

Un equipo de investigadores del Laboratorio de Biología Molecular (LMB) ha identificado una pequeña molécula de ácido ribonucleico (ARN) capaz de copiarse a sí misma, lo que representa un avance significativo en la comprensión de cómo pudo surgir la vida en la Tierra, según revela un estudio publicado en la revista Science.
La investigación, dada a conocer el 13 de febrero de 2026, presenta el descubrimiento de una molécula de ARN notablemente pequeña, denominada QT45, que puede copiar tanto su propia estructura como su cadena complementaria, un paso fundamental hacia la autorreplicación.
Cómo surgió la vida a partir de simples componentes químicos sigue siendo una de las grandes incógnitas de la ciencia. Una de las teorías principales sugiere que las moléculas de ARN se formaron espontáneamente en una "sopa primordial" y comenzaron a replicarse y evolucionar. Hasta ahora, los científicos solo habían encontrado cadenas de ARN capaces de copiar otras moléculas de ARN, pero estas eran demasiado largas y complejas para copiarse a sí mismas.
El descubrimiento del QT45, un ribozima polimerasa de ARN corto, cambia esta perspectiva. Su pequeño tamaño significa no solo que es mucho más fácil para el QT45 copiarse a sí mismo, sino que también podría haber aparecido espontáneamente, lo que respalda la hipótesis de que la vida podría haber comenzado con ARN autorreplicante.
"Esta investigación ofrece una visión de cómo podrían haber sido los primeros pasos de la vida y profundiza nuestra comprensión de las moléculas fundamentales que sustentan todos los sistemas vivos", explicó Edoardo Gianni, autor principal del estudio, según el comunicado del Consejo de Investigación del Reino Unido (UKRI).
Gianni añadió: "Todos en este campo habían estado trabajando en el mismo linaje de ribozimas durante más de 30 años y creían que encontrar uno nuevo sería muy difícil, y que tenía que ser una secuencia larga de ARN para llevar a cabo su función. Al identificar un ARN pequeño, hace que toda la idea de que el ARN autorreplicante surgió espontáneamente sea mucho más probable".
El avance del equipo se logró generando vastos conjuntos de secuencias aleatorias de ARN y seleccionando aquellas con actividad copiadora de ARN. A través de repetidas rondas de evolución en laboratorio, QT45 emergió como un ribozima altamente eficiente. Los investigadores confirmaron su capacidad para copiar diversas secuencias de ARN y, en última instancia, para sintetizarse a sí mismo y su cadena complementaria.
La copia de ARN es un proceso complejo que implica una cascada de sofisticadas interacciones moleculares. Por ello, se había asumido ampliamente que solo moléculas de ARN grandes y complejas serían capaces de realizar tal hazaña. El descubrimiento del QT45 desafía esta suposición.
Ahora que el equipo ha demostrado experimentalmente las dos reacciones clave necesarias para la autorreplicación, han puesto su mirada en combinar ambas reacciones para iniciar un ciclo de autorreplicación.
"Más allá de su significado científico, el descubrimiento también tiene implicaciones con respecto a la probabilidad de que la vida surja espontáneamente y si procesos similares podrían ocurrir en otros planetas", agregó Gianni.
El Dr. Glenn Wells, Presidente Ejecutivo Adjunto del Consejo de Investigación Médica (MRC), comentó sobre el hallazgo: "Creo que deberíamos tomarnos un momento para apreciar cuán extraños y maravillosos son nuestros trabajos, cuando nuestros colegas pueden haber descubierto una pieza del rompecabezas de cómo comenzó la vida en la Tierra".
Este descubrimiento se suma a una creciente colección de investigaciones sobre el origen de la vida. Según Chemistry World, otros estudios recientes han explorado mecanismos que aumentan la estabilidad del ARN, el papel de los electrones en la creación de moléculas que podrían haber iniciado la vida, y cómo los relámpagos volcánicos podrían haber creado compuestos de nitrógeno esenciales para la química que condujo a la vida.
La investigación continúa mientras los científicos buscan comprender mejor cómo la química prebiótica evolucionó hacia los sistemas biológicos complejos que conocemos hoy.