Salud

España lidera la nueva guía internacional contra la pubertad precoz con el mayor registro mundial de casos

España ha impulsado junto a Dinamarca la publicación de una nueva guía clínica internacional de la Sociedad de Endocrinología para abordar la pubertad precoz, una enfermedad rara que afecta aproximadamente a una de cada 100.000 personas y que se está adelantando en muchos países. El país ibérico posee el mayor registro mundial de pacientes con esta dolencia, con más de 500 casos documentados en 14 hospitales, convirtiéndose en referente global para aclarar las incógnitas que aún rodean a esta enfermedad, cuya detección temprana puede ser crucial para identificar tumores cerebrales potencialmente mortales.

SALUD23 JUL 2026

La pubertad precoz central es una enfermedad que se diagnostica cuando hay signos de pubertad —crecimiento medible de las mamas o los testículos— antes de los ocho años en niñas y de los nueve en niños, según explica Jesús Argente, jefe de Pediatría y Endocrinología del Hospital Niño de Jesús de Madrid y académico de la Real Academia de Medicina de España. Argente ha liderado la elaboración de esta nueva guía junto a médicos de distintos países durante los últimos dos años y medio, analizando los principales estudios publicados sobre el tema en el último cuarto de siglo.

La precocidad en el desarrollo sexual puede manifestarse de formas extremas. Argente relata que a su consulta en Madrid llegan decenas de menores cada mes con signos de pubertad adelantada, incluyendo lactantes de apenas 18 meses que ya presentan mamas o testículos de visible desarrollo, así como niños de tres o cuatro años con características similares. En nueve de cada diez casos, estos signos no corresponden a la pubertad precoz central, sino a variaciones normales o causas ambientales. Sin embargo, ese caso entre diez que sí sufre la enfermedad puede suponer la diferencia entre la vida y la muerte, porque esta dolencia a veces se debe a tumores cerebrales u otros órganos como los ovarios.

Las causas de la pubertad precoz no están completamente esclarecidas. Un factor determinante es la creciente obesidad en muchos países. Otra posible causa, aún no del todo aclarada, son compuestos químicos ambientales conocidos como disruptores endocrinos. Argente también reconoce que una causa accidental de pubertad precoz es cuando los niños consumen las píldoras anticonceptivas de sus madres, lo que desencadena el proceso hormonal de la pubertad.

Hasta la publicación de esta nueva guía, había dudas significativas en el tratamiento y abordaje de la enfermedad: cuándo emplear resonancias magnéticas, realizar pruebas hormonales complejas, iniciar el tratamiento y durante cuánto tiempo mantenerlo. La nueva guía establece un protocolo que indica cómo abordar los casos de posible pubertad precoz sin abusar de métodos diagnósticos complejos, garantizando al mismo tiempo que los casos más precoces, a menudo los más graves, se empiezan a tratar cuanto antes.

El enfoque de la guía prioriza la observación clínica cuando la evolución parece lenta, evita pruebas innecesarias que generan ansiedad y costos, individualiza las decisiones terapéuticas y reserva las resonancias magnéticas y los estudios genéticos para los casos más urgentes. Argente aconseja que ante la sospecha de una posible pubertad precoz, "es mejor acudir al pediatra o endocrino pediátrico para valorar cada caso de forma individual y no alarmarse automáticamente ante los primeros signos puberales". Añade que "hay que estar pendientes de la velocidad de crecimiento y los cambios corporales durante los meses siguientes, y únicamente consultar rápidamente si aparecen síntomas neurológicos como cefaleas intensas, alteraciones visuales o convulsiones".

La pubertad precoz central es una enfermedad rara, pero a diferencia de muchas otras enfermedades raras, tiene tratamiento disponible. Se utilizan los agonistas de la hormona liberadora de gonadotropinas, la principal responsable de desencadenar la pubertad. Estos fármacos fueron diseñados originalmente para tratar algunos tumores potenciados por hormonas, como los de próstata y mama, pero se han adaptado al tratamiento de la pubertad precoz por su efecto en el hipotálamo y la hipófisis, las dos áreas cerebrales responsables de iniciar la pubertad al liberar las hormonas que actúan sobre ovarios y testículos produciendo la maduración sexual.

En las niñas, la pubertad precoz central es hasta 10 veces más frecuente que en los niños. En ambos sexos puede asociarse con una menor talla adulta, problemas psicosociales y un aumento del riesgo de cáncer y enfermedades metabólicas. Una investigación reciente del grupo de Argente ha demostrado que el tratamiento en niñas con esta enfermedad favorece que alcancen una mayor talla adulta. Actualmente, intentan entender por qué el tratamiento regulariza las reglas en algunos casos y en otros no, analizando pacientes de España y otros países.

Uno de los avances más relevantes en los últimos años ha sido la identificación de variantes genéticas patógenas en los genes MKRN3, el DLK1 y otros. Argente explica que la conexión entre pubertad precoz y tumores cerebrales es una de las preguntas que han estado siempre planteadas, pero aún no tiene respuesta clara. Menciona que investigadores como el chileno Sergio Ojeda han dedicado toda su vida a investigar este tema con primates en el centro de investigación de Portland, Oregón, en Estados Unidos, pero la razón exacta de esta conexión sigue siendo un misterio.

La situación actual presenta un desafío complejo. Con la deriva actual en la que los signos puberales aparecen cada vez antes en muchos países, algunos niños que cumplen la definición clásica de pubertad precoz podrían estar dentro de una nueva normalidad biológica y no necesitarían pruebas invasivas ni tratamiento. Esta realidad hace que la nueva guía sea especialmente valiosa, permitiendo distinguir entre casos que requieren intervención urgente y variaciones que pueden ser observadas sin intervención.

El papel protagonista de España en este esfuerzo mundial es significativo. Junto a Dinamarca, el país tiene el mayor registro mundial de pacientes con pubertad precoz central. El registro español, con más de 500 casos documentados en 14 hospitales, se ha convertido en un referente que está ayudando a aclarar las preguntas que aún existen sobre la dolencia. Esta base de datos es fundamental para futuras investigaciones y para mejorar la comprensión de la enfermedad a nivel global.

Para el futuro, el objetivo es mejorar el diagnóstico y dar con la causa exacta de la pubertad precoz en cada caso, una asignatura pendiente y compleja, pues intervienen factores ambientales, genéticos y tumorales. Argente reconoce que "como en la mayoría de la medicina, quedan muchas preguntas por responder". La nueva guía internacional representa un paso importante en la estandarización del tratamiento y el diagnóstico, pero también subraya la necesidad de continuar investigando para comprender completamente esta enfermedad que afecta a niños en todo el mundo.

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España ha impulsado junto a Dinamarca la publicación de una nueva guía clínica internacional de la Sociedad de Endocrinología para abordar la pubertad precoz, una enfermedad rara que afecta aproximadamente a una de cada 100.000 personas y que se está adelantando en muchos países. El país ibérico posee el mayor registro mundial de pacientes con esta dolencia, con más de 500 casos documentados en 14 hospitales, convirtiéndose en referente global para aclarar las incógnitas que aún rodean a esta enfermedad, cuya detección temprana puede ser crucial para identificar tumores cerebrales potencialmente mortales.

23 jul 2026
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La pubertad precoz central es una enfermedad que se diagnostica cuando hay signos de pubertad —crecimiento medible de las mamas o los testículos— antes de los ocho años en niñas y de los nueve en niños, según explica Jesús Argente, jefe de Pediatría y Endocrinología del Hospital Niño de Jesús de Madrid y académico de la Real Academia de Medicina de España. Argente ha liderado la elaboración de esta nueva guía junto a médicos de distintos países durante los últimos dos años y medio, analizando los principales estudios publicados sobre el tema en el último cuarto de siglo.

La precocidad en el desarrollo sexual puede manifestarse de formas extremas. Argente relata que a su consulta en Madrid llegan decenas de menores cada mes con signos de pubertad adelantada, incluyendo lactantes de apenas 18 meses que ya presentan mamas o testículos de visible desarrollo, así como niños de tres o cuatro años con características similares. En nueve de cada diez casos, estos signos no corresponden a la pubertad precoz central, sino a variaciones normales o causas ambientales. Sin embargo, ese caso entre diez que sí sufre la enfermedad puede suponer la diferencia entre la vida y la muerte, porque esta dolencia a veces se debe a tumores cerebrales u otros órganos como los ovarios.

Las causas de la pubertad precoz no están completamente esclarecidas. Un factor determinante es la creciente obesidad en muchos países. Otra posible causa, aún no del todo aclarada, son compuestos químicos ambientales conocidos como disruptores endocrinos. Argente también reconoce que una causa accidental de pubertad precoz es cuando los niños consumen las píldoras anticonceptivas de sus madres, lo que desencadena el proceso hormonal de la pubertad.

Hasta la publicación de esta nueva guía, había dudas significativas en el tratamiento y abordaje de la enfermedad: cuándo emplear resonancias magnéticas, realizar pruebas hormonales complejas, iniciar el tratamiento y durante cuánto tiempo mantenerlo. La nueva guía establece un protocolo que indica cómo abordar los casos de posible pubertad precoz sin abusar de métodos diagnósticos complejos, garantizando al mismo tiempo que los casos más precoces, a menudo los más graves, se empiezan a tratar cuanto antes.

El enfoque de la guía prioriza la observación clínica cuando la evolución parece lenta, evita pruebas innecesarias que generan ansiedad y costos, individualiza las decisiones terapéuticas y reserva las resonancias magnéticas y los estudios genéticos para los casos más urgentes. Argente aconseja que ante la sospecha de una posible pubertad precoz, "es mejor acudir al pediatra o endocrino pediátrico para valorar cada caso de forma individual y no alarmarse automáticamente ante los primeros signos puberales". Añade que "hay que estar pendientes de la velocidad de crecimiento y los cambios corporales durante los meses siguientes, y únicamente consultar rápidamente si aparecen síntomas neurológicos como cefaleas intensas, alteraciones visuales o convulsiones".

La pubertad precoz central es una enfermedad rara, pero a diferencia de muchas otras enfermedades raras, tiene tratamiento disponible. Se utilizan los agonistas de la hormona liberadora de gonadotropinas, la principal responsable de desencadenar la pubertad. Estos fármacos fueron diseñados originalmente para tratar algunos tumores potenciados por hormonas, como los de próstata y mama, pero se han adaptado al tratamiento de la pubertad precoz por su efecto en el hipotálamo y la hipófisis, las dos áreas cerebrales responsables de iniciar la pubertad al liberar las hormonas que actúan sobre ovarios y testículos produciendo la maduración sexual.

En las niñas, la pubertad precoz central es hasta 10 veces más frecuente que en los niños. En ambos sexos puede asociarse con una menor talla adulta, problemas psicosociales y un aumento del riesgo de cáncer y enfermedades metabólicas. Una investigación reciente del grupo de Argente ha demostrado que el tratamiento en niñas con esta enfermedad favorece que alcancen una mayor talla adulta. Actualmente, intentan entender por qué el tratamiento regulariza las reglas en algunos casos y en otros no, analizando pacientes de España y otros países.

Uno de los avances más relevantes en los últimos años ha sido la identificación de variantes genéticas patógenas en los genes MKRN3, el DLK1 y otros. Argente explica que la conexión entre pubertad precoz y tumores cerebrales es una de las preguntas que han estado siempre planteadas, pero aún no tiene respuesta clara. Menciona que investigadores como el chileno Sergio Ojeda han dedicado toda su vida a investigar este tema con primates en el centro de investigación de Portland, Oregón, en Estados Unidos, pero la razón exacta de esta conexión sigue siendo un misterio.

La situación actual presenta un desafío complejo. Con la deriva actual en la que los signos puberales aparecen cada vez antes en muchos países, algunos niños que cumplen la definición clásica de pubertad precoz podrían estar dentro de una nueva normalidad biológica y no necesitarían pruebas invasivas ni tratamiento. Esta realidad hace que la nueva guía sea especialmente valiosa, permitiendo distinguir entre casos que requieren intervención urgente y variaciones que pueden ser observadas sin intervención.

El papel protagonista de España en este esfuerzo mundial es significativo. Junto a Dinamarca, el país tiene el mayor registro mundial de pacientes con pubertad precoz central. El registro español, con más de 500 casos documentados en 14 hospitales, se ha convertido en un referente que está ayudando a aclarar las preguntas que aún existen sobre la dolencia. Esta base de datos es fundamental para futuras investigaciones y para mejorar la comprensión de la enfermedad a nivel global.

Para el futuro, el objetivo es mejorar el diagnóstico y dar con la causa exacta de la pubertad precoz en cada caso, una asignatura pendiente y compleja, pues intervienen factores ambientales, genéticos y tumorales. Argente reconoce que "como en la mayoría de la medicina, quedan muchas preguntas por responder". La nueva guía internacional representa un paso importante en la estandarización del tratamiento y el diagnóstico, pero también subraya la necesidad de continuar investigando para comprender completamente esta enfermedad que afecta a niños en todo el mundo.

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