El ingeniero murciano Darío Gil, subsecretario de Ciencia e Innovación en el Departamento de Energía de Estados Unidos, dirige la misión Génesis, un programa científico comparable al proyecto Manhattan o Apolo que busca duplicar la productividad de la investigación estadounidense en una década mediante la integración de inteligencia artificial y computación cuántica.
Desde su despacho en Washington, Darío Gil supervisa el trabajo de 40.000 científicos y 17 laboratorios nacionales en lo que él mismo y el presidente Donald Trump han definido como el proyecto científico más ambicioso de la actual administración estadounidense. El ingeniero español, de 50 años y nacido en Murcia, fue nombrado subsecretario de Ciencia e Innovación en el Departamento de Energía hace un año, convirtiéndose en el español con más peso en el gobierno de Trump.
"Darío es un empresario y científico brillante", proclamaba el presidente el 16 de enero de 2025 en su red social Truth. Gil pasó 22 años en IBM, donde llegó a ser director mundial de investigación, antes de dar el salto a la administración pública estadounidense. Su nombramiento se produjo mientras supervisaba el trabajo de investigadores en la Antártida como director del National Science Board.
La misión Génesis, como ha sido bautizado este ambicioso programa, tiene como objetivo acelerar la revolución de la inteligencia artificial y la computación cuántica para duplicar la productividad y el impacto de la ciencia y la ingeniería estadounidenses en el plazo de una década. "Estamos viviendo una revolución en el mundo de la computación", explica Gil en una entrevista con El País, la primera que concede desde que asumió el cargo.
Según detalla el ingeniero español, esta revolución se sustenta en tres pilares: "La primera son las décadas de avances exponenciales en semiconductores y supercomputación. La segunda es la inteligencia artificial, que está transformando todo; los dispositivos, los sistemas, la programación, el modelo, las redes neuronales y cómo representamos el conocimiento. Y la tercera es la computación cuántica".
El objetivo de la misión Génesis es crear una plataforma que permita a los científicos e ingenieros mejorar la productividad del sistema científico, desde la generación de hipótesis hasta el diseño y ejecución de experimentos. "El objetivo final es duplicar la productividad y el impacto de la I+D en EE.UU. en 10 años", afirma Gil. "Estados Unidos invierte un billón de dólares al año en I+D, es la base del crecimiento económico, de la prosperidad y de la seguridad nacional".
La hipótesis de la misión Génesis, según explica su director, es que a través de esta plataforma y esta nueva metodología, se duplicará la productividad científica, "lo que sería el equivalente de invertir el 7% del Producto Interno Bruto en I+D con la metodología actual", frente al 3,5% que se invierte actualmente.
El programa se está ejecutando a través de una orden ejecutiva firmada por el presidente Trump en noviembre de 2025. "A mi testimonio al Congreso en diciembre asistieron, por primera vez en la historia, los 17 directores de los laboratorios nacionales. Todos estamos unidos en esta visión", destaca Gil.
Respecto al presupuesto, el ingeniero español asegura que "se van a movilizar billones de dólares a lo largo del tiempo". El presupuesto de la Oficina de Ciencia este año será de 8.400 millones de dólares, según confirma, y "está creciendo, no decreciendo". Además, el programa cuenta con el apoyo de 24 grandes empresas tecnológicas como IBM, Google, Nvidia o Microsoft.
Uno de los aspectos más controvertidos del proyecto es su compatibilidad con el lema "America First" (América primero) de la administración Trump, especialmente en un momento en que las relaciones entre Estados Unidos y la Unión Europea atraviesan dificultades. Sin embargo, Gil defiende que "America First no es America Alone" (América primero no es América sola).
"En la Oficina de Ciencia colaboramos con Europa, Japón, Corea del Sur, el Reino Unido y Australia. Tenemos un compromiso de que vamos a seguir reforzando nuestras colaboraciones internacionales para conseguir el éxito de esta iniciativa", asegura. "Hay muchísimo interés en Europa con el proyecto. Porque este es el futuro de la ciencia y tecnología; no me cabe ninguna duda".
Gil reconoce que el proceso de implementación de la misión Génesis no será cómodo. En una carta dirigida a la comunidad científica estadounidense, advirtió que deberán actuar con urgencia y que muchos se sentirán "muy incómodos". "Es incómodo cambiar cómo se trabaja, y hacerlo con urgencia. Por eso, Génesis se parece a la historia de los proyectos Manhattan o Apolo", explica. "La urgencia va ligada a la velocidad del cambio de esta revolución tecnológica. Y luego tenemos rivales y competidores como China, que se lo toman muy en serio".
Ante las críticas sobre los recortes en ciencia propuestos por el gobierno de Trump, que según algunos analistas son los más drásticos desde la Segunda Guerra Mundial, Gil defiende que "los laboratorios nacionales van a tener más recursos, no menos". También asegura que el presidente Trump "por supuesto que cree en la ciencia", y destaca que fue él quien lanzó la misión Génesis.
El ingeniero español insiste en que para entender la capacidad de Estados Unidos de hacer ciencia y tecnología, hay que analizar todos los componentes del sistema: "La parte de filantropía, que son 50.000 millones de dólares al año, el ecosistema de universidades, los laboratorios nacionales, los sistemas federales, las inversiones estatales, cada vez mayores, y el sector privado".
"Cuando la gente analiza solo un subcomponente de qué pasa en un sector, dentro de las universidades y demás, eso es el 5% de toda la historia", argumenta. "Y cuando se analiza el sistema entero, nunca hemos invertido tanto en I+D. Nunca hemos tenido tantos científicos e ingenieros trabajando y nunca hemos tenido tanta productividad en I+D".
Gil, que llegó a Estados Unidos como estudiante de intercambio durante su último año de instituto y posteriormente obtuvo un doctorado en el MIT, se muestra confiado en los resultados que obtendrá la misión Génesis: "Cuando pase el tiempo, estaré encantado de comparar dentro de dos años, tres años, cinco años, y decir: '¿Qué ha pasado en estas áreas? ¿Cómo ha funcionado? ¿Quién está a la vanguardia en estas áreas?' Los resultados son los resultados".