Estados Unidos medió la firma de un acuerdo marco entre Líbano e Israel destinado a establecer una paz duradera en la región, según anunció el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio durante la ceremonia de firma en el Departamento de Estado en Washington. El acuerdo, resultado de cinco rondas de negociaciones directas entre ambos países, busca poner fin a los enfrentamientos entre Israel y Hezbolá, el grupo militante chiita respaldado por Irán que opera en territorio libanés.
"Estamos felices de anunciar un acuerdo marco entre el gobierno soberano de Líbano y, por supuesto, el gobierno de Israel, con la mediación y el apoyo de Estados Unidos de América", dijo Rubio durante la ceremonia de firma, según reportó DW. El secretario de Estado añadió que el acuerdo "comienza a poner en marcha un marco para una paz y seguridad duraderas".
El documento trilateral fue firmado por Nada Hamadeh, embajadora de Líbano en Estados Unidos, y Yechiel Leiter, embajador de Israel en Estados Unidos, junto con representantes estadounidenses en el Departamento de Estado en Washington, según la fuente.
Las conversaciones mediadas por Estados Unidos tenían como objetivo poner fin a los combates entre Israel y Hezbolá, un grupo militante chiita respaldado por Irán en Líbano, según DW. Líbano fue arrastrado a la guerra de Medio Oriente el 2 de marzo, cuando Hezbolá lanzó cohetes contra Israel en represalia por los ataques estadounidenses e israelíes contra Irán, según la información disponible.
El acuerdo es el resultado de cinco rondas de negociaciones en Washington, las primeras conversaciones políticas directas de alto nivel entre ambas partes desde 1983, según reportó DW.
Los funcionarios no compartieron detalles del acuerdo ni explicaron en qué diferirían sus términos de los establecidos en un acuerdo de alto el fuego del 16 de abril, según la fuente. Anteriormente, Reuters reportó que las negociaciones incluyeron discusiones sobre una propuesta para que las fuerzas israelíes entregaran parte del territorio que ocupan en el sur de Líbano al ejército libanés, según DW.
Israel ha mantenido lo que describió como una zona de seguridad que se extiende aproximadamente 10 kilómetros hacia el interior del sur de Líbano, según la información disponible.
Poco después de que se anunciara el acuerdo, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu dijo en un video pregrabado compartido con medios israelíes que "estamos manteniendo la zona de seguridad original en todo momento, fuera del alcance del fuego antitanque. No estamos permitiendo que Hezbolá entre en ella, ni estamos permitiendo que la población civil entre", según reportó DW.
Hezbolá, sin embargo, ha rechazado la iniciativa de paz y no formó parte de las conversaciones mediadas por Estados Unidos, según la fuente. Esta ausencia del grupo militante en las negociaciones plantea interrogantes sobre la viabilidad práctica del acuerdo, dado que Hezbolá mantiene una presencia militar significativa en el sur de Líbano.
Israel y Hezbolá se han acusado mutuamente de violar el alto el fuego que fue anunciado en abril y que desde entonces ha sido extendido varias veces, según DW. Antes de la última ronda de conversaciones en Washington, ambas partes acordaron detener el fuego, según la información disponible.
El acuerdo provisional entre Estados Unidos e Irán, principal respaldo de Hezbolá, también estipula "la terminación inmediata y permanente de las operaciones militares en todos los frentes, incluido el Líbano", según reportó DW.
El conflicto entre Israel y Hezbolá ha sido parte de una escalada más amplia de tensiones en Medio Oriente que involucra a múltiples actores regionales. La participación de Irán como principal patrocinador de Hezbolá ha complicado los esfuerzos de paz, convirtiendo el conflicto libanés en un elemento de la rivalidad más amplia entre Irán e Israel.
Las implicaciones del acuerdo marco dependerán en gran medida de su implementación práctica y de si Hezbolá, a pesar de no haber participado en las negociaciones, respetará los términos establecidos entre los gobiernos de Líbano e Israel. La ausencia de detalles específicos sobre el contenido del acuerdo y su diferenciación respecto al alto el fuego de abril también genera incertidumbre sobre qué cambios concretos traerá este nuevo marco.
La zona de seguridad israelí de 10 kilómetros en territorio libanés continúa siendo un punto de fricción, especialmente considerando las declaraciones de Netanyahu sobre mantener el control de esta área y prohibir tanto el ingreso de Hezbolá como de la población civil. Esta postura podría entrar en conflicto con la soberanía territorial libanesa y complicar la implementación del acuerdo.
El éxito del acuerdo dependerá de la capacidad del ejército libanés para ejercer control efectivo sobre el sur del país, una región históricamente dominada por Hezbolá, y de la voluntad de Israel de retirar gradualmente sus fuerzas de territorio libanés. La comunidad internacional, con Estados Unidos como mediador principal, tendrá un papel crucial en supervisar el cumplimiento de los términos acordados y en prevenir nuevas escaladas de violencia en una región que ha experimentado décadas de conflicto intermitente.