

La Comisión Europea firmó en Luxemburgo el primer acuerdo tripartito de almacenamiento de energía a nivel comunitario, con la participación de 22 Estados miembros incluida España, según anunció el Ejecutivo comunitario este viernes. El pacto, que se extenderá hasta 2028, busca instalar entre 30 y 35 gigavatios de capacidad de almacenamiento a corto plazo mediante baterías, lo que representa el 15% de la meta fijada para 2030, con el objetivo de garantizar un sistema eléctrico más seguro y flexible.
El acuerdo, firmado en el marco del Consejo Europeo de Energía celebrado en Luxemburgo, representa lo que la Comisión Europea denomina "el eslabón perdido" en los esfuerzos por expandir energías limpias y asequibles en el continente, según destacó el comisario de Energía, Dan Jorgensen.
Los 22 países signatarios se han comprometido a cumplir con objetivos ambiciosos en materia de almacenamiento de energía para los próximos dos años. En conjunto, suponen una capacidad de almacenamiento de entre 30 y 35 gigavatios, alrededor del 15% de la meta fijada para finales de la actual década, según señaló la Comisión en un comunicado.
"El almacenamiento de energía es el eslabón perdido en la transición hacia las energías limpias", destacó Jorgensen, quien celebró un acuerdo que implementa "un modelo innovador que aúna a la industria y al sector público". El comisario también señaló que el almacenamiento puede tener un papel clave en la bajada y estabilización de los precios energéticos, según acotó el Ejecutivo comunitario.
El Ministerio de Transición Ecológica español saludó lo que considera "un compromiso claro" para "acelerar proyectos que permitan descarbonizar e integrar más renovables en el conjunto de la economía". El ministerio recordó que la medida va en la "misma línea" por la que ya ha apostado España.
El acuerdo responde a la necesidad de la Unión de expandir las fuentes renovables propias para "reducir su dependencia de mercados de combustibles fósiles volátiles", según la Comisión. Una circunstancia que se ha visto reforzada en los últimos meses de conflicto entre Estados Unidos e Irán, lo que ha provocado el estrangulamiento del estrecho de Ormuz y ha disparado los precios energéticos.
Sin embargo, subrayó Bruselas, incrementar la generación de energías limpias no servirá de mucho si no se cuenta con sistemas de almacenaje para "optimizar" el funcionamiento de los sistemas eléctricos. "Almacenar energía hasta que es necesitada con más urgencia puede mejorar la integración de las renovables y proporcionar más beneficios a los consumidores", aseguró la Comisión.
Entre los beneficios concretos que Bruselas promete tras el primer acuerdo tripartito, está la creación de "un entorno empresarial favorable para ampliar rápidamente y a gran escala la capacidad de almacenamiento en toda Europa", según el comunicado. La Comisión también confía en que el pacto "contribuirá a reducir los costes de funcionamiento del sistema, aliviará la presión que ejercen los precios elevados y volátiles de la energía sobre las empresas de la UE, al tiempo que enviará una señal clara al mercado y reforzará la capacidad de fabricación de la UE en este sector".
En el marco del pacto, el sector se compromete a facilitar "estimaciones anuales" sobre nuevos proyectos de almacenamiento, así como sobre sus volúmenes, según la Comisión. Las industrias consumidoras de energía se obligan a desarrollar proyectos "en sus propias instalaciones y a proporcionar información más clara sobre cuándo y cuánta electricidad consumen".
Los Estados, mientras tanto, harán todo lo posible para "eliminar las barreras que frenan el progreso" del sector, al que también proporcionarán apoyo financiero si es necesario, según el acuerdo. Asimismo, se comprometen a permitir que las autoridades reguladoras nacionales establezcan o aprueben tarifas de red no discriminatorias y que reflejen los costes, con el fin de fomentar la flexibilidad, destacó la Comisión.
Las entidades financieras "compartirán sus conocimientos especializados sobre proyectos de almacenamiento para hacerlos más atractivos para los inversores", según el pacto. Además colaborarán con el Banco Europeo de Inversiones, otro de los signatarios, "para aumentar el impacto de la financiación destinada a soluciones de almacenamiento".
"Como europeos, creemos que este tipo de cooperación en sectores estratégicos clave es esencial para lograr una energía más limpia y asequible, así como para reforzar nuestra competitividad y nuestra resiliencia económica", señaló Jorgensen. "La seguridad y la visibilidad de los proyectos son fundamentales para los inversores. Y eso es precisamente lo que estamos consiguiendo con nuestro primer acuerdo tripartito", aseveró el comisario.
Según datos de la Comisión, la Unión Europea necesitará alrededor de 200 gigavatios de capacidad de almacenamiento para 2030 si quiere satisfacer las necesidades de su sistema energético, frente a los aproximadamente 55 gigavatios instalados a principios de este año. Alcanzar este objetivo, subrayó el Ejecutivo comunitario, "requerirá una aceleración sustancial del desarrollo de diferentes tecnologías de almacenamiento, en combinación con las energías renovables y otras fuentes de flexibilidad no fósiles".
El acuerdo tripartito representa un paso significativo en la estrategia energética europea, especialmente en un contexto de volatilidad geopolítica que ha expuesto la vulnerabilidad del continente ante disrupciones en los mercados de combustibles fósiles. La implementación exitosa del pacto hasta 2028 será crucial para determinar si la Unión Europea puede alcanzar sus ambiciosos objetivos climáticos y energéticos para el final de la década.