Científicos crean el primer material cuántico a temperatura ambiente usando oro y luz
Ciencia

Científicos crean el primer material cuántico a temperatura ambiente usando oro y luz

Investigadores de la Universidad Estatal de Luisiana han desarrollado un material revolucionario que demuestra propiedades cuánticas a temperatura ambiente, eliminando la necesidad de refrigeración extrema que ha limitado durante décadas el uso práctico de estos materiales. El avance, publicado en la revista Nature, consiste en una película delgada de oro grabada con patrones microscópicos sobre un chip de vidrio que manipula partículas de luz para transportar información cuántica sin distorsión, abriendo la puerta a aplicaciones prácticas en computación cuántica, comunicaciones y energía solar.

CIENCIA19 JUL 2026

Los materiales en estado cuántico poseen propiedades exóticas que desafían las leyes de la física convencional y ofrecen un potencial científico enorme. Sin embargo, durante décadas han presentado un obstáculo fundamental: requieren temperaturas ultrabajas para existir y funcionar, lo que los confina a grandes refrigeradores de laboratorio y limita drásticamente sus aplicaciones prácticas en el mundo real.

El descubrimiento de los investigadores de la Universidad Estatal de Luisiana representa un salto cualitativo en la resolución de este problema. El material desarrollado es lo que se conoce como un metacristal plasmónico: "plasmónico" porque la luz que viaja sobre él crea ondulaciones de electrones llamadas plasmones, y "metacristal" porque es un cristal creado artificialmente en lugar de uno que ocurra naturalmente.

La estructura física del material es elegantemente simple pero sofisticada en su funcionamiento. Consiste en una película delgada de oro depositada sobre un chip de vidrio, en cuya superficie se han grabado patrones de ranuras microscópicas. Estos patrones actúan como átomos artificiales, denominados meta-átomos, que dictan cómo diferentes grupos de fotones (partículas de luz) atraviesan la estructura y se comportan a nivel cuántico.

El aspecto crucial que permite que este material funcione a temperatura ambiente es un cambio fundamental en el enfoque científico: en lugar de depender de electrones y átomos para demostrar comportamiento cuántico, el material se centra en fotones. Esta estrategia supera la disrupción a nivel atómico que el calor normalmente introduce, permitiendo que las propiedades cuánticas persistan incluso en condiciones de temperatura ambiente.

"Al diseñar la distribución de meta-átomos en el metacristal plasmónico, podemos dictar sistemáticamente qué estadísticas cuánticas se permiten pasar a través de la estructura", explica Riley Dawkins, físico del equipo de investigación. "Esencialmente, nuestro cristal actúa como un filtro estadístico en estados cuánticos."

El funcionamiento práctico del material opera de la siguiente manera: cuando la luz entra en el chip y viaja a través de la superficie de oro, es manipulada por los meta-átomos. Al ajustar el tamaño, forma y espaciado de las ranuras microscópicas, se pueden producir diferentes resultados a nivel cuántico. Esto significa que ciertos estados cuánticos de luz pueden transportarse con mucha menos disrupción que en sistemas anteriores.

"Llamamos a esto transporte robusto. Estos estados cuánticos transportan información", señala Omar Magaña-Loaiza, otro físico del equipo. "Nuestro cristal puede distinguirlos y moverlos de un punto a otro de manera robusta sin requerir enfriamiento criogénico. Eso es lo que abre la puerta a tecnologías cuánticas prácticas."

Las implicaciones de este descubrimiento son profundas. El transporte robusto de información cuántica sin temperaturas ultrabajas podría revolucionar múltiples campos. En computación cuántica, permitiría sistemas más accesibles y menos costosos. En comunicaciones, facilitaría el desarrollo del internet cuántico, una red de comunicación teóricamente impenetrable. En energía, el material podría optimizar paneles solares guiando mejor la luz entrante y reduciendo la pérdida de energía en forma de calor.

Aunque este es un descubrimiento temprano de prueba de concepto, demuestra que la ciencia fundamental es sólida. "Una de las partes más emocionantes de este proyecto fue darse cuenta de que podíamos construir un material que hace algo que la naturaleza no proporciona por sí sola", comenta Chenglong You, otro miembro del equipo de investigación. "Verlo funcionar exactamente como predijimos fue increíblemente gratificante."

Los investigadores subrayan que los métodos utilizados aquí pueden expandirse más allá de este material específico. Su estudio actúa como un plano que otros equipos científicos pueden seguir, ajustando el tamaño y espaciado de las ranuras según sea necesario para modificar las propiedades del cristal y cómo procesa la luz.

Es importante contextualizar este avance dentro del panorama científico más amplio. Aunque se ha observado comportamiento de material cuántico a temperatura ambiente en otras ocasiones, esta es la primera demostración de tal comportamiento en un chip avanzado de clasificación de luz como este. La luz misma es cuántica: diferentes tipos de luz, desde luz láser hasta luz ultravioleta, tienen propiedades distintas, y este material puede manipularlas de formas que antes requerían temperaturas extremadamente bajas.

"Para mí, esto no fue solo un proyecto, fue un esfuerzo colectivo construido alrededor de la idea de crear algo completamente nuevo en tecnología cuántica", reflexiona Jannatul Ferdous, física del equipo. "Lo que lo hizo verdaderamente emocionante fue que no solo estábamos creando una nueva clase de material cuántico a temperatura ambiente, sino también desarrollando la teoría para entender y controlar su comportamiento."

Los investigadores ya han identificado su próximo objetivo de investigación: explorar aplicaciones en energía solar. Planean utilizar su nuevo metacristal plasmónico para guiar mejor la luz entrante en paneles solares y reducir la cantidad de energía que se pierde como calor, potencialmente aumentando la eficiencia de conversión de energía solar.

De manera más general, el comportamiento no convencional de los materiales cuánticos promete ser útil en computación, comunicaciones (incluyendo el internet cuántico) y en la cosecha de energía. Este descubrimiento representa un paso significativo hacia la democratización de la tecnología cuántica, sacándola de los laboratorios especializados y llevándola hacia aplicaciones prácticas que podrían transformar múltiples industrias en las próximas décadas.

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Investigadores de la Universidad Estatal de Luisiana han desarrollado un material revolucionario que demuestra propiedades cuánticas a temperatura ambiente, eliminando la necesidad de refrigeración extrema que ha limitado durante décadas el uso práctico de estos materiales. El avance, publicado en la revista Nature, consiste en una película delgada de oro grabada con patrones microscópicos sobre un chip de vidrio que manipula partículas de luz para transportar información cuántica sin distorsión, abriendo la puerta a aplicaciones prácticas en computación cuántica, comunicaciones y energía solar.

19 jul 2026
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Los materiales en estado cuántico poseen propiedades exóticas que desafían las leyes de la física convencional y ofrecen un potencial científico enorme. Sin embargo, durante décadas han presentado un obstáculo fundamental: requieren temperaturas ultrabajas para existir y funcionar, lo que los confina a grandes refrigeradores de laboratorio y limita drásticamente sus aplicaciones prácticas en el mundo real.

El descubrimiento de los investigadores de la Universidad Estatal de Luisiana representa un salto cualitativo en la resolución de este problema. El material desarrollado es lo que se conoce como un metacristal plasmónico: "plasmónico" porque la luz que viaja sobre él crea ondulaciones de electrones llamadas plasmones, y "metacristal" porque es un cristal creado artificialmente en lugar de uno que ocurra naturalmente.

La estructura física del material es elegantemente simple pero sofisticada en su funcionamiento. Consiste en una película delgada de oro depositada sobre un chip de vidrio, en cuya superficie se han grabado patrones de ranuras microscópicas. Estos patrones actúan como átomos artificiales, denominados meta-átomos, que dictan cómo diferentes grupos de fotones (partículas de luz) atraviesan la estructura y se comportan a nivel cuántico.

El aspecto crucial que permite que este material funcione a temperatura ambiente es un cambio fundamental en el enfoque científico: en lugar de depender de electrones y átomos para demostrar comportamiento cuántico, el material se centra en fotones. Esta estrategia supera la disrupción a nivel atómico que el calor normalmente introduce, permitiendo que las propiedades cuánticas persistan incluso en condiciones de temperatura ambiente.

"Al diseñar la distribución de meta-átomos en el metacristal plasmónico, podemos dictar sistemáticamente qué estadísticas cuánticas se permiten pasar a través de la estructura", explica Riley Dawkins, físico del equipo de investigación. "Esencialmente, nuestro cristal actúa como un filtro estadístico en estados cuánticos."

El funcionamiento práctico del material opera de la siguiente manera: cuando la luz entra en el chip y viaja a través de la superficie de oro, es manipulada por los meta-átomos. Al ajustar el tamaño, forma y espaciado de las ranuras microscópicas, se pueden producir diferentes resultados a nivel cuántico. Esto significa que ciertos estados cuánticos de luz pueden transportarse con mucha menos disrupción que en sistemas anteriores.

"Llamamos a esto transporte robusto. Estos estados cuánticos transportan información", señala Omar Magaña-Loaiza, otro físico del equipo. "Nuestro cristal puede distinguirlos y moverlos de un punto a otro de manera robusta sin requerir enfriamiento criogénico. Eso es lo que abre la puerta a tecnologías cuánticas prácticas."

Las implicaciones de este descubrimiento son profundas. El transporte robusto de información cuántica sin temperaturas ultrabajas podría revolucionar múltiples campos. En computación cuántica, permitiría sistemas más accesibles y menos costosos. En comunicaciones, facilitaría el desarrollo del internet cuántico, una red de comunicación teóricamente impenetrable. En energía, el material podría optimizar paneles solares guiando mejor la luz entrante y reduciendo la pérdida de energía en forma de calor.

Aunque este es un descubrimiento temprano de prueba de concepto, demuestra que la ciencia fundamental es sólida. "Una de las partes más emocionantes de este proyecto fue darse cuenta de que podíamos construir un material que hace algo que la naturaleza no proporciona por sí sola", comenta Chenglong You, otro miembro del equipo de investigación. "Verlo funcionar exactamente como predijimos fue increíblemente gratificante."

Los investigadores subrayan que los métodos utilizados aquí pueden expandirse más allá de este material específico. Su estudio actúa como un plano que otros equipos científicos pueden seguir, ajustando el tamaño y espaciado de las ranuras según sea necesario para modificar las propiedades del cristal y cómo procesa la luz.

Es importante contextualizar este avance dentro del panorama científico más amplio. Aunque se ha observado comportamiento de material cuántico a temperatura ambiente en otras ocasiones, esta es la primera demostración de tal comportamiento en un chip avanzado de clasificación de luz como este. La luz misma es cuántica: diferentes tipos de luz, desde luz láser hasta luz ultravioleta, tienen propiedades distintas, y este material puede manipularlas de formas que antes requerían temperaturas extremadamente bajas.

"Para mí, esto no fue solo un proyecto, fue un esfuerzo colectivo construido alrededor de la idea de crear algo completamente nuevo en tecnología cuántica", reflexiona Jannatul Ferdous, física del equipo. "Lo que lo hizo verdaderamente emocionante fue que no solo estábamos creando una nueva clase de material cuántico a temperatura ambiente, sino también desarrollando la teoría para entender y controlar su comportamiento."

Los investigadores ya han identificado su próximo objetivo de investigación: explorar aplicaciones en energía solar. Planean utilizar su nuevo metacristal plasmónico para guiar mejor la luz entrante en paneles solares y reducir la cantidad de energía que se pierde como calor, potencialmente aumentando la eficiencia de conversión de energía solar.

De manera más general, el comportamiento no convencional de los materiales cuánticos promete ser útil en computación, comunicaciones (incluyendo el internet cuántico) y en la cosecha de energía. Este descubrimiento representa un paso significativo hacia la democratización de la tecnología cuántica, sacándola de los laboratorios especializados y llevándola hacia aplicaciones prácticas que podrían transformar múltiples industrias en las próximas décadas.

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