Doscientas bandas criminales resisten en Europa pese al desmantelamiento de 600 organizaciones en dos años
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Doscientas bandas criminales resisten en Europa pese al desmantelamiento de 600 organizaciones en dos años

Las organizaciones criminales en Europa demuestran una capacidad de adaptación sin precedentes: de las 821 bandas identificadas por Europol en 2024, el 76% fue desmantelado, pero surgieron 533 nuevas redes que mantienen activas 731 organizaciones dedicadas al tráfico de drogas, trata humana y cibercrimen, según el informe presentado este viernes por la Oficina Europea de Policía. Más de 400.000 personas de 118 nacionalidades integran estas mafias que operan como "corporaciones multinacionales" en un ecosistema criminal transnacional con fuertes vínculos en América Latina.

INTERNACIONAL26 JUN 2026

La lucha contra el crimen organizado en Europa enfrenta un desafío paradójico: mientras las autoridades policiales logran desmantelar tres cuartas partes de las bandas más peligrosas identificadas, las organizaciones criminales se regeneran constantemente, creando un "fluido ecosistema criminal" que resiste los esfuerzos de gobiernos y fuerzas de seguridad, según reveló Europol este viernes al presentar su nueva radiografía de la criminalidad continental.

De las 821 organizaciones criminales que la Oficina Europea de Policía identificó en su innovador mapa de 2024, el 76% ya no figura en el nuevo informe, gracias a operaciones policiales cada vez mejor coordinadas, según el documento titulado "El modelo del oportunismo delictivo". Sin embargo, la victoria es ilusoria: han surgido 533 bandas nuevas o recientemente identificadas, mientras que 198 de las más peligrosas destacadas hace dos años siguen operando, lo que eleva el total actual a 731 redes activas.

"No hablamos de bandas callejeras, sino de organizaciones criminales, de corporaciones que, igual que las empresas multinacionales, se unen en torno a los mercados más rentables, como el tráfico de drogas con 31.000 millones de euros, el fraude digital y también el tráfico de migrantes", advirtió el comisario europeo de Interior y Migraciones, Magnus Brunner, al presentar el informe en Bruselas.

Más de 400.000 personas de 118 nacionalidades forman parte de estas organizaciones, según la nueva radiografía, lo que confirma la "creciente naturaleza transnacional de la amenaza", con fuertes lazos en muchos casos con América Latina, según Europol.

"Son ágiles, no conocen fronteras, son controladoras y destructivas", acotó el director ejecutivo en funciones de Europol, Jürgen Ebner, al describir el perfil de estas redes que dominan mercados ilícitos valorados en decenas de miles de millones de euros.

**Un ecosistema criminal que se regenera**

El informe destaca conclusiones particularmente inquietantes sobre la naturaleza de estas organizaciones. Las bandas "no operan como entidades aisladas" sino que "funcionan como parte de un ecosistema criminal fluido e interconectado", según el documento de Europol.

Cuando las autoridades policiales desmantelan una red, "el fluido ecosistema responde: las redes se reestructuran y las actividades son reubicadas o incluso cambiadas del todo", explica el informe. Aunque el arresto de algunos cabecillas puede "desestabilizar" a la organización atacada, a menudo "nuevos actores emergen para explotar las oportunidades" surgidas de ese descabezamiento.

Son organizaciones "muy flexibles, cambian, se fusionan, se reinventan constantemente, haciendo más difícil rastrearlas y desmantelarlas", reconoció Brunner, quien defendió la propuesta presentada esta semana por la Comisión Europea para revisar los mandatos de las agencias de cooperación policial y judicial, Europol y Eurojust, con el objetivo de darles más poderes y medios para combatir mejor las nuevas formas de delitos y terrorismo, incluido el cibercrimen.

**Empresas legales como pantalla**

Otro dato preocupante revela la sofisticación de estas redes: el 85% sigue usando "estructuras empresariales legales" como pantalla o para el blanqueo de sus actividades ilícitas, según el informe. Ese porcentaje apenas ha evolucionado respecto al 86% registrado hace dos años.

"En realidad, nada ha cambiado. Los delincuentes han aprendido a pasar inadvertidos a plena vista, nuestras economías siguen estando muy expuestas a la infiltración del crimen organizado", lamentó el comisario austriaco.

Por ello, "centrarse únicamente en los delincuentes individuales no es suficiente", subrayó el jefe de Europol. Hay que atacar también el "modelo de negocio" que usan, seguir el "rastro del dinero" y luchar contra la corrupción e intimidación que ejercen, según Ebner.

El director ejecutivo en funciones de Europol también recalcó la necesidad de combatir la demanda social que alimenta estas organizaciones, porque es lo que, en último término, les incita a seguir reinventándose y agrupándose. "Si se detiene a uno de los principales objetivos del mundo del crimen, la demanda no desaparece, porque la oportunidad de obtener beneficios sigue existiendo, por lo que otra persona ocupará su lugar", recordó.

**Resultados policiales y desafíos pendientes**

Pese al panorama desafiante, los altos responsables europeos destacaron una intensa actividad y cooperación policial transnacional que, desde la presentación del primer informe en 2024, ha permitido desmantelar un número significativo de organizaciones y operaciones criminales. Tres cuartas partes (76%) de las bandas más peligrosas señaladas hace dos años ya no se incluyen en la lista de las más amenazadoras, destaca el informe.

Sin embargo, la capacidad de transformación de estas redes se evidencia en el surgimiento de otro medio millar de bandas no identificadas en el primer mapa del crimen europeo, lo que indica que todavía queda mucho por hacer. "Nuestro desafío no es solo desmantelar redes, sino seguir adelantándonos a ellas mediante inteligencia, innovación y cooperación operacional", dijo el jefe de Europol.

**Nuevas medidas legislativas**

Para apoyar estos esfuerzos, la Comisión Europea se dispone a presentar, a comienzos de 2027, nuevas normas para "mejorar la lucha contra la infiltración en la economía" de estas redes y mejorar el intercambio de información a nivel fronterizo, según adelantó Brunner.

El objetivo es "que las autoridades sepan realmente quién está intentando registrar una empresa o solicitando ayudas económicas, o si lo hace para encubrir sus ganancias ilícitas", explicó el comisario europeo.

Las nuevas regulaciones buscan cerrar las brechas que permiten a las organizaciones criminales operar bajo la apariencia de negocios legítimos, un problema que afecta a las economías europeas y facilita el blanqueo de los miles de millones de euros que generan actividades como el tráfico de drogas, el fraude digital y la trata de personas.

La batalla contra el crimen organizado en Europa se perfila como una carrera constante entre las capacidades de las fuerzas de seguridad para desmantelar redes y la habilidad de estas organizaciones para regenerarse, adaptarse y explotar nuevas oportunidades en un ecosistema criminal cada vez más globalizado y sofisticado.

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