

Novak Djokovic, séptimo cabeza de serie, inició este lunes su preparación para Wimbledon con el objetivo de convertirse en el campeón de Grand Slam más veterano de la historia al conquistar su título número 25. A los 39 años, el serbio encuentra en las canchas de hierba londinenses su oportunidad más realista de alcanzar esta marca histórica, según reporta The Guardian.
Por vigésima primera vez en su extensa carrera, Novak Djokovic llegó al All England Club este lunes y comenzó sus preparativos para otra edición de Wimbledon, según The Guardian. El tenista de 39 años trabajó en las canchas de hierba de Aorangi Park, combinando ejercicios de movimiento con entrenamientos en cancha. Encontró su ritmo contra sparrings locales y se enfrentó con otros campeones, incluyendo una sesión de reencuentro con su viejo amigo Marin Cilic y un entrenamiento en la cancha número uno con el número uno del mundo, Jannik Sinner.
El objetivo final sigue siendo el mismo que ha perseguido durante algún tiempo: Djokovic, séptimo cabeza de serie, regresa a Wimbledon buscando convertirse en el campeón de Grand Slam individual más veterano de la historia al ganar un título número 25 sin precedentes, según la publicación británica. A los 39 años, sus posibilidades de lograr este objetivo naturalmente disminuyen con cada torneo, pero ha demostrado repetidamente que, si la fortuna le favorece durante dos semanas, es más que capaz de aprovecharla.
**Una temporada que resume su momento de carrera**
La temporada 2026 de Djokovic ha resumido perfectamente dónde se encuentra en su carrera, según The Guardian. En términos de su nivel de tenis puro, sus actuaciones son asombrosas. Su llegada a la final del Abierto de Australia, donde derrotó a Jannik Sinner en cinco sets espectaculares en semifinales, pasará discretamente a la historia como uno de sus resultados más impresionantes. Simplemente no le quedó suficiente energía en el tanque para Carlos Alcaraz en la final.
Los cinco meses transcurridos desde el Abierto de Australia solo han reforzado lo difícil que es competir consistentemente a este nivel, según la fuente. Entre febrero y mayo, Djokovic no pudo mantenerse saludable. Jugó una sola vez, perdiendo en la cuarta ronda de Indian Wells ante Jack Draper. Con Roland Garros acercándose cada vez más, se esforzó por competir en Roma, perdiendo su partido inaugural ante Dino Prizmic, número 79 del mundo. Su pobre preparación lo alcanzó en París, donde jugó bien durante gran parte de su partido de tercera ronda y lideró por dos sets contra un brillante João Fonseca, pero no pudo resistir la exigencia física de un partido tan duro a cinco sets.
**El desafío físico a los 39 años**
Mantener su cuerpo en una pieza, ya sea a lo largo de dos agotadoras semanas de tenis de Grand Slam o durante el transcurso de una temporada completa, es claramente el mayor desafío de Djokovic a su edad y solo se vuelve más difícil, según The Guardian. No es coincidencia que su actuación en Australia llegara en un torneo donde tuvo el beneficio de que Lorenzo Musetti se retirara mientras lideraba en su partido y Jakub Mensik le proporcionara una victoria por walkover, permitiéndole conservar energía.
Si hay algún lugar donde Djokovic podría ganar otro Grand Slam, Wimbledon, que ha ganado siete veces, siempre ha parecido el lugar más probable, según la publicación. Las canchas de hierba significan puntos más cortos, permitiendo a Djokovic confiar en su preciso servicio, cerrar la red, dictar con su derecha y jugar una marca más agresiva de tenis de primer golpe. A su edad, la reducida exigencia física de este tipo de tenis claramente le conviene.
**Sinner busca recuperarse tras colapso en París**
Este será un torneo fascinante para Sinner, según The Guardian. Considerando la forma en que dominó la temporada de tierra batida, convirtiéndose en el segundo jugador después de Rafael Nadal en barrer los torneos Masters 1000 en Montecarlo, Madrid y Roma, cualquier derrota en el Abierto de Francia habría sido difícil de aceptar. Su colapso ante Juan Manuel Cerúndolo en la segunda ronda, después de liderar por dos sets y 5-1 en el tercer set, fue una de las derrotas más duras de su carrera. Sinner insistió en ese momento que la derrota no estaba relacionada con el calor, pero dice que pasó las semanas posteriores a París haciéndose pruebas e intentando llegar al fondo de sus fragilidades físicas.
Todos sufren grandes derrotas, e incluso los mejores jugadores del mundo pierden más torneos de los que ganan, según la fuente. Gran parte del tenis profesional se trata de mostrar resiliencia, aprender lecciones y recuperarse. Un año después de derrotar a Alcaraz para ganar su primer título de Wimbledon, Sinner intentará llevar esa perspectiva a la defensa de su título.
**La ausencia de Alcaraz abre oportunidades**
Si Sinner no se recupera bien, Roland Garros mostró la anarquía que puede seguir, según The Guardian. La ausencia del bicampeón de Wimbledon Alcaraz debido a su lesión en la muñeca derecha continúa dejando un vacío en el tenis masculino. Como espectáculo, el talento, atletismo y carisma de Alcaraz se echan desesperadamente de menos, pero su ausencia representa una oportunidad para el resto del campo. Djokovic no estaba en la forma física adecuada para aprovechar haber caído en la mitad del cuadro de Alexander Zverev en París, un cuadro que colapsó completamente debido a la salida de tantos cabezas de serie en las primeras rondas. Ha sido sorteado en la mitad de Sinner en SW19, lo que significa que podrían encontrarse en una semifinal.
Junto con Djokovic y Sinner, Matteo Berrettini es el único jugador en la mitad inferior que ha alcanzado una final de Wimbledon, según la publicación. A diferencia de la tierra batida, hay numerosos jugadores sólidos en hierba en la cima del tenis masculino que estarán desesperados por aprovechar. Jugadores como Taylor Fritz, Ben Shelton, Alex de Minaur, Flavio Cobolli, Mensik y Arthur Fils, si está saludable, deberían comenzar el torneo en esa mitad con grandes esperanzas de un avance. Considerando cómo resultó el Abierto de Francia, todas las posibilidades están sobre la mesa, según The Guardian.