Una iniciativa ciudadana que reunió casi 1,3 millones de firmas llegó al Parlamento Europeo en abril exigiendo que las empresas de videojuegos no puedan dejar títulos completamente injugables tras cerrar sus servidores. La campaña Stop Killing Games, iniciada por el youtuber estadounidense Ross Scott en 2024, desafía la práctica de la industria de desactivar juegos online que los consumidores ya pagaron, y ahora espera una respuesta de la Comisión Europea antes del 27 de julio de 2026.