La Organización Mundial de la Salud confirmó que el brote de hantavirus en el crucero MV Hondius, que zarpó de Ushuaia el 1 de abril con 147 personas a bordo, fue causado por la cepa Andes, la única variante conocida capaz de transmitirse entre humanos. Hasta el 6 de mayo se registraron ocho casos confirmados y tres muertes, según informó la OMS. El Instituto Nacional de Enfermedades Transmisibles de Sudáfrica identificó el virus a partir de muestras de una mujer neerlandesa fallecida en Johannesburgo y de un hombre británico hospitalizado en ese país.
El Instituto Nacional de Enfermedades Transmisibles de Sudáfrica y los Hospitales Universitarios de Ginebra confirmaron que el brote de hantavirus en el crucero MV Hondius corresponde a la cepa Andes, informó la Organización Mundial de la Salud el 6 de mayo de 2026. Esta variante, que circula principalmente en el sur de Argentina y Chile, es la única conocida hasta el momento capaz de transmitirse de persona a persona, según las fuentes.
El crucero de Oceanwide Expeditions zarpó el 1 de abril desde Ushuaia, Argentina, con destino al archipiélago de Cabo Verde en África, transportando 88 pasajeros y 59 tripulantes, según Bloomberg Línea. Hasta el 6 de mayo se identificaron ocho casos de hantavirus entre quienes estaban a bordo, de los cuales tres han sido confirmados, según la OMS.
Tres personas fallecieron: una pareja de neerlandeses y un alemán, según Bloomberg Línea. La primera víctima murió a bordo del barco el 11 de abril, la segunda en Sudáfrica después de abandonar el crucero el 26 de abril, y la tercera en altamar el 2 de mayo. Una persona adicional permanece en cuidados intensivos en Johannesburgo, la capital sudafricana.
La OMS explicó que cuando ocurre transmisión entre personas, esta se ha asociado con contacto estrecho y prolongado, especialmente entre miembros de la misma familia o parejas íntimas. La organización señaló que la transmisión de la cepa Andes es más probable durante la fase inicial de la enfermedad, en comparación con variantes que circulan en otras partes del mundo.
El virus Andes pertenece a la familia Hantaviridae y su reservorio natural es el ratón colilargo (Oligoryzomys longicaudatus), un roedor que habita en zonas boscosas y rurales de la Patagonia, según Infobae. La infección en humanos ocurre por contacto con heces, orina o saliva del animal, o por inhalación de partículas contaminadas en espacios cerrados.
El descubrimiento del virus Andes se remonta a 1995, cuando un brote familiar en El Bolsón, Río Negro, dejó dos muertos por una enfermedad respiratoria no identificada, según Infobae. Los tejidos de autopsia llegaron al Instituto ANLIS/Malbrán, donde un equipo liderado por las científicas Nora López y Paula Padula analizó el material genético y descubrió un virus nuevo con perfil genético propio. El hallazgo fue publicado en la revista Virology en 1996, constituyendo la primera identificación genética de un hantavirus en América del Sur.
La transmisión entre humanos fue confirmada en 1998 cuando la doctora Padula y colegas publicaron el análisis de un brote ocurrido en El Bolsón y Bariloche en 1996, según Infobae. Los investigadores compararon secuencias virales de 26 casos y encontraron que 16 pacientes con contacto estrecho compartían una secuencia genética idéntica en los segmentos S y M del genoma viral. Dos casos cercanos geográficamente pero sin vínculo epidemiológico diferían de esa secuencia, lo que descartó una fuente ambiental común y señaló a la transmisión entre personas como única explicación posible.
En 2014, un grupo de tres casos en El Bolsón fue analizado por Daniel Alonso y colegas de ANLIS/Malbrán, según Infobae. Los pacientes eran dos hermanos y una enfermera que había atendido a uno de ellos. La transmisión persona a persona fue confirmada con secuenciación de genoma completo: los genomas del paciente fallecido y la enfermera mostraron una identidad nucleotídica del 100 por ciento. Los resultados fueron publicados en Emerging Infectious Diseases en 2020.
El brote más extenso se registró entre octubre de 2018 y enero de 2019 en Epuyén, provincia de Chubut, según Infobae. Las muestras estudiadas por Valeria Martínez y equipo registraron 29 casos confirmados y 11 muertes, con una tasa de letalidad del 32 por ciento. Todo partió de una única introducción del virus desde un roedor, pero tres personas con síntomas asistieron a reuniones sociales y se convirtieron en superpropagadoras, según el estudio publicado en New England Journal of Medicine.
El virus Andes provoca el síndrome pulmonar por hantavirus, una enfermedad que comienza con fiebre, dolores musculares y fatiga, y puede progresar en días hacia una insuficiencia respiratoria aguda con alta probabilidad de muerte, según Infobae. La OMS indicó que las infecciones por hantavirus son relativamente poco comunes a nivel mundial, pero se asocian con una tasa de letalidad de entre el 1 y el 15 por ciento en Asia y Europa, y de hasta el 50 por ciento en América.
Gustavo Palacios, investigador de la Escuela de Medicina Icahn del Monte Sinaí en Estados Unidos y coautor de varios estudios sobre transmisión de hantavirus entre humanos, dijo a Infobae que el virus Andes tiene una capacidad no confirmada para otros hantavirus: puede transmitirse de persona a persona. Palacios señaló que probablemente intervengan diferencias en cómo replica el virus, cómo evade la respuesta inmune y cuánto virus elimina el paciente, factores que pueden depender tanto del virus como del huésped y sus circunstancias de contacto.
Teresa Strella, médica infectóloga, epidemióloga y miembro de la Sociedad Argentina de Infectología, explicó a Infobae que para que se produzca la transmisión interhumana del hantavirus se deben dar algunas condiciones: la persona afectada debe estar cursando el inicio de la enfermedad y haber adquirido el virus Andes, y debe haber ocurrido un contacto cercano. Strella aclaró que el hantavirus es de baja frecuencia pero de alta mortalidad, y que la transmisión interhumana ocurre por contacto estrecho cuando la persona enferma se encuentra en el período prodrómico, es decir, en el inicio de la enfermedad.
Según el Boletín Epidemiológico Nacional de Argentina publicado el 4 de mayo, desde junio de 2025 las autoridades confirmaron 101 casos de hantavirus, la mayor parte en la provincia de Buenos Aires con 42 casos, en el centro-este del país, y no propiamente en el sur de la nación desde donde partió la embarcación, según Bloomberg Línea.
Hasta el momento no existe ninguna vacuna aprobada contra el hantavirus Andes ni un tratamiento antiviral específico para el síndrome pulmonar por hantavirus, según Infobae. El manejo de los pacientes es de soporte: ventilación mecánica, estabilización hemodinámica y, en los casos más graves, oxigenación por membrana extracorpórea si está disponible.
Hay candidatos vacunales en desarrollo, según Infobae. Una vacuna de ADN completó una fase 1 con resultados seguros e inmunogénicos, y una vacuna de ARN mensajero desarrollada por la Universidad de Texas en Estados Unidos mostró resultados prometedores en modelos animales, ambas publicadas en 2024. Los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos incluyeron este año al virus Andes entre los patógenos sin vacuna ni tratamiento aprobado y de mayor preocupación pandémica, lo que aceleró el interés científico por encontrar una respuesta terapéutica.
El crucero ha permanecido frente a la costa de Cabo Verde esperando autorización para atracar, según Bloomberg Línea. En este país serán evacuadas todas las personas sintomáticas. Luego, el navío se dirigirá a las Islas Canarias, comunidad autónoma de España, desde donde se repatriará a todos los extranjeros y se trasladará a 14 españoles en avión rumbo al Hospital Gómez Ulla de Madrid.
La ministra española de Sanidad, Mónica García, y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, confirmaron la noticia en conferencia de prensa el 6 de mayo, según Bloomberg Línea. García afirmó que salvo que la condición clínica lo impida, todos los pasajeros extranjeros serán repatriados.