Douglas Hanahan: "No necesitamos una cura total, necesitamos cáncer sin enfermedad"
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Douglas Hanahan: "No necesitamos una cura total, necesitamos cáncer sin enfermedad"

El biólogo estadounidense, autor de uno de los artículos más influyentes sobre investigación del cáncer, propone un nuevo enfoque terapéutico centrado en controlar los tumores en lugar de eliminarlos por completo, permitiendo que los pacientes vivan vidas normales con la enfermedad bajo control.

CIENCIA13 FEB 2026

En el año 2000, Douglas Hanahan (Seattle, EE.UU., 74 años) publicó junto a Robert Weinberg "The Hallmarks of Cancer" (Las señales distintivas del cáncer), un trabajo que revolucionó la comprensión de esta enfermedad. Veintiséis años después, Hanahan, actual director emérito del Instituto Suizo de Investigación Experimental sobre el Cáncer en la EPFL (École Polytechnique Fédérale de Lausanne), sigue defendiendo un enfoque innovador: en lugar de buscar una cura total, propone desarrollar estrategias para convivir con tumores controlados.

"Lo que realmente necesitamos es cáncer sin enfermedad. No necesitamos una cura total", afirma Hanahan en una entrevista con EL PAÍS. Esta visión se basa en ejemplos como el cáncer de próstata indolente, presente en la mayoría de hombres de edad avanzada pero que solo causa problemas en una fracción de ellos, mientras que el resto "viven vidas normales y mueren con un cáncer de próstata indolente".

El trabajo original de Hanahan y Weinberg surgió de la necesidad de dar sentido a la complejidad de los cientos de enfermedades agrupadas bajo el término "cáncer". "Había demasiada complejidad y ninguna claridad, respuestas variables a la terapia y un verdadero diluvio de datos que describe características de diferentes tumores", explica Hanahan. "Así comenzamos a trabajar en la idea de que, quizá, había unos principios subyacentes que explican esta diversidad escurridiza".

En su primera síntesis, que acaba de publicar su última versión en la revista Cell, los investigadores identificaron seis características distintivas de las células cancerosas: proliferación continua sin control, evasión de los frenos moleculares, resistencia a la muerte celular programada, inmortalidad replicativa, capacidad para crear nuevos vasos sanguíneos, y habilidad para invadir otros tejidos.

En revisiones posteriores (2011 y 2022) añadieron otras características como la evasión del sistema inmune, la inflamación crónica, la capacidad para cambiar de identidad y adaptarse a los medicamentos, o para reclutar células normales como cómplices.

Este marco conceptual ha permitido desarrollar fármacos dirigidos contra estas capacidades distintivas. "Aproximadamente, la mitad de ellas tienen fármacos clínicamente validados", señala Hanahan, aunque reconoce que "la decisión de qué fármaco utilizar o cuándo sigue siendo algo muy empírico".

Uno de los principales desafíos en el tratamiento del cáncer es la resistencia adaptativa que desarrollan los tumores. "Los fármacos funcionan por un tiempo, y, a veces, los pacientes se curan, pero la mayoría de las veces los tumores desarrollan resistencia y hay una recaída", explica el investigador. Su hipótesis es que dirigir terapias simultáneamente contra diferentes capacidades distintivas podría dificultar esta adaptación, aunque reconoce que "no hay muchos estudios que hayan probado estas combinaciones terapéuticas".

Hanahan, físico de formación, compara este enfoque con una estrategia militar: "La analogía que hago es la noción en la guerra convencional de que entras por aire, por tierra y por mar". También lo compara con un motor de automóvil: "Tienes un sistema eléctrico, un sistema de combustible y un sistema para guiarlo. Y claramente la idea es que, si interrumpes por separado cada una de estas capacidades, puede que sea más difícil para el tumor adaptarse".

Un desafío importante es atacar estas características sin dañar funciones normales del organismo. Hanahan considera que esto es factible porque "muchas de las características no están operativas en la mayoría de las células la mayoría del tiempo". Por ejemplo, la cicatrización de heridas implica varias de estas capacidades, pero de forma transitoria, mientras que en el cáncer son permanentes.

De cara al futuro, Hanahan destaca el potencial de las nuevas tecnologías para personalizar los tratamientos. "El objetivo es poder interrogar tumores de pacientes individuales, para identificar qué características distintivas del cáncer son las más importantes en ese paciente concreto y en un momento determinado de la enfermedad", explica.

En este sentido, menciona el papel de la patología digital, que analiza biopsias mediante aprendizaje automático e inteligencia artificial, las biopsias líquidas (análisis de sangre u otros fluidos corporales) y las tecnologías de imagen avanzadas. Estas herramientas permitirían monitorizar la respuesta de los tumores al tratamiento y adaptar las terapias en tiempo real.

"Ya estamos obteniendo curas en unos pocos pacientes", afirma Hanahan. "La clave va a ser tener todas estas nuevas tecnologías para interrogar tumores, idealmente con biopsias líquidas, con biopsias reales, con imágenes no invasivas, para que podamos ver no solo cómo se ve un tumor antes del tratamiento, sino cómo se está comportando durante el tratamiento".

Aunque no está convencido de que "la IA por sí sola vaya a curar mágicamente el cáncer", sí cree que "el aprendizaje automático o la IA en combinación con la patología digital o las tecnologías de imagen no invasivas permitirá interrogar tumores en varias fases de su progresión y adaptar terapias".

Esta visión de "cáncer sin enfermedad" representa un cambio de paradigma en la lucha contra esta enfermedad, pasando del objetivo de eliminación completa a un enfoque de control a largo plazo que permita a los pacientes llevar vidas normales.

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