Un análisis masivo publicado en la revista Nature el 13 de mayo de 2026 vincula dormir entre seis y ocho horas diarias con menor riesgo de muerte prematura y enfermedad. El estudio, que examinó a medio millón de adultos utilizando 23 relojes biológicos diferentes, encontró que tanto dormir más como menos de ese rango se asocia con envejecimiento acelerado en múltiples órganos del cuerpo.