Estadounidenses, incluso republicanos, pierden confianza en el capitalismo según nuevas encuestas
La fe en el capitalismo se desmorona en Estados Unidos, con un colapso dramático en el apoyo que ha alcanzado incluso a los votantes republicanos. Mientras el presidente Donald Trump planea atacar a los demócratas como "socialistas" y "comunistas" en las elecciones intermedias de 2026, los datos revelan una realidad más profunda: la mayoría de estadounidenses cree que el sistema económico está amañado para favorecer a los ricos, y menos de la mitad considera que el capitalismo funciona siquiera "algo bien".
La erosión de la confianza en el capitalismo es dramática y medible. Según encuestas recientes, la aprobación del capitalismo entre votantes registrados ha caído de 30 puntos positivos en 2019 (57% favorable frente a 27% desfavorable) a apenas 4 puntos positivos en la actualidad (50%-46%). Este cambio de 26 puntos en siete años refleja un giro fundamental en la percepción económica estadounidense.
Lo más revelador es que los republicanos, el partido que históricamente ha defendido los mercados libres, han experimentado algunos de los mayores cambios de opinión. En 2019, el 72% de los republicanos veía el capitalismo favorablemente. Hoy, esa cifra ha caído al 61%. Aún más significativo: el porcentaje de republicanos con una visión "fuertemente" positiva del capitalismo se desplomó del 54% al 41%. Menos de la mitad de los republicanos ahora mantiene una opinión fuertemente favorable del capitalismo, según los datos disponibles.
La percepción de que el sistema está amañado también ha crecido entre los republicanos. El 42% de los votantes republicanos ahora dice que "el sistema está amañado para favorecer a los ricos", comparado con apenas el 30% en 2018. A nivel nacional, el 65% de los votantes comparte esta opinión, un aumento desde el 56% durante el primer mandato de Trump.
Múltiples encuestas independientes corroboran esta tendencia. Una encuesta conjunta del Wall Street Journal y NORC de junio mostró que menos de la mitad de los estadounidenses dice que el capitalismo funciona incluso "algo bien", una caída desde el 60% hace aproximadamente una década. Una encuesta de Pew Research Center de enero reveló que el 61% de los estadounidenses se sienten "muy" molestos por la sensación de que los ricos no pagan su parte justa de impuestos, incluyendo al 41% de los republicanos e independientes inclinados hacia el Partido Republicano. El mismo sondeo mostró que el 60% general, y el 42% de los votantes inclinados hacia los republicanos, expresan la misma preocupación sobre si algunas corporaciones pagan su parte justa.
La opinión sobre las grandes empresas ha experimentado un giro aún más pronunciado. Según datos de Gallup, la percepción de las grandes corporaciones pasó de 19 puntos positivos en 2012 (58%-39%) a 25 puntos negativos el año pasado (37%-62%). Este cambio de 44 puntos en una década subraya un deterioro profundo en la confianza institucional.
Mientras Trump planea hacer del anticomunismo y el antisocialismo su estrategia central para las elecciones intermedias de 2026, los datos sugieren que esta táctica podría no ser tan efectiva como espera. Aunque el socialismo y el socialismo democrático siguen siendo relativamente impopulares como etiquetas, algunos políticos identificados como socialistas democráticos han logrado números de aprobación sorprendentemente altos. El senador Bernie Sanders de Vermont, un independiente, tiene algunos de los mejores números de imagen para un político bien conocido en la última década. La representante Alexandria Ocasio-Cortez de Nueva York también ha mostrado un desempeño razonablemente sólido en encuestas, a pesar de años de ataques republicanos.
El alcalde de Nueva York Zohran Mamdani, identificado como socialista democrático, ha ganado atención por su capacidad de hablar sobre cuestiones económicas de manera que resuena con los votantes. La comentarista conservadora Meghan McCain reconoció esta semana en la red social X que los republicanos tendrían un "problema enorme" si los demócratas nominan a alguien que pueda abordar cuestiones económicas con el tono y tenor de Mamdani. "El tono de lo que está diciendo es brillante", dijo McCain, añadiendo: "A pesar de mi miedo y repulsión absolutos al socialismo, es realmente impactante. Si los demócratas son inteligentes, nominarán a alguien con su tono y tenor sobre economía y política nacional".
Esta dinámica refleja una brecha creciente entre la estrategia política tradicional de Trump y la realidad económica que enfrentan los votantes estadounidenses. Mientras que atacar a los demócratas como socialistas ha sido una táctica republicana efectiva en el pasado, los datos sugieren que los votantes, incluso muchos republicanos, están más preocupados por la desigualdad económica, la equidad fiscal y si el sistema funciona para ellos que por las etiquetas ideológicas.
El crecimiento del apoyo al socialismo democrático en las primarias demócratas recientes es real, pero el fenómeno más amplio es la pérdida generalizada de fe en el capitalismo como sistema económico. Esto representa un cambio fundamental en el paisaje político estadounidense, donde la legitimidad del sistema económico mismo está siendo cuestionada por una mayoría de votantes, incluyendo a muchos dentro del partido que históricamente ha sido su defensor más fuerte.




