Restos fósiles hallados en el norte de Kenia muestran que los primeros humanos aplicaban de forma consistente la misma técnica para procesar carcasas de animales hace aproximadamente 1,6 millones de años, según un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences. Los más de 1.100 huesos animales analizados presentan patrones idénticos de cortes y fracturas, lo que indica una estrategia de alimentación estable y flexible que pudo haber ayudado al género Homo a adaptarse a entornos cambiantes.