

Las autoridades austriacas descubrieron los restos de una mujer de 34 años y su hija de 10 años escondidos en dos congeladores dentro de un apartamento en Innsbruck, tras una investigación que comenzó cuando la familia fue reportada como desaparecida en julio de 2024.
Las autoridades austriacas revelaron el pasado viernes el hallazgo de los cuerpos de una mujer siria de 34 años y su hija de 10 años, quienes habían sido reportadas como desaparecidas desde julio de 2024. Los restos fueron encontrados dentro de dos congeladores ocultos detrás de una pared divisoria en un apartamento de la ciudad de Innsbruck.
Según informó el portavoz de la fiscalía, Hansjörg Mayr, dos hombres, un austriaco de 55 años y su hermano de 53, fueron arrestados bajo 'fuerte sospecha de asesinato'. Los sospechosos ya habían sido detenidos en junio, aunque inicialmente no confesaron el crimen.
La desaparición de la mujer y su hija fue reportada originalmente por un primo de la víctima residente en Alemania el 25 de julio de 2024. En ese momento, el colega de la mujer - el sospechoso principal de 55 años - informó que ella había viajado con su hija a Turquía para visitar a sus padres.
Las investigaciones revelaron circunstancias sospechosas. Un testigo reportó haber escuchado un ruido fuerte en el apartamento y gritos de '¡Mamá!' el día de su desaparición. Además, se encontraron mensajes enviados desde el teléfono de la víctima, incluyendo una carta de renuncia a su empleador.
La directora de la Oficina Criminal Estatal, Katja Tersch, explicó que los sospechosos rentaron una unidad de almacenamiento y trasladaron un congelador el mismo día de la desaparición de la madre y la niña. Posteriormente adquirieron otro congelador, lo que sugiere que el crimen pudo haber sido premeditado.
El 12 de noviembre, el sospechoso de 55 años admitió un 'incidente' y haber ocultado los cuerpos, aunque negó intención de homicidio. Su hermano reconoció haber encubierto los hechos pero negó conocimiento del asesinato.
Las ministras Eva-Maria Holzleitner y Anna Sporrer calificaron el caso como el 'final abrupto y brutal' de dos vidas, señalando que 'las mujeres y niñas son asesinadas por el simple hecho de ser mujeres y niñas'.
Actualmente, los dos sospechosos permanecen en prisión preventiva en centros penitenciarios de Innsbruck y Salzburgo mientras continúa la investigación. La causa exacta de muerte no ha podido determinarse debido al estado de descomposición de los cuerpos.