Política

China protesta por la nacionalización de British Steel en Reino Unido

El gobierno chino expresó su "firme oposición" a la nacionalización de British Steel anunciada por el Reino Unido el jueves, argumentando que la decisión "infringe gravemente los derechos legítimos" del grupo Jingye, propietario de la acería desde 2020. La medida, que coloca bajo control estatal la planta siderúrgica de Scunthorpe, genera tensiones diplomáticas justo cuando Andy Burnham se prepara para asumir la presidencia del gobierno británico el próximo lunes.

POLÍTICA17 JUL 2026

El ministerio de comercio chino emitió un comunicado el viernes en el que rechazó la decisión británica, afirmando que el gobierno del Reino Unido "despreció la contribución significativa de Jingye a la economía y sociedad británicas" y actuó "forzadamente en nombre de la seguridad nacional". Según la fuente, Pekín advirtió que monitoreará los desarrollos y apoyará a las empresas chinas para proteger sus derechos, aunque no especificó qué medidas podría tomar.

El gobierno británico tomó el control operativo de British Steel en Scunthorpe hace un año, pero la empresa seguía siendo propiedad de Jingye Group. Esta situación limitaba la capacidad del gobierno para dirigir el futuro de la compañía. El jueves, el ejecutivo británico anunció que la nacionalización completa protegería empleos y salvaguardaría una "capacidad nacional vital".

Según un portavoz del gobierno del Reino Unido, se realizaron negociaciones con Jingye, pero "no fue posible llegar a un acuerdo que representara valor para el contribuyente". El portavoz añadió que el Reino Unido "valora altamente su relación con China y permanece abierto a la inversión china".

El Parlamento británico aprobó el miércoles la legislación que permite al gobierno llevar la industria siderúrgica a la propiedad pública cuando se cumplan criterios de interés público. Jingye busca compensación, habiendo señalado previamente que el negocio perdía 700.000 libras esterlinas diarias. El ministro de Pequeños Negocios, Blair McDougall, informó a la Cámara de los Comunes que el gobierno designará un tasador independiente en otoño "para determinar cualquier compensación que sea debida, que podría ser nula".

La nacionalización de British Steel otorga al gobierno británico el poder y la libertad para decidir el futuro de la planta, manteniendo los altos hornos en funcionamiento. Sin embargo, es improbable que el gobierno desee continuar operando el negocio a largo plazo, ya que le cuesta más de un millón de libras esterlinas diarios. En marzo, la Oficina Nacional de Auditoría informó que la acería de Scunthorpe costaba al gobierno aproximadamente 1,3 millones de libras esterlinas diarios.

El secretario de Negocios, Peter Kyle, declaró a la BBC que el gobierno necesitaría cubrir los costos operativos "para el futuro inmediato". La planta emplea directamente a alrededor de 2.700 personas en Scunthorpe y respalda miles de empleos adicionales en la cadena de suministro.

El Reino Unido importa la mayoría de su acero, con proveedores principales que incluyen la Unión Europea, Estados Unidos, China e India. Si la planta dejara de producir acero virgen, el Reino Unido se convertiría en el único miembro del grupo G7 de principales economías sin la capacidad de fabricarlo. La producción siderúrgica en otras partes de Gran Bretaña depende de hornos de arco eléctrico, que reciclan chatarra metálica para convertirla en nuevos productos.

Aunque la estrategia a largo plazo del gobierno es que toda la acería producida domésticamente provenga de hornos de arco eléctrico, que son más baratos y mucho menos intensivos en carbono, el ejecutivo no desea perder la producción de Scunthorpe aún. La planta produce tipos de acero que no se fabrican en ningún otro lugar del país, gran parte del cual es necesario para Network Rail y la industria de la construcción. El temor era que perder esta producción sería disruptivo y haría que el país dependiera demasiado de importaciones. Por ello, se decidió mantener Scunthorpe abierta hasta que estén disponibles alternativas.

British Steel estuvo bajo propiedad estatal por última vez en 1988, cuando fue privatizada por el gobierno de la primera ministra Margaret Thatcher.

La decisión de nacionalizar British Steel amenaza con tensar la relación entre Londres y Pekín en un momento crítico para la nueva administración británica. El Tratado Bilateral de Inversión China-Reino Unido, un acuerdo legalmente vinculante firmado en 1986, fue diseñado para promover y proteger inversiones entre ambos países. La acción británica podría interpretarse como una violación de este tratado, según las reclamaciones chinas, lo que añade complejidad a las futuras negociaciones comerciales entre ambas naciones.

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17 jul 2026
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El ministerio de comercio chino emitió un comunicado el viernes en el que rechazó la decisión británica, afirmando que el gobierno del Reino Unido "despreció la contribución significativa de Jingye a la economía y sociedad británicas" y actuó "forzadamente en nombre de la seguridad nacional". Según la fuente, Pekín advirtió que monitoreará los desarrollos y apoyará a las empresas chinas para proteger sus derechos, aunque no especificó qué medidas podría tomar.

El gobierno británico tomó el control operativo de British Steel en Scunthorpe hace un año, pero la empresa seguía siendo propiedad de Jingye Group. Esta situación limitaba la capacidad del gobierno para dirigir el futuro de la compañía. El jueves, el ejecutivo británico anunció que la nacionalización completa protegería empleos y salvaguardaría una "capacidad nacional vital".

Según un portavoz del gobierno del Reino Unido, se realizaron negociaciones con Jingye, pero "no fue posible llegar a un acuerdo que representara valor para el contribuyente". El portavoz añadió que el Reino Unido "valora altamente su relación con China y permanece abierto a la inversión china".

El Parlamento británico aprobó el miércoles la legislación que permite al gobierno llevar la industria siderúrgica a la propiedad pública cuando se cumplan criterios de interés público. Jingye busca compensación, habiendo señalado previamente que el negocio perdía 700.000 libras esterlinas diarias. El ministro de Pequeños Negocios, Blair McDougall, informó a la Cámara de los Comunes que el gobierno designará un tasador independiente en otoño "para determinar cualquier compensación que sea debida, que podría ser nula".

La nacionalización de British Steel otorga al gobierno británico el poder y la libertad para decidir el futuro de la planta, manteniendo los altos hornos en funcionamiento. Sin embargo, es improbable que el gobierno desee continuar operando el negocio a largo plazo, ya que le cuesta más de un millón de libras esterlinas diarios. En marzo, la Oficina Nacional de Auditoría informó que la acería de Scunthorpe costaba al gobierno aproximadamente 1,3 millones de libras esterlinas diarios.

El secretario de Negocios, Peter Kyle, declaró a la BBC que el gobierno necesitaría cubrir los costos operativos "para el futuro inmediato". La planta emplea directamente a alrededor de 2.700 personas en Scunthorpe y respalda miles de empleos adicionales en la cadena de suministro.

El Reino Unido importa la mayoría de su acero, con proveedores principales que incluyen la Unión Europea, Estados Unidos, China e India. Si la planta dejara de producir acero virgen, el Reino Unido se convertiría en el único miembro del grupo G7 de principales economías sin la capacidad de fabricarlo. La producción siderúrgica en otras partes de Gran Bretaña depende de hornos de arco eléctrico, que reciclan chatarra metálica para convertirla en nuevos productos.

Aunque la estrategia a largo plazo del gobierno es que toda la acería producida domésticamente provenga de hornos de arco eléctrico, que son más baratos y mucho menos intensivos en carbono, el ejecutivo no desea perder la producción de Scunthorpe aún. La planta produce tipos de acero que no se fabrican en ningún otro lugar del país, gran parte del cual es necesario para Network Rail y la industria de la construcción. El temor era que perder esta producción sería disruptivo y haría que el país dependiera demasiado de importaciones. Por ello, se decidió mantener Scunthorpe abierta hasta que estén disponibles alternativas.

British Steel estuvo bajo propiedad estatal por última vez en 1988, cuando fue privatizada por el gobierno de la primera ministra Margaret Thatcher.

La decisión de nacionalizar British Steel amenaza con tensar la relación entre Londres y Pekín en un momento crítico para la nueva administración británica. El Tratado Bilateral de Inversión China-Reino Unido, un acuerdo legalmente vinculante firmado en 1986, fue diseñado para promover y proteger inversiones entre ambos países. La acción británica podría interpretarse como una violación de este tratado, según las reclamaciones chinas, lo que añade complejidad a las futuras negociaciones comerciales entre ambas naciones.

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