El Senado de Colombia elige a Honorio Henríquez como presidente en derrota inédita para el presidente electo De la Espriella
Política

El Senado de Colombia elige a Honorio Henríquez como presidente en derrota inédita para el presidente electo De la Espriella

El Senado de Colombia propinó una derrota histórica al presidente electo Abelardo De la Espriella al elegir como su presidente al senador Honorio Henríquez, del Centro Democrático, en lugar del candidato gubernamental Alfredo Deluque. En una votación cerrada realizada el 20 de julio de 2026, Henríquez obtuvo 56 votos frente a los 45 de Deluque y uno en blanco. La victoria fue posible gracias a una alianza inédita entre el expresidente de derecha Álvaro Uribe y el saliente presidente de izquierda Gustavo Petro, enemigos políticos históricos que se unieron para frenar al candidato del nuevo Gobierno, marcando un inicio tenso en las relaciones entre el Legislativo y el Ejecutivo entrante.

POLÍTICA21 JUL 2026

La elección de Henríquez representa un quiebre sin precedentes en la tradición política colombiana. Según reportes de El País, al inicio de cada cuatrienio presidencial, los congresistas suelen elegir como presidente del Senado a un aliado del nuevo mandatario. Esta práctica se rompió de manera contundente en esta ocasión, evidenciando fracturas profundas dentro de la coalición de gobierno de De la Espriella.

La alianza que permitió la victoria de Henríquez fue extraordinaria por su composición política. Los votos del Centro Democrático, partido fundado y liderado por Álvaro Uribe con 17 senadores, se combinaron con el apoyo del Pacto Histórico, la bancada de Gustavo Petro que pronto presidirá como expresidente. A estos se sumaron votos disidentes de los partidos De la U, Verde, Liberal y Conservador. Deluque, por su parte, contó con el apoyo de las mayorías de los partidos tradicionales y de Salvación Nacional, el partido de ultraderecha que avaló la candidatura de De la Espriella.

Las cifras de la votación reflejan la magnitud de la derrota: Henríquez logró 56 votos, Deluque 45 y hubo un voto en blanco. El margen de 11 votos fue decisivo en una cámara donde la aritmética legislativa es fundamental para la gobernabilidad. Henríquez ocupará el cargo más poderoso del Congreso desde minutos antes de la medianoche del 20 de julio hasta el 20 de julio de 2030, según la fuente.

La celebración posterior a la votación fue simbólicamente significativa. Según El País, los senadores del Pacto Histórico celebraron la victoria de Henríquez abrazando a los del Centro Democrático, rivales principales durante décadas. El excandidato presidencial Iván Cepeda, enemigo histórico de Álvaro Uribe, votó por Henríquez, una imagen que ilustra la magnitud del realineamiento político. El senador Wilson Arias, del Pacto Histórico, confirmó que la decisión de apoyar a Henríquez no era un respaldo al partido Centro Democrático, sino un voto contra lo que denominó "el fascismo", refiriéndose a De la Espriella.

Las motivaciones detrás de la alianza Uribe-Petro fueron múltiples y complejas. Uribe había atacado públicamente al candidato Deluque durante la última semana previa a la votación, criticándolo por haber votado a favor del proceso de paz y por respaldar iniciativas del petrismo. El expresidente consideraba que su partido, el Centro Democrático, tenía derecho a ocupar la presidencia del Senado por ser la bancada más grande de las que se declaraban de gobierno, con 17 senadores frente a los 8 de La U, la bancada de Deluque.

Uribe también tenía diferencias públicas con Carlos Suárez, asesor principal de la campaña de De la Espriella y cercano a Deluque. Según El País, el expresidente se empeñó con máximo esfuerzo en derrotar al candidato de De la Espriella porque estaba en juego el liderazgo que ha mantenido en la derecha colombiana durante un cuarto de siglo.

Tras conocer los resultados, Uribe celebró públicamente la elección de su copartidario. En su cuenta de X escribió: "El Senado eligió presidente a Honorio Henríquez, ciudadano mesurado, transparente, garantía para el correcto discurrir democrático. Muchas gracias a todos quienes confiaron en él, y le hará bien a Colombia".

Para tranquilizar a sus nuevos aliados de izquierda, Uribe ofreció garantías públicas. En entrevista con Caracol Noticias, el fundador del Centro Democrático prometió que en una presidencia de Henríquez en el Senado, la izquierda no sería maltratada. "Si los amigos del Pacto Histórico, del petrismo y del Partido Verde quieren garantías, las tienen todas: ellos conocen a Honorio. Si lo que quieren los del Pacto Histórico es garantías al presidente Petro, las tienen todas. Nosotros no perseguimos seres humanos, solo perseguimos que se cumpla la ley", afirmó Uribe.

El presidente Petro, por su parte, había dado instrucciones claras a sus senadores y representantes antes de la votación. Según El País, Petro aseguró que ninguno de sus legisladores debía apoyar al candidato de De la Espriella, a quien se refirió como "el fascismo". Esta posición fue respaldada con votos por el Pacto Histórico.

La derrota representa un golpe notorio para el ministro del Interior designado, el exsenador Rodrigo Lara, quien aparentemente respaldaba la candidatura de Deluque. Simultáneamente, constituye un triunfo importante para Álvaro Uribe, quien consolidó su posición como figura política influyente capaz de articular coaliciones inesperadas.

De la Espriella ahora enfrenta el desafío inmediato de tender puentes con el Centro Democrático y con el senador Henríquez. Su objetivo es conformar una coalición legislativa sólida que le permita aprobar los proyectos de ley que presente durante el primer año de gobierno. Entre estos se encuentran una anunciada reforma tributaria, el plan de desarrollo y el presupuesto para 2027. Sin una mayoría legislativa clara, la aprobación de estas iniciativas será significativamente más difícil.

La tensión inicial entre el Legislativo y el Ejecutivo entrante marca un precedente preocupante para la gobernabilidad durante el cuatrienio de De la Espriella. La capacidad de Uribe para movilizar votos contra el candidato presidencial, incluso aliándose con su enemigo histórico Petro, demuestra que el poder político en Colombia no se concentra únicamente en la presidencia, sino que permanece distribuido entre actores legislativos con capacidad de veto sobre la agenda gubernamental.

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El Senado de Colombia propinó una derrota histórica al presidente electo Abelardo De la Espriella al elegir como su presidente al senador Honorio Henríquez, del Centro Democrático, en lugar del candidato gubernamental Alfredo Deluque. En una votación cerrada realizada el 20 de julio de 2026, Henríquez obtuvo 56 votos frente a los 45 de Deluque y uno en blanco. La victoria fue posible gracias a una alianza inédita entre el expresidente de derecha Álvaro Uribe y el saliente presidente de izquierda Gustavo Petro, enemigos políticos históricos que se unieron para frenar al candidato del nuevo Gobierno, marcando un inicio tenso en las relaciones entre el Legislativo y el Ejecutivo entrante.

21 jul 2026
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La elección de Henríquez representa un quiebre sin precedentes en la tradición política colombiana. Según reportes de El País, al inicio de cada cuatrienio presidencial, los congresistas suelen elegir como presidente del Senado a un aliado del nuevo mandatario. Esta práctica se rompió de manera contundente en esta ocasión, evidenciando fracturas profundas dentro de la coalición de gobierno de De la Espriella.

La alianza que permitió la victoria de Henríquez fue extraordinaria por su composición política. Los votos del Centro Democrático, partido fundado y liderado por Álvaro Uribe con 17 senadores, se combinaron con el apoyo del Pacto Histórico, la bancada de Gustavo Petro que pronto presidirá como expresidente. A estos se sumaron votos disidentes de los partidos De la U, Verde, Liberal y Conservador. Deluque, por su parte, contó con el apoyo de las mayorías de los partidos tradicionales y de Salvación Nacional, el partido de ultraderecha que avaló la candidatura de De la Espriella.

Las cifras de la votación reflejan la magnitud de la derrota: Henríquez logró 56 votos, Deluque 45 y hubo un voto en blanco. El margen de 11 votos fue decisivo en una cámara donde la aritmética legislativa es fundamental para la gobernabilidad. Henríquez ocupará el cargo más poderoso del Congreso desde minutos antes de la medianoche del 20 de julio hasta el 20 de julio de 2030, según la fuente.

La celebración posterior a la votación fue simbólicamente significativa. Según El País, los senadores del Pacto Histórico celebraron la victoria de Henríquez abrazando a los del Centro Democrático, rivales principales durante décadas. El excandidato presidencial Iván Cepeda, enemigo histórico de Álvaro Uribe, votó por Henríquez, una imagen que ilustra la magnitud del realineamiento político. El senador Wilson Arias, del Pacto Histórico, confirmó que la decisión de apoyar a Henríquez no era un respaldo al partido Centro Democrático, sino un voto contra lo que denominó "el fascismo", refiriéndose a De la Espriella.

Las motivaciones detrás de la alianza Uribe-Petro fueron múltiples y complejas. Uribe había atacado públicamente al candidato Deluque durante la última semana previa a la votación, criticándolo por haber votado a favor del proceso de paz y por respaldar iniciativas del petrismo. El expresidente consideraba que su partido, el Centro Democrático, tenía derecho a ocupar la presidencia del Senado por ser la bancada más grande de las que se declaraban de gobierno, con 17 senadores frente a los 8 de La U, la bancada de Deluque.

Uribe también tenía diferencias públicas con Carlos Suárez, asesor principal de la campaña de De la Espriella y cercano a Deluque. Según El País, el expresidente se empeñó con máximo esfuerzo en derrotar al candidato de De la Espriella porque estaba en juego el liderazgo que ha mantenido en la derecha colombiana durante un cuarto de siglo.

Tras conocer los resultados, Uribe celebró públicamente la elección de su copartidario. En su cuenta de X escribió: "El Senado eligió presidente a Honorio Henríquez, ciudadano mesurado, transparente, garantía para el correcto discurrir democrático. Muchas gracias a todos quienes confiaron en él, y le hará bien a Colombia".

Para tranquilizar a sus nuevos aliados de izquierda, Uribe ofreció garantías públicas. En entrevista con Caracol Noticias, el fundador del Centro Democrático prometió que en una presidencia de Henríquez en el Senado, la izquierda no sería maltratada. "Si los amigos del Pacto Histórico, del petrismo y del Partido Verde quieren garantías, las tienen todas: ellos conocen a Honorio. Si lo que quieren los del Pacto Histórico es garantías al presidente Petro, las tienen todas. Nosotros no perseguimos seres humanos, solo perseguimos que se cumpla la ley", afirmó Uribe.

El presidente Petro, por su parte, había dado instrucciones claras a sus senadores y representantes antes de la votación. Según El País, Petro aseguró que ninguno de sus legisladores debía apoyar al candidato de De la Espriella, a quien se refirió como "el fascismo". Esta posición fue respaldada con votos por el Pacto Histórico.

La derrota representa un golpe notorio para el ministro del Interior designado, el exsenador Rodrigo Lara, quien aparentemente respaldaba la candidatura de Deluque. Simultáneamente, constituye un triunfo importante para Álvaro Uribe, quien consolidó su posición como figura política influyente capaz de articular coaliciones inesperadas.

De la Espriella ahora enfrenta el desafío inmediato de tender puentes con el Centro Democrático y con el senador Henríquez. Su objetivo es conformar una coalición legislativa sólida que le permita aprobar los proyectos de ley que presente durante el primer año de gobierno. Entre estos se encuentran una anunciada reforma tributaria, el plan de desarrollo y el presupuesto para 2027. Sin una mayoría legislativa clara, la aprobación de estas iniciativas será significativamente más difícil.

La tensión inicial entre el Legislativo y el Ejecutivo entrante marca un precedente preocupante para la gobernabilidad durante el cuatrienio de De la Espriella. La capacidad de Uribe para movilizar votos contra el candidato presidencial, incluso aliándose con su enemigo histórico Petro, demuestra que el poder político en Colombia no se concentra únicamente en la presidencia, sino que permanece distribuido entre actores legislativos con capacidad de veto sobre la agenda gubernamental.

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