El mandatario confirmó la medida la mañana del viernes 17 de julio de 2026 durante una jornada en la que recorrería la región del Biobío —una de las más dañadas— y participaría del Comité para la Gestión del Riesgo de Desastres (Cogrid). "Se anticipó la posibilidad de usar los fondos de emergencia durante la emergencia, no post emergencia, como ocurría antes", explicó Kast en T13 Radio, un mensaje que repitió en varias conversaciones con medios locales.
El decreto 1212 representa un cambio operativo significativo en la gestión de desastres naturales en Chile. Anteriormente, las autoridades regionales solo podían acceder a estos fondos una vez que la emergencia había terminado, lo que retrasaba la respuesta inmediata. Ahora, el acceso anticipado permite que los gobernadores de las 16 regiones del país dispongan de recursos desde el inicio de la crisis para atender necesidades urgentes.
Kast enfatizó la unidad política en la respuesta: "Son 16 gobernadores de distintas tendencias políticas, pero todos estamos claros de que los damnificados no tienen color político y que tenemos que trabajar todos unidos". Esta declaración subraya que la gestión de la emergencia trasciende divisiones partidarias.
Según el balance más reciente, el sistema frontal ha impactado 10 de las 16 regiones de Chile. Los afectados sin suministro eléctrico superan los 300.000 clientes, concentrados principalmente en la zona sur del país. El subsecretario del Interior, Máximo Pavez, informó que hay más de 2.600 cuadrillas desplegadas para normalizar el servicio eléctrico a la brevedad. Sin embargo, Kast pidió comprensión a las familias, especialmente en La Araucanía, donde los cortes se han prolongado más: "No podemos exigirle a brigadas a restablecer el tema de la electricidad, para no arriesgar la vida de nadie de manera irresponsable".
El presidente identificó a Biobío, Coquimbo y, eventualmente, Atacama como las regiones con la situación más compleja. Dentro de Biobío destacó Penco —ubicada a unos 495 kilómetros al sur de Santiago—, Tomé y Curanilahue, donde el desborde del río que atraviesa la ciudad ha causado daños significativos. También advirtió sobre un eventual agravamiento en el Valle del Huasco, en Atacama.
Respecto a los daños habitacionales, Kast remarcó que el desafío inmediato es el secado y la sanitización de las viviendas inundadas. "Claramente cuando entra el agua se produce una afectación de salud importante", señaló. Según Senapred, la agencia nacional de protección civil, se han registrado hasta el viernes por la mañana cinco viviendas destruidas, casi un centenar con daño mayor y unas 700 con daños menores. Las principales afectaciones han estado concentradas en anegamientos por acumulación de aguas lluvias, voladuras de techumbres, caídas de árboles e interrupción de rutas, producto principalmente por el viento que estuvo presente en las regiones del sur.
Sobre las familias que permanecen en sectores expuestos a inundaciones o remociones en masa, Kast respondió que "no falta más Estado, sino que falta más autoridad, más ejercicio de la autoridad". Anunció que el Ministerio de Vivienda, encabezado por Iván Poduje, ya inició procesos de notificación para ir retirando "paso a paso" los asentamientos irregulares ubicados en zonas de riesgo. Esta medida busca prevenir futuras tragedias en áreas vulnerables a desastres naturales.
El mandatario hizo un llamamiento al autocuidado de la ciudadanía: "Esto va a continuar y seguramente en las próximas semanas seguiremos enfrentando emergencias y la cautela, la prudencia de la ciudadanía, es muy relevante". Pidió explícitamente no desplazarse a zonas precordilleranas y seguir las instrucciones de la autoridad para facilitar el trabajo de bomberos, policías y equipos regionales.


