

La zoóloga estadounidense Laurie Marker ha dedicado 35 años a recolectar y almacenar esperma de guepardos en Namibia, con el objetivo de preservar una especie que enfrenta una posible extinción, con menos de 7.000 ejemplares en estado salvaje.
En un esfuerzo sin precedentes por conservar una de las especies más emblemáticas del reino animal, la zoóloga Laurie Marker ha creado un banco de esperma de guepardos que podría ser la última línea de defensa contra su desaparición. Según datos del Fondo de Conservación de Guepardos, la población mundial de estos felinos ha disminuido drásticamente en las últimas cinco décadas.
Los números son alarmantes: los guepardos han perdido el 80% de su población en estado salvaje y han sido desplazados del 90% de su territorio histórico. Actualmente, existen únicamente alrededor de 33 poblaciones, la mayoría con menos de 100 animales, distribuidas principalmente en África.
El banco de esperma, que Marker describe como un 'zoológico congelado', almacena muestras de aproximadamente 400 guepardos en nitrógeno líquido a temperaturas ultrabajo cero. La recolección de estas muestras se realiza de manera oportunista: cuando los animales son rescatados, tratados o incluso después de su muerte.
Los desafíos para la supervivencia de los guepardos son múltiples. La pérdida de hábitat, los conflictos con humanos y el comercio ilegal de animales han reducido significativamente su población. Además, los científicos han identificado que los guepardos tienen entre el 70% y 80% de espermatozoides anormales, lo que complica aún más su reproducción.
Marker explica que este banco de esperma podría ser crucial, similar a los esfuerzos realizados con los rinocerontes blancos del norte. Aunque actualmente no se permite la inseminación artificial en Namibia, el banco servirá como reserva genética en caso de que la especie enfrente una amenaza crítica.
La primera línea de defensa serían los aproximadamente 1.800 guepardos que viven en cautiverio, pero dado que estos animales no se reproducen bien en entornos controlados, el banco de esperma podría convertirse en su última esperanza de supervivencia.
'Sin este banco de esperma, no tendremos muchas posibilidades', advierte Marker, subrayando la importancia de esta iniciativa de conservación que podría marcar la diferencia entre la extinción y la supervivencia de una de las especies más fascinantes del planeta.