

España se ha consolidado como el destino prioritario de los fabricantes chinos de automóviles para establecer plantas de producción en Europa, con al menos cinco compañías asiáticas negociando o confirmando inversiones industriales en territorio español para evitar los aranceles comunitarios y acceder directamente al mercado europeo, según informaciones recogidas por El País.
La industria automovilística europea atraviesa una etapa especialmente complicada, marcada por importantes ajustes laborales, aunque España está logrando mantener una posición relativamente sólida, según El País. En un contexto dominado por la creciente competencia de los fabricantes chinos, el descenso de las ventas en Europa, la compleja transición hacia el vehículo eléctrico y la pugna por controlar la cadena de suministro de esta tecnología, España se ha convertido en uno de los pocos países de la Unión Europea capaces de seguir atrayendo inversiones industriales vinculadas al automóvil.
Buena parte de las futuras inversiones procederán de China, el país que más ha alterado el equilibrio del sector automovilístico europeo, según la misma fuente. El gigante asiático ha situado a España como uno de sus principales puntos estratégicos para fabricar vehículos destinados al mercado europeo evitando el impacto de los aranceles comunitarios, siguiendo el camino abierto por Chery en 2024.
Uno de los proyectos más avanzados es el de SAIC Motor, propietario de la marca MG, que comercializa actualmente el coche chino más vendido en España, el MG ZS de gasolina, según El País. La compañía negocia la construcción de una nueva planta en Galicia, una operación que, de materializarse, reforzaría aún más el peso industrial de la comunidad en el sector de la automoción. Galicia ya alberga la mayor fábrica de vehículos del país, propiedad de Stellantis, donde se ensamblaron cerca de 560.000 automóviles el pasado año.
A diferencia de otros fabricantes chinos, SAIC cuenta con una gama más diversificada y menos centrada exclusivamente en el vehículo eléctrico, según la información publicada. Tras su viaje institucional a China en abril, el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, destacó públicamente el interés de la compañía por invertir en Galicia. Diversas fuentes próximas a las negociaciones consideran muy probable que MG acabe instalándose en la comunidad, aunque todavía no se ha confirmado el emplazamiento definitivo. Entre las opciones planteadas figura el parque industrial de Plisan, en el sur de Pontevedra, mientras otros apuntan a Ferrol como posible destino.
Otra firma china que ha mostrado interés por fabricar en España es Changan, que recientemente ha iniciado su actividad comercial en el mercado español con dos SUV eléctricos, según El País. Según diversas informaciones, la compañía estudia ubicar una futura planta en Aragón.
Para Mathieu Bernard, responsable del área de automoción para Iberia de Roland Berger, el atractivo de España para las compañías chinas se explica por varios factores: el acceso directo al mercado europeo, una base industrial consolidada, costes inferiores a los de otros países del norte de Europa y una ubicación estratégica que facilita la conexión tanto con Europa como con mercados de Latinoamérica y África.
A estas iniciativas se suma también el interés de otras marcas chinas por aprovechar instalaciones industriales ya existentes en España. Es el caso de Hongqi, fabricante de vehículos de lujo que negocia con Stellantis la producción de automóviles en la planta de Zaragoza, según diversas informaciones recogidas por El País. Estas instalaciones ya cuentan además con una importante inversión china comprometida por parte de CATL, el mayor productor mundial de baterías, que construye junto a la fábrica una gigafactoría valorada en unos 4.100 millones de euros.
También está confirmado el desembarco industrial de Leapmotor, empresa de la que Stellantis adquirió una participación en 2023 junto con los derechos de comercialización en Europa, según la misma fuente. La compañía fabricará en Zaragoza el modelo B10 a partir de este mismo año y aportará además tecnología para un futuro modelo eléctrico de Opel del segmento C. Fuentes cercanas al proyecto apuntan igualmente a que otros modelos de la marca podrían ensamblarse en España próximamente.
Leapmotor también aparece como una posible vía de continuidad para la planta de Stellantis en Madrid, ubicada en Villaverde, que actualmente produce los modelos Citroën C4 y C4 X y carecía de nuevos proyectos industriales a medio plazo, según El País. La compañía china señaló recientemente que esta instalación podría integrarse en la empresa conjunta creada con Stellantis y asumir la fabricación de un vehículo eléctrico a partir de 2028.
Por otro lado, Geely mantiene conversaciones con Ford para utilizar parte de la planta de Almussafes, según diversas informaciones. La fábrica valenciana atraviesa actualmente una etapa delicada y funciona bajo el amparo del mecanismo RED aprobado por el Gobierno español en 2024, que permite aplicar un ERTE rotatorio a toda la plantilla.
En la actualidad, Ford únicamente produce allí el modelo Kuga, aunque prevé anunciar próximamente un nuevo vehículo multienergía destinado a reforzar la actividad industrial de la planta, según El País. Según diversas informaciones, Geely aportaría carga de trabajo adicional utilizando una zona de ensamblaje actualmente inactiva para producir tanto un modelo propio como otro destinado a Ford. La compañía estadounidense, no obstante, se limita a reconocer que mantiene conversaciones con diferentes empresas sin confirmar un acuerdo definitivo con el grupo chino.
Esta oleada de inversiones chinas llega en un momento crítico para la industria automovilística europea, que enfrenta simultáneamente la caída de ventas, la presión competitiva de los fabricantes asiáticos y los desafíos técnicos y financieros de la transición hacia la movilidad eléctrica. La estrategia de las compañías chinas de establecer producción dentro de la Unión Europea les permite sortear los aranceles impuestos por Bruselas a las importaciones de vehículos fabricados en China, mientras acceden a un mercado de más de 400 millones de consumidores.
La posición de España como receptor preferente de estas inversiones contrasta con la situación de otros países europeos con mayor tradición automovilística, como Alemania o Francia, donde los fabricantes locales están implementando recortes de plantilla y cerrando instalaciones. La combinación de infraestructura industrial existente, costes laborales competitivos y ubicación geográfica estratégica convierte al país en una plataforma atractiva tanto para servir al mercado europeo como para exportar hacia otros continentes.
La materialización de estos proyectos podría transformar significativamente el mapa industrial español y consolidar al país como uno de los principales centros de producción automovilística de Europa, aunque con un protagonismo creciente de marcas asiáticas frente a los fabricantes tradicionales europeos y estadounidenses que históricamente han dominado el sector en territorio español.