El incendio de La Mierla representa uno de los más graves registrados en la región desde 2005, cuando fallecieron 11 miembros del retén de Cogolludo en el incendio de La Riba de Saelices. La vegetación seca y abundante, combinada con la compleja orografía del terreno montañoso, ha agravado significativamente la propagación de las llamas.
Según Mercedes Gómez, consejera de Desarrollo Sostenible, el fuego "está lejos de ser controlado". Los medios de extinción enfrentan desafíos operativos considerables: existen muchas zonas con barrancos donde los medios aéreos no pueden acercarse por el volumen de las llamas y donde no llega el agua. El trabajo de los efectivos se centra en la defensa de los municipios evacuados y en la consolidación del flanco que va al río Sorbe para poder seguir atacando el resto del incendio.
Las localidades evacuadas incluyen Bustares, Villares de Jadraque, Veguillas y Gascueña, además del confinamiento de los habitantes de Hiendelaencia. Entre los evacuados se encuentran 47 adolescentes que participaban en un campamento en Umbralejo. Cruz Roja ha instalado un albergue en el pabellón polideportivo de Humanes desde el pasado jueves, donde permanecen vecinos de pueblos próximos al incendio como La Mierla y Zarzuela de Jadraque. Según Felipe Argomániz, responsable del albergue, algunos vecinos han necesitado atención psicológica por la ansiedad generada por la situación. Dos matrimonios de ancianos fueron derivados a una residencia en Humanes.
Los recursos de extinción provienen de múltiples administraciones: el Infocam de Castilla-La Mancha, el Ministerio para la Transición Ecológica, la Comunidad de Madrid y la Unidad Militar de Emergencias. Aproximadamente 300 efectivos trabajan de forma simultánea para contener el fuego, con el objetivo de hacer cortafuegos y proteger las casas de los 16 municipios amenazados.
Respecto al origen del incendio, las primeras pesquisas de la Guardia Civil apuntan a que el fuego pudo haberse originado por una cosechadora que manejaba Rubén Marchamalo, alcalde de Robledillo de Mohernando y miembro de Vox. Las llamas se propagaron a una zona de monte adyacente. La investigación de los agentes medioambientales de la Junta también apunta a una cosechadora como detonante del incendio.
Marchamalo ha remitido un comunicado a los medios en el que agradece el apoyo recibido el viernes por un grupo de agricultores en una concentración improvisada en Tamajón, donde se sitúa el Puesto de Mando Avanzado. En el mensaje, afirma: "No somos delincuentes, somos agricultores y ganaderos", y agradece "la unidad, compromiso y ejemplo" del sector primario de la zona.
La Asociación de Agricultores y Ganaderos de Guadalajara (APAG) ha salido en defensa del sector, asegurando que el agricultor cumplía con la normativa vigente fijada para una jornada de jueves, clasificada en riesgo "muy alto" de incendios. Según APAG, hasta las 14:00 podían cosechar y, además, tenían una cuba de agua y un cultivador para, en caso de incendio, atajarlo. "Fue imposible porque tenían el monte hasta arriba de maleza", asegura Iván Sánchez, diputado y presidente de Vox en Guadalajara.
Vox acusa al Ejecutivo autonómico de intentar "criminalizarles". Sin embargo, Mercedes Gómez ha rechazado esta acusación: "No sabemos de quién es esa cosechadora; nosotros no criminalizamos a nadie. Es la Guardia Civil la que está investigando, la que ha tomado declaración a varias personas para saber si es imputable o no a alguien. Lo importante en estos momentos es apagar el incendio".
El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha rehusado plantear la responsabilidad del fuego en términos ideológicos o políticos. "La culpa de los incendios no la tiene nadie por su profesión ni por su condición política o raza. La tiene aquel que incumple las leyes", aseguró el viernes. No obstante, García-Page señaló a quienes cuestionan el cambio climático: "Por mucho que algunos intenten engañarse, con el cambio climático los conflictos y las tragedias ambientales van a ir a más".
El acceso por carretera a las zonas afectadas por el incendio se mantiene cortado y solo se permite pasar, con supervisión y protección, para alimentar a la cabaña ganadera, aunque el sector lo niega. La Asociación en Defensa del Campo de Guadalajara ha denunciado: "Es inadmisible que se esté denegando la entrada a los propietarios para atender a sus cabezas de ganado", pidiendo el acceso controlado cuando no exista riesgo para las personas.
Nadie se atreve a fijar un plazo para dar por estabilizado el fuego y permitir a los vecinos el regreso a casa. María Isabel, una vecina de 57 años de Zarzuela de Jadraque, explicaba resignada que de momento sus casas están a salvo de las llamas, pero que aún no les han dicho cuándo podrán regresar. "A los que no teníamos medios para desplazarnos aquí, nos trajo Protección Civil. Se vació todo el pueblo. De Zarzuela quedamos 14 personas", relata.
El incendio tendrá un impacto económico significativo en el turismo de la región. La Sierra Norte de Guadalajara está incluida en la Red Natura 2000, cuenta con miradores para la observación astronómica y se preparaba para el eclipse solar de agosto. Decenas de alojamientos dentro y fuera del perímetro del incendio sufren una cascada de cancelaciones.
Isabel Bancheraud, presidenta de la Asociación de Turismo Rural de la Sierra Norte de Guadalajara y propietaria de una casa rural en Hiendelaencina, habla de "desastre ecológico, pero también económico". "No son sólo las cancelaciones de ahora, sino las de después. ¿Qué destino turístico vamos a tener? ¿Qué paisajes vamos a enseñar?", se pregunta. "Sabemos que la naturaleza se recupera, pero hará falta mucho esfuerzo", lamenta Bancheraud.
El incendio de La Mierla subraya la vulnerabilidad de los ecosistemas forestales españoles ante condiciones climáticas extremas y la complejidad de gestionar emergencias de gran escala en territorios montañosos con infraestructuras limitadas para la extinción aérea.


