

El informe preliminar sobre el brote de peste porcina africana en Barcelona no ha logrado determinar con certeza el origen del virus, 75 días después de la detección de los primeros jabalíes infectados cerca del Centro de Investigación en Sanidad Animal (CReSA). Los análisis genéticos descartan la hipótesis inicial de una fuga del laboratorio, mientras los expertos consideran más probable que el virus llegara a través de productos cárnicos contaminados.
El comité científico creado por el Ministerio de Agricultura para investigar el brote de peste porcina africana (PPA) detectado en noviembre de 2025 en Cataluña ha presentado su informe preliminar sin llegar a conclusiones definitivas sobre el origen del virus, aunque descarta la hipótesis inicial de una fuga desde el laboratorio del Centro de Investigación en Sanidad Animal (CReSA).
Según el documento, "resulta prematuro pronunciarse con certeza sobre el origen del brote", que apareció tras más de tres décadas sin casos en España. El informe analiza cuatro posibles escenarios, considerando como más probable la introducción del virus a través de productos cárnicos o restos de comida contaminados.
La crisis comenzó el 28 de noviembre de 2025 cuando se detectaron dos jabalíes infectados a cientos de metros del CReSA, en Bellaterra (Barcelona). Hasta la fecha, se han confirmado 142 animales positivos y se han realizado pruebas a más de 900 cadáveres, según datos del Ministerio de Agricultura recogidos por Consalud.
La sospecha inicial apuntaba al laboratorio, donde científicos habían realizado entre octubre y noviembre un experimento con un prototipo de vacuna en 15 cerdos, utilizando una versión atenuada del virus modificado genéticamente. Esta hipótesis cobró fuerza cuando se conoció que el 6 de noviembre, tras unas lluvias torrenciales que provocaron inundaciones en Barcelona, se registró "un incidente relevante" en el digestor de cadáveres del CReSA, según lo definió el Equipo de Emergencia Veterinaria de la Unión Europea.
El propio Ministerio de Agricultura planteó el 5 de diciembre la posibilidad de que el virus se hubiera escapado del laboratorio, lo que motivó la creación del comité de expertos cinco días después. Sin embargo, los análisis genéticos realizados posteriormente no respaldan esta teoría.
El CReSA proporcionó "un inventario detallado de las muestras biológicas disponibles" procedentes de sus experimentos con el virus. El Equipo de Emergencia Veterinaria de la UE seleccionó 81 muestras, incluyendo 69 de cuatro experimentos realizados en 2025, que fueron analizadas en el Laboratorio Central de Veterinaria de Algete (Madrid). "Los resultados del cribado mostraron que ninguna de las muestras analizadas presentó los marcadores genéticos específicos identificados en el virus detectado en el brote", señala el informe.
Adicionalmente, se realizó un segundo análisis de 21 muestras en el laboratorio de Toni Gabaldón, del Instituto de Investigación Biomédica de Barcelona. "Ninguna se parece a la del brote. Sigue el misterio sobre el origen", afirmó Gabaldón, jefe del grupo de Genómica Comparativa, según recoge El País. A su juicio, los virus de dentro y fuera del CReSA presentan más diferencias de las esperadas si se tratase de una evolución de unas semanas a partir de un patógeno fugado.
La investigación genética ha revelado que el virus pertenece al genotipo II, el mismo que circula en Europa desde 2014, pero con una firma molecular inédita. "El aislado español presenta un perfil genético no descrito previamente, lo que ha permitido clasificarlo como un nuevo subgrupo genético, el grupo 29", según el informe citado por Consalud. Esta singularidad genética complica la trazabilidad del brote.
El virólogo británico Edward Holmes, de la Universidad de Sídney, quien publicó el genoma completo del virus de la COVID-19 en enero de 2020, ha criticado la opacidad en la investigación. "Los equipos que han realizado la secuenciación deben publicar todos sus datos de secuencias del genoma del virus de la peste porcina africana en el dominio público lo antes posible", declaró a El País. Las secuencias, el ADN de los virus analizados, todavía no se han publicado para que otros científicos puedan estudiarlas.
Además de la hipótesis del laboratorio, el comité ha estudiado otros escenarios: la llegada por jabalíes desde el norte de Italia (considerada improbable ya que no se ha detectado en Francia), la introducción deliberada (calificada como "poco coherente" por los especialistas) y la entrada desde un país lejano por alimentos contaminados, que el informe señala como "el mecanismo más común de dispersión" de este virus y "ampliamente documentada en la epidemiología de la enfermedad".
El documento muestra un mapa con la localización de los 23 focos iniciales detectados en jabalíes silvestres. El centro de gravedad de los contagios, el denominado centroide, coincide con el laboratorio de la Generalitat. Sin embargo, el informe afirma que "los expertos del CReSA han trabajado sobre la hipótesis de que la fecha de infección más antigua podría situarse entre un mes y medio y cuatro meses previo a la fecha de muestreo", lo que sugiere que los cadáveres más antiguos podrían ser de octubre o incluso del verano, antes del incidente del digestor.
Las autoridades han logrado contener los casos de jabalíes infectados en un radio de seis kilómetros respecto al origen del brote, pero el informe alerta de que es "plausible" que el virus sortee las carreteras que hasta ahora han impedido su movimiento. Los expertos instan a "completar urgentemente un nuevo perímetro vallado a suficiente distancia" y proponen controlar la población de jabalíes con técnicas como "el trampeo y las armas de fuego provistas de silenciador".
El brote representa una seria amenaza para el sector porcino español, que representa el 40,3% de la Producción Final Ganadera y alcanza un valor cercano a los 12.000 millones de euros anuales. España es el tercer productor mundial y el primer exportador de la Unión Europea, con más de 2,7 millones de toneladas exportadas en 2024.
El comité de expertos está formado por nueve especialistas, entre ellos Carmina Gallardo, coordinadora del laboratorio de peste porcina africana del Centro de Investigación en Sanidad Animal en Valdeolmos (Madrid), y el veterinario Christian Gortázar, del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos en Ciudad Real, quien declaró a El País: "Que el virus que está circulando haya surgido en un laboratorio o en el campo… pues habrá que averiguarlo con el tiempo. Las dos cosas son posibles. Descartarlo al 100% es casi tan difícil como confirmarlo al 100%".