

El presidente estadounidense Donald Trump arremetió este miércoles contra España por su política de defensa, calificándola como "un espectáculo de horror" que "no quiere pagar nada", pese a que el país alcanzó en 2025 el objetivo del 2% del PIB en gasto militar establecido por la OTAN y registró un aumento del 70% en su presupuesto de defensa en los últimos dos años, según datos de la Alianza Atlántica.
Las declaraciones de Trump se produjeron durante una reunión en la Casa Blanca con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, a dos semanas de la cumbre de la Alianza Atlántica prevista en Ankara, Turquía. "España es un espectáculo de horror. España es terrible. Es decir, no quiere pagar nada. Creen que van a recibir un trato de favor. España no está en un buen grupo, para nada es un buen grupo", afirmó el mandatario estadounidense, según reportó El País.
Sin embargo, los datos oficiales de la OTAN contradicen las acusaciones de Trump. Al menos tres de los 32 países aliados —Albania, República Checa y Eslovenia— no alcanzaron el año pasado el umbral del 2% de su PIB en gasto de defensa, un listón que España sí superó, según fuentes diplomáticas citadas por el medio español.
En su informe anual presentado el 26 de marzo, Rutte había dado por bueno que todos los países de la OTAN habían cumplido en 2025 el compromiso del 2% del PIB en gasto militar acordado en la cumbre de Gales de 2014. No obstante, fuentes diplomáticas admiten que las estimaciones de la Alianza Atlántica fueron demasiado optimistas y la organización ha solicitado a esos países que aporten documentación suplementaria antes de la cumbre de Ankara.
España ocupaba tradicionalmente el furgón de cola de los 32 aliados en gasto militar, junto a países como Bélgica y Luxemburgo. La aprobación en abril de 2025 de una inyección extraordinaria de 10.471 millones de euros para seguridad y defensa transformó el panorama. Aunque el país sigue estando en la parte inferior de la tabla, ya no figura entre los últimos puestos, según la fuente.
De hecho, España es uno de los países que mayor esfuerzo ha realizado para incrementar su gasto militar, con un aumento de más del 70% en los dos últimos años, hasta situarse en 38.000 millones de dólares, el octavo mayor presupuesto de la OTAN en términos absolutos, según los datos de la organización.
El propio Rutte reconoció en marzo que "España realmente está haciendo lo que tiene que hacer". "A principios del año pasado, el gasto en defensa español rondaba el 1,3 o 1,4%. Pero en abril recibí una llamada de Pedro Sánchez, diciendo: 'Vamos a llegar al 2%'. Y lo hizo", explicó el secretario general de la OTAN, según la fuente.
El disgusto de Trump, explican fuentes diplomáticas, no tiene que ver con lo que España hace sino con lo que España dice. El presidente español Pedro Sánchez fue el único que, en la cumbre de La Haya, Países Bajos, de junio del año pasado, se negó a asumir el compromiso de llegar al 5% del PIB en defensa en 2035, un objetivo que incluye un 3,5% de gasto puramente militar y el 1,5% para infraestructuras vinculadas a la seguridad.
En realidad, hay muchos países que no tienen intención o posibilidad real de cumplir este objetivo, agregan las mismas fuentes, pero España es el único que lo ha dicho expresamente y eso ha irritado a Trump, al impedirle proclamar que todos los aliados se han plegado a sus exigencias.
Rutte ha intentado navegar entre dos aguas, asegurando que España se ha comprometido a cumplir con los objetivos de capacidades fijados por la OTAN y que, para lograrlo, no tendrá más remedio que elevar su gasto militar puro hasta el 3,5%. "Sánchez insiste en que puede conseguirlo con el 2,1. Yo no creo que pueda conseguirlo, y pienso que el tiempo lo demostrará, pero ese es el punto en el que acordamos discrepar el año pasado, y eso no ha cambiado", dijo a la salida de la Casa Blanca, según la fuente.
De momento, España está cumpliendo con todos sus compromisos y ha anunciado una contribución suplementaria de tres aviones de reabastecimiento en vuelo, ocho cazas, una fragata y sistemas de defensa aérea para ayudar a tapar el agujero que ha dejado en los planes de contingencia la decisión del Pentágono de reducir sus fuerzas a disposición de la OTAN en caso de crisis, con el argumento de que los europeos deben asumir más responsabilidad en su propia defensa y que Estados Unidos tiene que atender otros escenarios, como el Indopacífico, según la fuente.
El otro motivo de fricción de Sánchez con Trump ha sido su negativa a permitir el uso de las bases de Rota y Morón y del espacio aéreo español para los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán. La actitud de España, subrayan las fuentes consultadas, no ha sido muy diferente a la de otros países europeos —en la rueda de prensa con Rutte, el presidente estadounidense expresó su "decepción" con Alemania, Francia, Reino Unido e Italia— pero, como en el caso del 5%, el jefe del Gobierno español ha sido el único que ha hecho bandera de su rechazo a la guerra, mientras los demás evitaban el choque directo con Washington.
El presidente español no fue invitado a la cumbre que el miércoles pasado mantuvieron en Berlín los mandatarios de Alemania, Reino Unido, Francia y Polonia, quienes acordaron reforzar el pilar europeo de la OTAN y reafirmar el apoyo a Ucrania en la próxima cumbre de Ankara. Aunque la ausencia de España agudiza su aislamiento, fuentes diplomáticas descartan que Sánchez pueda convertirse en cabeza de turco del enfado de Trump con sus aliados europeos.
Entre otras bazas, España cuenta con la complicidad del anfitrión de la cumbre, el presidente turco Recep Tayyip Erdoğan, que tiene en el presidente español a uno de sus mejores aliados, según la fuente.
España ha estrechado relaciones militares con Turquía con la compra de 30 aviones Hürjet como futuro caza de instrucción para el Ejército del Aire y del Espacio, un contrato de 2.600 millones de euros que llevará a una colaboración sin precedentes entre las industrias de defensa de los dos países, según la fuente.
Además, Sánchez podrá presumir en Ankara de que España mantiene desde hace una década una batería de misiles Patriot en la frontera de Turquía con Siria. La decisión de no retirar su batería de la base de İncirlik ha hecho que España mantenga en solitario esta misión de la OTAN que, además de tener un alto valor político para Turquía, se ha demostrado muy útil para el seguimiento de drones y misiles lanzados por Irán durante la guerra con Estados Unidos e Israel, según la fuente.