Francia aprueba definitivamente la legalización de la eutanasia y el suicidio asistido tras años de debate
La Asamblea Nacional francesa aprobó este miércoles la ley que legaliza la eutanasia y el suicidio asistido para pacientes con enfermedades graves e incurables, con 291 votos a favor, 241 en contra y 29 abstenciones. La votación marca el final de un proceso parlamentario de más de un año y medio, durante el cual el Senado rechazó la iniciativa en tres ocasiones. Francia se convierte así en el sexto país europeo en legalizar esta práctica, después de Holanda, Bélgica, Luxemburgo, España y Portugal.
La aprobación definitiva en tercera lectura de la Asamblea Nacional francesa cierra un periplo legislativo iniciado antes de la disolución de la cámara en 2024 y retomado hace un año y medio. El texto había recibido el aval de los diputados en dos ocasiones desde 2025, pero fue rechazado otras dos veces por el Senado, de mayoría conservadora.
El presidente Emmanuel Macron respaldó la aprobación de la ley tras la votación. "En 2022 asumí el compromiso de abrir este camino junto a los franceses. Con seriedad, humildad y en pleno respeto de nuestra democracia, ese compromiso hoy se cumple", declaró según El País. Macron había expresado inicialmente su "vértigo" ante un cambio de semejante magnitud, pero finalmente decidió seguir adelante. Su ministro de Relaciones con el Parlamento, Laurent Panifous, fue partidario de aprobar la ley antes del verano, mientras que el primer ministro Sébastien Lecornu defendía discretamente retrasar la votación.
CRITERIOS ESTRICTOS PARA ACCEDER A LA AYUDA A MORIR
La ley establece requisitos muy específicos para que un paciente pueda acceder a la ayuda para morir. Según El País, el solicitante debe padecer una enfermedad grave e incurable, haber recibido un pronóstico vital comprometido en fase avanzada o terminal, y sufrir dolores físicos o psicológicos insoportables o resistentes a los tratamientos. Además, debe ser mayor de edad, tener la nacionalidad francesa o ser residente en el país, poseer plena capacidad de discernimiento y ser apto para manifestar su voluntad de forma libre y consciente en el momento de realizar la solicitud.
Según la BBC, la ley permite la ayuda a morir para adultos franceses con una enfermedad "grave e incurable" que amenace la vida y esté en fase avanzada o terminal, siempre que la enfermedad cause sufrimiento "insoportable" y el paciente sea capaz de tomar la decisión "libremente y con pleno conocimiento de los hechos".
El proceso debe formalizarse por escrito y someterse a una evaluación colegiada. El médico debe dar una respuesta motivada en un plazo de 15 días desde la solicitud, según El País. Si se aprueba, el paciente debe confirmar su decisión tras un período mínimo de reflexión de dos días. Según la BBC, después de estos dos días de reflexión, el paciente tendría que administrar por sí mismo una sustancia letal. Si fuera incapaz de hacerlo, podría ser administrada por un médico o enfermero. La decisión del paciente de proceder tendría que ser verificada por el médico el día del procedimiento.
DIVISIÓN POLÍTICA Y SOCIAL
Aunque la izquierda y los macronistas votaron mayoritariamente a favor, y la derecha y la extrema derecha en contra, cada grupo dejó libertad de voto a sus miembros, al tratarse de un asunto complejo en el que se entrelazan lo íntimo y lo político, según El País. La BBC señala que la votación ha ido ampliamente en función de la conciencia personal, las creencias religiosas y las consideraciones éticas.
Los defensores de la ley destacan que el texto establece criterios muy estrictos. Sin embargo, los detractores temen que "miles de pacientes" acaben siendo elegibles para acceder a la ayuda para morir, según El País. La crítica se basa también en que el plazo de reflexión sea solo de dos días tras la aceptación de la solicitud y que se obligue a todos los centros sanitarios permitir la práctica de la eutanasia o el suicidio asistido.
Durante el debate final, varios diputados expresaron públicamente sus reservas. "¿Por qué precipitar la muerte? ¿Por qué arrancar la vida antes de tiempo?", preguntó el diputado del Reagrupamiento Nacional Christophe Bentz, quien sostuvo que la sociedad "no tiene derecho a dejar de proteger a las personas más vulnerables, que serán las primeras víctimas de esta ley", según El País. Olivier Fayssat, diputado del grupo UDR próximo a Éric Ciotti, comparó la ayuda para morir con "una ejecución".
La BBC reporta que la cuestión ha sido altamente controvertida políticamente en Francia, atrayendo oposición de la Iglesia Católica y partes de la profesión médica. Las tensiones han puesto al descubierto una brecha generacional y moral muy ampla en el país.
APOYO CIUDADANO Y CONTEXTO EUROPEO
Según la BBC, las encuestas de opinión sugieren que una gran mayoría del pueblo francés apoya dar a los enfermos terminales la opción de elegir entre cuidados paliativos o ayuda para morir.
Francia se une a una creciente lista de países europeos que han legalizado diversas formas de ayuda a morir. Según Politico, España, Bélgica y los Países Bajos ya han legalizado estas prácticas. La BBC especifica que Holanda y Bélgica legalizaron la ayuda a morir en 2002 para personas con sufrimiento insoportable por enfermedad incurable, permitiendo que sea administrada por un médico. Suiza ha permitido durante mucho tiempo el suicidio asistido si la persona que asiste actúa desinteresadamente.
PRÓXIMOS PASOS CONSTITUCIONALES
Según la BBC, el primer ministro Sébastien Lecornu está previsto que remita partes del proyecto de ley al Consejo Constitucional de Francia para su examen antes de que pueda convertirse en ley. Lecornu ha solicitado al consejo constitucional que se enfoque en tres aspectos de la ley: el período de dos días de reflexión dado a los pacientes para confirmar su solicitud una vez que ha sido decidida por un médico, que los opositores argumentan que es demasiado corto; la capacidad de los pacientes bajo protección legal por discernimiento afectado para ejercer consentimiento libre e informado; y el papel de las instalaciones de salud y cuidados sociales en la prestación de servicios de ayuda a morir cuando su razón de existencia es proporcionar cuidados paliativos a los enfermos terminales.
La BBC señala que Lecornu es conocido por tener sus propias reservas sobre los términos de la ley. Su oficina declaró que aunque la cámara baja había debatido extensamente el proyecto de ley, el Senado no había permitido un escrutinio que cumpliera "tanto con las aspiraciones de sus partidarios como con las preocupaciones de quienes se preocupan por su implementación".
El proceso legislativo ha sido complejo debido a la naturaleza sensible del tema. Macron había llamado a elecciones anticipadas hace dos años, lo que causó un retraso significativo en el proceso, según la BBC. Desde 2024, ha habido cierta reluctancia de los primeros ministros franceses para proceder con el proyecto de ley de ayuda a morir.




