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Cientos de miles marchan en Budapest en el primer Orgullo tras la caída del gobierno de Orbán

Varias decenas de miles de personas llenaron este sábado las calles de Budapest para celebrar el Orgullo LGTBIQ+ en un ambiente radicalmente distinto al del año anterior, cuando la manifestación estaba prohibida y amenazada por la extrema derecha. La marcha, autorizada por primera vez tras la revocación del veto impuesto durante el gobierno ultra de Viktor Orbán, busca desmantelar el legado lgtbifóbico de 16 años de políticas restrictivas del partido Fidesz, según los organizadores y el alcalde de la capital húngara.

INTERNACIONAL27 JUN 2026

La manifestación del Orgullo de Budapest de este año marca un punto de inflexión en la historia reciente de Hungría. Según el alcalde de Budapest, el progresista Gergely Karácsony del partido verde Párbeszéd, "en 2025, el Orgullo de Budapest hizo historia", en referencia a la masiva convocatoria del año pasado que desafió la prohibición gubernamental. Este sábado, la marcha arrancó a las 15.00 horas desde la plaza de la Ópera con el lema "Orgullo fue, Orgullo es, ¡Orgullo será!", según informó El País.

"Orbán quiso testar los límites de nuestra democracia. Y falló. Hizo el ridículo, que es el mayor temor de un líder autoritario", dijo Karácsony en una rueda de prensa celebrada horas antes de la marcha junto a la comisaria de igualdad de la Unión Europea, Hadja Lahbib, según la misma fuente.

El activista español Ignacio Paredero, que viajó a Budapest por segundo año consecutivo para participar en la celebración, describió un cambio palpable en la atmósfera de la ciudad: "Hay un color diferente en Budapest, más arcoíris, más alegría, más gente joven. La sensación es distinta. También hay carrozas. Además, el año pasado no vi ni una persona trans y este año ya he visto varias. Es llamativo", dijo Paredero antes del inicio de la marcha, según declaraciones recogidas por El País.

Paredero resumió la importancia histórica del evento: "Budapest paró una oleada reaccionaria y anti LGTBI+ que pretendía entrar en Europa desde Rusia con una manifestación masiva", en referencia a la marcha prohibida de 2025 que congregó a unas 350.000 personas, según los organizadores del Budapest Pride.

La manifestación transcurrió en un día de temperaturas récord en la capital húngara, con alertas por calor activadas para la ciudadanía. A pesar del clima extremo, los asistentes llenaron las calles y cruzaron el emblemático puente de Isabel, donde el año pasado se tomaron imágenes icónicas que pasaron a formar parte de la historia del activismo LGTBIQ+ mundial, según la fuente.

"Aquí se hicieron buenas fotos el año pasado", remarcó el alcalde Karácsony al pasar la cabecera de la marcha por el puente. Sin embargo, la celebración no estuvo exenta de oposición. En la plaza de la Ópera, un pequeño grupo de neonazis se concentró con banderas para mostrar su rechazo a la marcha. Además, miembros del grupo de extrema derecha HVIM desplegaron una pancarta en la montaña frente al puente con el mensaje: "El pecado no puede ser motivo de orgullo. Budapest no es Sodoma", según informó El País.

El legado de Orbán y la ley de propaganda

Aunque las personas LGTBIQ+ siempre estuvieron en la diana de Viktor Orbán y su partido Fidesz, la ofensiva se intensificó en los últimos cinco años de su mandato, según la fuente. El punto de inflexión fue una ley anti-LGTBIQ+ aprobada en junio de 2021, inspirada en una norma similar promovida en Rusia por Vladímir Putin, aliado de Orbán: la llamada ley de propaganda.

En abril de 2026, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea condenó a Hungría al considerar que esa norma atentaba contra los principios fundacionales de los Veintisiete, según El País.

La aplicación de la ley de propaganda llevó a modificar otras normativas, como la referente a la protección de la infancia. El Ejecutivo ultra censuró cualquier mención en el espacio público "al cambio de sexo, la desviación respecto a la identidad conforme al sexo de nacimiento, así como a la homosexualidad", según la fuente. En marzo de 2025, el gobierno de Orbán expandió la aplicación de la ley y, además de limitar la libertad de expresión, restringió el derecho a reunirse, lo que acabó en el veto al Orgullo.

Los organizadores del Budapest Pride detallaron en un comunicado que en 2025, cuando el Orgullo de la capital húngara celebraba su 30 aniversario, "las autoridades hicieron todo lo posible para intimidarnos y desalentarnos, incluso amenazándonos con la cárcel", pero "no dimos marcha atrás". "Nuestro amor por la libertad y nuestro coraje obligaron al autoritarismo a retroceder. Al menos 350.000 de nosotros marchamos en el Orgullo prohibido, la marcha de la libertad. Sus sistemas de vigilancia [del Gobierno] retransmitieron en directo el mayor movimiento por los derechos humanos en Hungría desde la llegada de la democracia", añadieron.

El nuevo gobierno y las promesas de cambio

La manifestación de este año fue autorizada por la policía, como confirmaron los organizadores, según El País. El actual primer ministro, Peter Magyar, al frente del partido de centroderecha Tisza, se comprometió tras ganar las elecciones de abril a desmontar el entramado erigido por Orbán: "Queremos un país que no sea vasallo de nadie, que no castigue a nadie por pensar distinto, por amar a alguien de forma diferente a la de la mayoría", según declaraciones recogidas por la fuente.

Poco después de asumir el cargo, la ministra de Justicia del país, Márta Görög, afirmó que iba a retirar las leyes que cercenaban las libertades individuales. Sin embargo, Magyar también ha pedido "paciencia" a las organizaciones de defensa de derechos del colectivo, según El País.

"Todo el mundo está mucho más animado", dijo a Reuters Fanni Fajth, una estudiante de 18 años, quien describió el ambiente como mucho más optimista: "Sería maravilloso que, por fin, tuviéramos igualdad de derechos después de todos estos años", según declaraciones citadas por El País.

Tras la marcha, se celebró la tradicional fiesta nocturna del Orgullo en el Budapest Park, que este año, por primera vez en mucho tiempo, pudo ondear la bandera LGTBIQ+, algo prohibido durante la era Orbán, según la fuente.

El impacto social de los años de extrema derecha

Los años de gobierno de extrema derecha han dejado un poso en la sociedad húngara. Aunque la mayoría de la ciudadanía apoya proteger a las personas LGTBIQ+ de la discriminación —lo afirma un 68%, según el Ipsos Pride Report 2026 citado por El País—, solo uno de cada cuatro húngaros muestra respeto a que las parejas del mismo sexo se visibilicen en público, según el mismo informe.

"Hemos oído frases esperanzadoras del primer ministro, pero la situación legal sigue siendo la misma", dijo a la agencia EFE uno de los organizadores del Budapest Pride, Ede Balogh, según recogió El País.

Los organizadores del Budapest Pride cifraron en "unos 200.000" los asistentes a la marcha al finalizar el evento, según la fuente. Desde la organización afirman que "aún no se han alcanzado nuestros objetivos". Entre sus demandas principales, además del desmantelamiento de todas las normas lgtbifóbicas aprobadas por el gobierno anterior, está el reconocimiento del matrimonio igualitario en el país, una petición que la delegación húngara de Amnistía Internacional ya ha realizado al gobierno de Magyar, según El País.

Para conseguir esos avances en derechos, los colectivos LGTBIQ+ consideran muy importante que el Orgullo sea, de nuevo, multitudinario: "Sigamos impulsando el cambio", según declaraciones de los organizadores recogidas por la fuente.

El Orgullo de Budapest de 2026 representa no solo una celebración de la diversidad, sino también un momento de reivindicación política en un país que busca revertir más de una década y media de políticas restrictivas. La masiva asistencia y el cambio de atmósfera reflejan tanto la esperanza de cambio como la persistencia de desafíos estructurales en una sociedad marcada por años de retórica y legislación anti-LGTBIQ+.

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