Desarrollan Cromosomas Artificiales: Avance Científico Hacia la Inmunidad al Cáncer
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Desarrollan Cromosomas Artificiales: Avance Científico Hacia la Inmunidad al Cáncer

Científicos de la Universidad de Pensilvania han desarrollado un cromosoma humano artificial que, al integrarse con las células humanas, podría abrir nuevas posibilidades en la terapia génica, incluyendo tratamientos para el cáncer.

CIENCIA19 FEB 2025

Investigadores de la Universidad de Pensilvania, en colaboración con colegas internacionales, han logrado un hito en la biotecnología al crear un cromosoma humano artificial. Este avance, descrito en la revista Science, permite que el cromosoma se incorpore a las células humanas y se transmita de generación en generación, manteniendo su estabilidad y funcionamiento. Los cromosomas artificiales, que actúan como grandes almacenes de información genética, contienen las instrucciones para fabricar proteínas y son fundamentales para la herencia genética y la determinación del sexo en los seres humanos.

El estudio aborda un problema histórico de los cromosomas artificiales: su tendencia a multiplicarse incontroladamente, lo que anteriormente conducía a genomas aberrantes y posiblemente cancerígenos. El equipo científico solucionó este problema utilizando células de levadura para crear el cromosoma, centrándose en reproducir el centrómero, crucial para la división celular correcta y la transmisión genética. El resultado es un cromosoma artificial que se une al genoma humano sin provocar multiplicaciones anormales y se mantiene estable a través de las divisiones celulares.

Este cromosoma artificial representa un gran paso hacia la comprensión y manipulación de nuestro genoma, siguiendo la máxima de que solo comprendemos plenamente aquello que podemos crear. Además, abre un amplio abanico de posibilidades para generar microbios, animales y células humanas con nuevas propiedades, potencialmente revolucionando los campos de la medicina, la farmacología y la biotecnología. La técnica empleada, que fusiona células de levadura con células humanas, marca un antes y un después en la ingeniería genética, permitiendo por primera vez la creación de cromosomas artificiales estables y transferibles.

Este avance no solo es un triunfo científico, sino que también posee un significado profundo en el entendimiento y la manipulación de la vida a nivel genético. Al crear y estabilizar cromosomas artificiales, los científicos están allanando el camino para futuras aplicaciones que podrían incluir la corrección de trastornos genéticos y la creación de células inmunes a diversas enfermedades, incluyendo el cáncer. La capacidad de editar el genoma a este nivel abre un nuevo horizonte en la medicina personalizada y la terapia génica, prometiendo tratamientos más efectivos y específicos para una variedad de condiciones médicas.

La innovación en la construcción de cromosomas artificiales humanos ha alcanzado un punto crucial con el desarrollo de una técnica que permite su formación en copias únicas, evitando el problema de la multimerización. El cromosoma artificial humano, con un tamaño aproximado de 750 kilobases, es significativamente más grande que los intentos anteriores y contiene secuencias que proporcionan estabilidad y funcionalidad dentro de las células humanas. Este tamaño es crucial porque es lo suficientemente amplio para incluir los tipos de cromatina presentes en el centrómero, la región central del cromosoma esencial para una distribución adecuada durante la división celular.

El proceso de creación de estos cromosomas implica un enfoque meticuloso donde se ensamblan dentro de células de levadura, utilizando avanzadas técnicas de biología sintética. Estas células de levadura, actúan como anfitriones para el cromosoma artificial antes de su integración en células humanas. La técnica de fusión de esferoplastos de levadura ha facilitado un método de entrega más directo y eficiente para trasladar estos cromosomas a células humanas, mostrando una alta tasa de estabilidad y capacidad de transmisión generacional sin las complicaciones de multiplicación descontrolada vistas en enfoques previos.

Este avance abre la puerta a aplicaciones terapéuticas potenciales, como la inserción de genes que podrían conferir inmunidad a enfermedades específicas, incluyendo ciertos tipos de cáncer. La posibilidad de integrar grandes bloques de ADN en el genoma humano, sin alterar los cromosomas naturales, proporciona una plataforma innovadora para el diseño de terapias genéticas avanzadas.

El equipo detrás de este desarrollo ha demostrado que su método no solo supera las limitaciones de la tecnología anterior, sino que también permite una evaluación más rápida y precisa de la función del cromosoma artificial en el entorno celular. Esto marca un hito en la edición genética, facilitando la inserción de secuencias genéticas complejas y potencialmente ofreciendo una vía para el tratamiento de enfermedades genéticas complejas y la modificación de rasgos biológicos.

Este cromosoma artificial, compuesto de 750.000 bases de ADN, contrasta con el menor cromosoma humano, el cromosoma 21, que tiene 46 millones de bases de ADN. De estas, solo 182.000 bases del cromosoma artificial son de origen humano, procedentes del cromosoma 4, y el resto son secuencias bacterianas que contribuyen a su estabilidad.

Los investigadores subrayan la capacidad de este nuevo cromosoma para integrarse en el genoma humano sin causar las alteraciones genómicas problemáticas asociadas con tecnologías previas. Esta estabilidad es fundamental para cualquier aplicación futura, especialmente en terapias genéticas, donde la precisión y la predictibilidad son cruciales. La metodología empleada en este estudio ha demostrado que es posible ensamblar y entregar cromosomas artificiales sin los problemas de multimerización que plagaron los esfuerzos anteriores.

En el ámbito clínico, este avance sugiere un futuro donde genes específicos, responsables de suprimir tumores o combatir infecciones, podrían insertarse en el genoma humano a través de estos cromosomas artificiales. Esta técnica podría ser particularmente relevante para el desarrollo de células inmunes al cáncer, ofreciendo un nuevo paradigma en la lucha contra esta enfermedad. Además, la capacidad de estos cromosomas para transportar grandes bloques de ADN abre un nuevo campo en la terapia génica, permitiendo la introducción de múltiples genes o conjuntos de genes que trabajan en conjunto para combatir enfermedades o mejorar ciertas funciones biológicas.

La comunidad científica ve en estos cromosomas artificiales una plataforma para futuros avances en medicina regenerativa, con la potencialidad de crear células y tejidos modificados genéticamente para trasplantes, reduciendo la posibilidad de rechazo y aumentando la eficacia de los tratamientos. La flexibilidad y capacidad de estos cromosomas para llevar secuencias genéticas extensas prometen revolucionar la forma en que se abordan los trastornos genéticos, ofreciendo una ruta para corregir múltiples genes defectuosos o introducir nuevos genes que puedan compensar anomalías genéticas.

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