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Cuba y Estados Unidos negocian en secreto mientras la isla enfrenta su peor crisis en décadas

La Habana y Washington mantienen conversaciones opacas en medio del colapso económico cubano, acelerado por el cerco energético impuesto por Donald Trump desde finales de enero de 2026. Mientras barcos con ayuda humanitaria se dirigen a la isla cargados de alimentos y medicinas, el presidente estadounidense amenazó esta semana con "tomar o liberar" Cuba, sin descartar el uso de la fuerza, aunque el general Francis Donovan descartó planes de intervención militar inmediata, según declaró ante el Senado de Estados Unidos el jueves.

INTERNACIONAL22 MAR 2026

El régimen cubano afronta una amenaza existencial mientras negocia con Washington en términos desconocidos. Trump declaró esta semana: "Creo que tendré el honor de tomar Cuba. Tomarla o liberarla. Creo que puedo hacer lo que quiera con ella", según reportó El País. La afirmación cobra verosimilitud viniendo de quien ordenó la operación militar que capturó a Nicolás Maduro en Caracas para llevarlo ante un tribunal de Nueva York.

El Gobierno cubano confirmó hace una semana la existencia de conversaciones con Estados Unidos, pero no reveló los términos de la negociación. No está claro si Washington busca que el régimen ejecute una reforma económica amplia ajustada a sus intereses sin contrapartidas políticas, similar al modelo venezolano, o si pretende acabar con el castrismo y tutelar una transición democrática, o convertir Cuba en un protectorado.

El cerco petrolero, con amenazas de aranceles a quien suministre petróleo a la isla, ejerce una presión avasalladora sobre un régimen que los analistas ven muy debilitado y con escasas posibilidades de continuar al frente del país en su configuración actual. Andy Gómez, quien participó en el equipo que llevó el diálogo con Cuba impulsado por Barack Obama, afirmó: "[El régimen] tiene miedo a perder el poder político, pero económicamente están trabados, no tienen salida aunque vengan unos marcianos a ayudarlos".

La situación humanitaria se deteriora aceleradamente. Barcos fletados por sectores de la izquierda latinoamericana y europea se dirigen a Cuba cargados de arroz, frijoles, medicamentos, leche en polvo y material de higiene. El carácter de primera necesidad de estas toneladas de ayuda refleja la magnitud del colapso en el que malviven los cubanos, casi paralizado desde hace dos meses. Cada día sin combustible aumenta la presión sobre una ciudadanía harta que protesta pese a la represión.

El enfoque actual de Trump en gestionar la guerra contra Irán, iniciada sin plan de salida ni apoyo de los estadounidenses a ocho meses de las elecciones parlamentarias de medio mandato, puede dar algo de tiempo al régimen cubano en la negociación con Washington, según Gómez.

La amenaza de invasión parece la menos probable por ahora. El general Francis Donovan, al mando de las fuerzas estadounidenses desplegadas en Latinoamérica, declaró el jueves ante el Senado que no hay planes de intervención militar en la isla. Sin embargo, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel respondió a Trump en un tono muy distinto al conciliador empleado días antes para anunciar las conversaciones: "Cualquier agresor externo chocará en Cuba con una resistencia inexpugnable. Vamos a dar la vida defendiendo la Revolución", dijo el viernes.

Alina Bárbara López, historiadora e intelectual crítica con el régimen que codirige CubaxCuba Laboratorio de pensamiento cívico, explicó desde Cuba: "El Gobierno cubano está totalmente debilitado y no puede hacer ninguna alianza geopolítica, ha desaprovechado todas las oportunidades de cambio que ha tenido. La crisis humanitaria se ha agravado desde hace tiempo; Cuba colapsó en sus bases económicas antes de Donald Trump, en los últimos cinco años ha implosionado el modelo y, si no hay cambio, existe la posibilidad de un estallido social y de una represión sangrienta, ya que el Gobierno todavía tiene recursos para los militares".

USA Today primero, y The New York Times esta semana, informaron que la negociación entre Cuba y Estados Unidos pasa por una reforma económica amplia, pero sin Díaz-Canel al frente. El secretario de Estado estadounidense Marco Rubio, descendiente de cubanos, calificó la información de noticia falsa, y el viceministro de Exteriores cubano aseguró el viernes que "el sistema político cubano no es objeto de negociación, ni por supuesto el presidente ni ningún cargo del Gobierno".

Sin embargo, varios analistas dan por amortizado al actual presidente cubano, a quien ven como reemplazable. "Es el vocero del grupo tecnocrático-militar que lleva el país, es una carta que tienen para ser sacrificada en la negociación", comentó López.

El entorno de Raúl Castro, de 94 años, se percibe como el verdadero poder en la isla, quien tiene la última palabra en el aparato militar. Él, su hijo Alejandro Castro Espín, y su nieto Raúl Guillermo Rodríguez Castro, alias El Cangrejo, han emergido como interlocutores de Washington.

La opción de que el régimen pacte reformas económicas con Estados Unidos sin tocar la estructura política y dejar la democracia para después encajaría en la idea de Trump de "toma amistosa" mencionada hace un mes, pero supondría una gran decepción tanto para el exilio en Miami como para quienes dentro de la isla esperan un cambio y libertades.

Tamarys Bahamonde, economista y profesora asistente en la City University de Nueva York, afirmó: "No hay un indicador real de que Cuba vaya a transitar hacia una democracia. Lo que hay es presión exterior [de Washington] y el colapso económico es inevitable. La ayuda humanitaria se agradece, pero es solo un alivio. El resultado concreto del cerco es el sufrimiento de la gente. Y se puede asfixiar a los pueblos, pero eso no necesariamente derroca gobiernos. Sacrificar vidas de inocentes con el objetivo de tumbar gobiernos no es ético ni moral".

Hasta ahora, el régimen solo ha ofrecido públicamente la excarcelación de 51 presos por mediación del Vaticano y la posibilidad de que los cubanos en el exterior puedan invertir en la isla y tener propiedades, algo que Rubio tachó de "insuficiente". Hay más de un millar de presos políticos, según las fuentes consultadas. En la calle prende la desesperación, como ocurrió en Morón, una ciudad del centro del país, donde un grupo de manifestantes atacó la sede del Partido Comunista de Cuba.

La necesidad de cambios políticos incluso para aplicar la oferta de atraer inversiones resulta clara para los analistas consultados. Solo en el sistema eléctrico se calculan necesidades de inversión de unos 10.000 millones de dólares. "Hace falta cambiar las reglas desde dentro y tener transparencia para una hipotética entrada de capitales, cosa que no puede garantizar un gobierno corrupto e ineficiente", opinó López, que no descarta "una alianza entre élites", entre Trump y sus elogios al "buen tiempo" que hace en Cuba y un régimen que lo apostó todo a una actividad volátil como el turismo, abandonando el campo y la industria.

"Pero es que aquí además hay una cuestión ética, la violación de los derechos humanos y la situación de los presos políticos, algunos por más de 30 años. Eso no se puede olvidar", planteó Gómez. "¿Qué ha cambiado en Venezuela? Las transiciones no se pueden aplicar de un país a otro porque intervienen la historia, la cultura y las experiencias personales".

El modelo venezolano es difícil de exportar a Cuba, que no tiene petróleo, pero sí una posición geoestratégica clave y turismo. "Para que caiga el régimen cubano tendría que irse todo el aparato, no es una sola persona", explicó Lilian Guerra, historiadora y directora del Programa de Cuba en la Universidad de Florida. Si eso sucediera, "una transición en Cuba nunca va a ser fácil, es como abrir la caja de Pandora, hay mucha rabia y sed de justicia, y Estados Unidos no quiere encargarse de toda esa gestión", opinó.

Si los Castro son los encargados de encarnar el papel que desempeña Delcy Rodríguez en Venezuela, se vería por muchos como un "cambio-fraude sin transformación política", explicó Sergio Ángel, profesor del Programa Cuba de la Universidad Sergio Arboleda de Bogotá. "Mantener a los Castro sería una cachetada a la comunidad cubanoamericana. Este es un régimen moribundo que ha basado su modelo en empobrecer a la gente para mantener el control. Si no hay cambio político, no hay cambio", afirmó.

Las expectativas de cambio que ha generado el cerco dentro y fuera de la isla son enormes. Pero ante la presión extrema, el régimen parece cerrado en banda en la resistencia y la soberanía, y solo negocia al límite cuando parece que se va agotando el tiempo. La población subsiste en medio de apagones constantes y un acceso a medicinas y comida cada vez más limitado, mientras el desenlace de esta crisis permanece incierto.

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