El pasado fin de semana, miles de jóvenes se congregaron en las calles de Delhi para participar en la primera protesta pública del Cockroach Janta Party (CJP), un movimiento que comenzó como una broma en línea pero que ha crecido rápidamente como un desafío inesperado al gobierno de Narendra Modi. Abhijeet Dipke, fundador del CJP, quien llegó desde Estados Unidos para liderar la manifestación, afirmó: "La juventud de este país ya no temerá, luchará". La convocatoria a la protesta surgió tras comentarios del presidente del Tribunal Supremo de India, quien comparó a los jóvenes desempleados con "parásitos" y "cucarachas". La respuesta fue abrumadora, con más de 22 millones de seguidores en Instagram en solo dos semanas, superando al partido gobernante, el Bharatiya Janata Party (BJP). Sin embargo, el gobierno intentó bloquear la cuenta del CJP en la plataforma X, alegando razones de seguridad nacional. Muchos jóvenes, como Kriti, una estudiante de 21 años, expresaron su esperanza de que este movimiento juvenil pueda replicar el éxito de protestas en países vecinos como Nepal y Sri Lanka. La crisis educativa y el alto desempleo entre los graduados son temas centrales de la frustración de los jóvenes. Según un estudio reciente, casi el 40% de los graduados menores de 25 años en India están desempleados. La protesta también exigió la renuncia del ministro de Educación, Dharmendra Pradhan, a quien muchos responsabilizan por los escándalos en el sistema educativo. La situación se agrava por la presión que enfrentan los estudiantes, que se traduce en un aumento de suicidios. Dipke, en su discurso, afirmó que está dispuesto a sacrificar su libertad por el movimiento, señalando que "hemos convertido la broma en una revolución". A pesar de los desafíos, los manifestantes se mostraron decididos a luchar por sus derechos y a exigir cambios significativos en el sistema educativo.


