Cabo Verde, un pequeño archipiélago de 10 islas en el Atlántico, se alista para competir en la Copa del Mundo de Fútbol por primera vez, tras clasificar con una victoria de 3-0 sobre Eswatini el año pasado.
PRAIA—Cabo Verde, con una población de poco más de medio millón de personas, se ha convertido en uno de los países más pequeños en clasificar para la Copa del Mundo de Fútbol. El equipo nacional, conocido como los Tiburones Azules, se prepara para hacer historia este verano al participar en el torneo por primera vez. La clasificación, lograda tras una victoria contundente sobre Eswatini, desató una ola de celebraciones en el país, donde las calles se llenaron de aficionados que festejaron hasta altas horas de la noche. Pedro Bettencourt, presidente de la Escola de Preparação Integral de Futebol (EPIF), una de las academias de fútbol más prestigiosas del país, ha notado un cambio significativo en las expectativas de los jóvenes jugadores desde el éxito del equipo nacional. 'La expectativa de nuestros jóvenes jugadores es muy alta', afirmó Bettencourt. 'Con nuestra clasificación, los sueños de los jóvenes son muy altos'. En una sesión de entrenamiento en Santa Cruz, el joven delantero Yuri Marley Fernandes, de 14 años, expresó su ambición de jugar en el escenario más grande del fútbol. 'Es mi sueño', dijo. 'El fútbol es hermoso y puedo jugar. Puedo ganar una Copa del Mundo'. Cabo Verde, un archipiélago con una gran diáspora, ha visto a su equipo nacional reflejar esta realidad, incorporando jugadores de Europa, Arabia Saudita y Estados Unidos. Entre ellos se encuentra Ianique dos Santos Tavares, conocido como Stopira, quien ha destacado en el equipo. Su madre, Maria da Graça Santos, expresó su orgullo por el viaje de su hijo y la emoción que siente el país por la participación en el Mundial. 'Desde que era joven, ha estado jugando y trabajando para esto. Todos en Cabo Verde están emocionados de que vamos a la Copa del Mundo', comentó. Mário Semedo, presidente de la federación nacional de fútbol, destacó que la inversión en el deporte ha mejorado las instalaciones de entrenamiento y ha creado oportunidades para los jóvenes, ayudando a alejarlos de influencias negativas. Se espera que la federación gane aproximadamente 10.5 millones de dólares por alcanzar la fase de grupos del Mundial, dinero que se destinará al desarrollo juvenil y la expansión del scouting en la diáspora. El primer desafío de Cabo Verde en el Mundial será el 15 de junio en Atlanta, donde se enfrentará a España, uno de los favoritos del torneo. Sin embargo, en los campos de este pequeño país, la próxima generación sigue entrenando, impulsada por un sueño de Copa del Mundo que ya no parece imposible.