Embajador estadounidense amenaza a Reino Unido con aranceles si grava más a gigantes tecnológicos
Warren Stephens, embajador de Estados Unidos en Reino Unido, advirtió que el país podría enfrentar aranceles adicionales si el nuevo primer ministro Andy Burnham implementa aumentos fiscales sobre las empresas tecnológicas estadounidenses. La amenaza surge mientras Burnham anuncia planes para reducir las tasas comerciales para pubs, clubes y lugares de música en vivo, trasladando la carga fiscal a otros sectores.
Warren Stephens, embajador estadounidense en Reino Unido, emitió una advertencia directa contra posibles aumentos de impuestos a las compañías tecnológicas estadounidenses durante una entrevista con Sky News el jueves por la mañana. "Si avanzamos hacia una mayor tributación principalmente sobre empresas estadounidenses, eso ciertamente podría provocar una respuesta arancelaria", declaró Stephens según reportó Politico.
La amenaza se produce en el contexto de los planes anunciados por Andy Burnham, nuevo primer ministro británico, de reducir significativamente las tasas comerciales para pubs, clubes y lugares de música en vivo. Burnham busca aliviar la carga fiscal sobre estos sectores trasladando la tributación hacia otras áreas de la economía.
La posición de Stephens refleja la postura de la administración Trump respecto a la tributación de empresas tecnológicas estadounidenses en el extranjero. La amenaza de represalias arancelarias representa una escalada en las tensiones comerciales entre Washington y Londres, particularmente en torno a cómo los gobiernos gravan a las grandes plataformas digitales estadounidenses.
El contexto más amplio incluye debates globales sobre cómo los países deben tributar a las empresas tecnológicas multinacionales, que históricamente han minimizado sus obligaciones fiscales mediante estructuras de planificación tributaria internacional. Reino Unido, como otros países europeos, ha explorado gravámenes específicos sobre estas compañías, lo que ha generado tensiones con Washington.
La advertencia de Stephens sugiere que cualquier medida fiscal británica dirigida específicamente a empresas estadounidenses enfrentaría represalias comerciales inmediatas bajo la administración Trump, complicando potencialmente las relaciones comerciales bilaterales entre dos aliados históricos.




