

Más de 14 millones de turistas visitan anualmente los glaciares más famosos del mundo, contribuyendo involuntariamente a su deterioro acelerado, según revela un estudio internacional liderado por la Universidad de Lausana (UNIL) publicado en la revista Nature Climate Change.
El fenómeno conocido como "turismo de última oportunidad" está provocando que los glaciares del mundo sean "amados hasta la muerte", según advierte un equipo internacional de investigadores. El estudio, publicado en la prestigiosa revista Nature Climate Change, señala que mientras el calentamiento global derrite estos gigantes de hielo, el aumento del turismo está agravando su situación.
Emmanuel Salim, investigador asociado del Instituto de Geografía y Sostenibilidad de la Universidad de Lausana (UNIL) y uno de los autores del estudio, explica que la afluencia masiva de visitantes representa "un factor de estrés adicional para lugares vulnerables como los glaciares en proceso de derretimiento", según informa Blue News.
Los paisajes glaciares han atraído durante siglos a científicos, montañistas y amantes de la naturaleza, pero la investigación revela que la población de visitantes ha aumentado significativamente en los últimos años. La curiosidad científica, la fascinación por estos entornos y el temor a que desaparezcan en un futuro próximo son las principales motivaciones de este incremento turístico.
Irónicamente, mientras el inevitable retroceso de los glaciares ha desencadenado un aumento del turismo, esta misma actividad amenaza los paisajes que atraen a personas de todo el mundo. "El turismo de última oportunidad podría estar llevando a los glaciares a su desaparición antes de lo previsto", advierten los investigadores.
El informe revela que el aumento de visitantes ha llevado a algunas localidades a construir nuevas pasarelas de acceso, instalar coberturas geotextiles y utilizar helicópteros para facilitar los recorridos turísticos. "Estas infraestructuras pueden ser beneficiosas económicamente, pero aceleran el derretimiento glaciar", señala el estudio.
Salim destaca que esta situación es "particularmente grave en regiones como Alaska, Groenlandia y la Antártida" y advierte que "muchos turistas simplemente se trasladarán al siguiente destino popular una vez que los glaciares hayan desaparecido".
El turismo glaciar ya no se limita a la contemplación convencional. Los investigadores han identificado una nueva tendencia denominada "turismo oscuro", similar a las visitas a lugares de desastres o memoriales de guerra. Algunos glaciares famosos se han convertido en sitios de conmemoración, albergando desde eventos deportivos de concienciación como el Glorious Glacier Ride hasta ceremonias fúnebres en Suiza, Francia, Nepal o Islandia.
"Los glaciares han trascendido su condición de estructuras gigantes de hielo para convertirse en una representación simbólica del cambio climático", explica el estudio.
Los expertos instan a reevaluar las estrategias turísticas y de adaptación cultural para abordar la urgencia de la pérdida glaciar. "En un mundo donde el 60% de los volúmenes de hielo podrían desaparecer para 2100, también necesitamos evaluar y anticipar cómo se pueden gestionar y proteger las áreas recientemente desglaciadas", afirma Salim.
El investigador concluye planteando una cuestión fundamental: "La pregunta clave será si la desaparición de estos iconos puede realmente desencadenar un cambio sistémico, transformando la tristeza, la ansiedad y la curiosidad en responsabilidad colectiva".