variantes subraya la necesidad urgente de que los clínicos vigilen el desarrollo de resistencia a la ceftazidima-avibactam durante la terapia. Los investigadores están pidiendo una vigilancia aumentada para mantenerse adelante de futuras mutaciones.

El estudio ha sido publicado en la revista Microbiology Spectrum y representa un hallazgo significativo en la comprensión de cómo las bacterias hospitalarias evolucionan para evadir nuestras defensas antimicrobianas más potentes. Este descubrimiento subraya la importancia continua de desarrollar nuevas estrategias de tratamiento y de mantener prácticas rigurosas de control de infecciones en entornos sanitarios.

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