Brote de ébola en el Congo supera los 900 casos sospechosos mientras trabajadores sanitarios luchan contra el virus y la guerra
Un brote de la enfermedad por virus de Bundibugyo, una especie rara de ébola, ha alcanzado 906 casos sospechosos y 125 casos confirmados en la República Democrática del Congo, con nueve casos confirmados adicionales en Uganda, según la Organización Mundial de la Salud. El brote, que ha causado 17 muertes entre casos confirmados en el Congo y una en Uganda, se desarrolla en medio de un conflicto armado que complica los esfuerzos de respuesta sanitaria en la región oriental del país africano.
La República Democrática del Congo enfrenta un brote acelerado de la enfermedad por virus de Bundibugyo que ha superado los 900 casos sospechosos, mientras los trabajadores sanitarios luchan simultáneamente contra el virus mortal y las consecuencias de años de guerra en la región oriental del país, según reportes de la Organización Mundial de la Salud y testimonios directos desde el terreno.
Según datos de la OMS actualizados al 29 de mayo de 2026, se han reportado 906 casos sospechosos, incluyendo 223 muertes entre casos sospechosos, en la República Democrática del Congo. De estos, 125 casos han sido confirmados mediante pruebas de laboratorio, con 17 muertes confirmadas, lo que representa una tasa de letalidad del 14 por ciento. En Uganda se han confirmado nueve casos adicionales, incluyendo una muerte.
El brote se concentra principalmente en la provincia de Ituri, que representa el 88 por ciento de los casos confirmados con 110 casos, según la OMS. Las zonas sanitarias más afectadas en Ituri son Bunia con 37 casos, Rwampara con 33 casos, Mongbwalu con 20 casos y Nyankunde con 10 casos. Los casos también se han extendido a las provincias de Kivu del Norte con cinco zonas sanitarias afectadas y Kivu del Sur con una zona sanitaria afectada.
En Bunia, epicentro del brote, los equipos médicos han logrado avances significativos en la capacidad de respuesta. Según reportes de The New York Times desde el terreno, se han establecido cuatro centros de tratamiento de ébola en la ciudad, incluyendo uno construido desde cero en menos de 24 horas. Una mujer de 48 años, madre de cinco hijos, fue una de las primeras pacientes en este nuevo centro, donde sufrió convulsiones mientras era trasladada a la unidad de aislamiento para realizarle pruebas.
La capacidad de diagnóstico ha mejorado drásticamente en las últimas semanas. Hace dos semanas, las pruebas se concentraban en Kinshasa, a 1.600 kilómetros de distancia, retrasando diagnósticos cruciales durante días, según trabajadores de laboratorio entrevistados por The New York Times. Ahora, el tiempo para obtener resultados se ha reducido de varios días a entre ocho y 12 horas en Bunia, con el objetivo de reducirlo a dos horas.
"Nos sorprendió mucho la velocidad de este brote. Tenemos, puedo decir, un enorme retraso de muestras. Fuimos rápidamente abrumados por el trabajo aquí. La semana pasada pudimos procesar como 36 muestras por día. Y ahora podemos procesar 372 muestras por día", dijo un trabajador de laboratorio en Bunia según The New York Times.
Según la OMS, se han recolectado 774 muestras hasta el 27 de mayo. De estas, 648 muestras, el 84 por ciento, han sido analizadas, con 125 resultando positivas, lo que representa una tasa de positividad del 19,2 por ciento. La organización advierte que esta cifra probablemente subestima la tasa real de positividad, ya que más de 100 muestras aún esperan ser analizadas y han sido enviadas a Kinshasa para análisis adicional.
El personal sanitario ha pagado un precio elevado en este brote. Según la OMS, 16 casos confirmados se han reportado entre trabajadores de salud y cuidadores hasta la fecha. En una clínica visitada por The New York Times, dos trabajadores sanitarios murieron de ébola, lo que obligó a un proceso meticuloso de desinfección de toda la instalación. Se están construyendo nuevas estructuras para aislar y clasificar casos sospechosos de ébola y proteger a otros pacientes.
La situación se complica por el conflicto armado que continúa en la región. Según The New York Times, el personal médico también está atendiendo a víctimas de una guerra más amplia que no se ha detenido a pesar de la propagación del virus mortal. Un soldado congoleño herido, que pidió no ser identificado por temor a represalias, dijo que después de años de combates, el ébola solo ha añadido a una situación ya desesperada.
Los incidentes de seguridad contra instalaciones sanitarias y la resistencia comunitaria han surgido recientemente como desafíos operacionales importantes en la provincia de Ituri, según la OMS. Se han reportado tres incidentes recientes en las zonas sanitarias de Mongbwalu y Rwampara. Estos incidentes crean riesgos adicionales de transmisión no detectada, interrumpen los esfuerzos de respuesta al brote y refuerzan la necesidad de fortalecer las actividades de protección y participación comunitaria, según la organización.
En cuanto a la vigilancia epidemiológica, se han identificado 2.635 contactos en las provincias de Ituri y Kivu del Norte hasta el 27 de mayo, según la OMS. En Uganda, donde se han confirmado nueve casos hasta el 29 de mayo, se han identificado 436 contactos vinculados a los casos y están bajo seguimiento hasta el 26 de mayo. Estos incluyen contactos cercanos del hogar y contactos hospitalarios donde los casos fueron hospitalizados.
Los casos en Uganda incluyen ocho en Kampala y uno en Wakiso. Los casos recientes incluyen un conductor ugandés que transportó el primer caso reportado, un trabajador sanitario congoleño vinculado al caso índice, una mujer congoleña que viajó a Uganda para atención médica y dos trabajadores sanitarios ugandeses vinculados a casos confirmados anteriores, según la OMS. Los riesgos de exposición están asociados con entornos de atención médica y movimientos transfronterizos.
Adicionalmente, un médico estadounidense que estuvo expuesto como parte de su trabajo atendiendo pacientes en la República Democrática del Congo dio positivo el 17 de mayo y fue transportado a Alemania para tratamiento y atención, según la OMS.
La enfermedad por virus de Bundibugyo es una forma grave y a menudo mortal de la enfermedad por ébola causada por el virus de Bundibugyo, una de las especies de Orthoebolavirus, según la OMS. Es una enfermedad zoonótica, con murciélagos frugívoros sospechosos de ser el reservorio natural. Se cree que la infección humana ocurre a través del contacto cercano con la sangre o secreciones de vida silvestre infectada, como murciélagos o primates no humanos, y posteriormente se propaga de persona a persona a través del contacto directo con sangre, secreciones, órganos u otros fluidos corporales de individuos infectados o superficies o artículos contaminados.
La transmisión se amplifica particularmente en entornos de atención médica cuando las medidas de prevención y control de infecciones son inadecuadas, y durante prácticas funerarias inseguras que involucran contacto directo con el fallecido, según la OMS. El período de incubación para la enfermedad por virus de Bundibugyo varía de dos a 21 días, y los individuos no son infecciosos hasta el inicio de los síntomas.
Los síntomas tempranos como fiebre, fatiga, dolor muscular, dolor de cabeza y dolor de garganta son inespecíficos, lo que complica el diagnóstico clínico y puede retrasar la detección, según la OMS. Estos síntomas luego progresan a síntomas gastrointestinales, disfunción orgánica y, en algunos casos, manifestaciones hemorrágicas. Las tasas de letalidad en los dos brotes anteriores de enfermedad por virus de Bundibugyo, reportados en Uganda y en la República Democrática del Congo en 2007 y 2012, han oscilado entre aproximadamente 30 y 50 por ciento, según datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos.
Diferenciar la enfermedad por virus de Bundibugyo de otras enfermedades febriles endémicas como la malaria es desafiante sin confirmación de laboratorio mediante PCR o ensayos basados en antígenos o anticuerpos, según la OMS. El control depende de la identificación rápida de casos, aislamiento y atención, rastreo de contactos, entierros seguros y fuerte participación comunitaria, ya que actualmente no existen vacunas aprobadas ni tratamientos específicos para la enfermedad por virus de Bundibugyo.
Las autoridades sanitarias de la República Democrática del Congo y Uganda, en colaboración con la OMS y socios, están implementando medidas integrales de salud pública. El Director General de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, viajó a la República Democrática del Congo el 28 de mayo para apoyar la respuesta en curso, según la organización.
El 22 de mayo de 2026, la OMS evaluó el riesgo del brote de enfermedad por virus de Bundibugyo como muy alto a nivel nacional en la República Democrática del Congo, alto a nivel regional y bajo a nivel global. La evaluación de riesgo será reevaluada continuamente en los próximos días según la información disponible y compartida, según la organización.
El 19 de mayo de 2026, el Director General de la OMS convocó la primera reunión del Comité de Emergencias del Reglamento Sanitario Internacional, que emitió recomendaciones temporales el 22 de mayo de 2026 a los Estados Partes. Estas recomendaciones subrayan la importancia del control coordinado del brote, la colaboración transfronteriza mejorada y la vigilancia y preparación sostenidas para prevenir una mayor propagación regional y garantizar una respuesta efectiva de salud pública, según la OMS.
La OMS aconseja no aplicar ninguna restricción de viaje o comercio con la República Democrática del Congo o Uganda basándose en la información actualmente disponible. La organización continúa monitoreando de cerca y, cuando sea necesario, verificando las medidas de viaje y comercio en relación con este evento.


