Gobierno de Trump intenta eliminar norma que protege 23 millones de hectáreas de bosques nacionales en EE.UU.
Política

Gobierno de Trump intenta eliminar norma que protege 23 millones de hectáreas de bosques nacionales en EE.UU.

La administración del presidente Donald Trump trabaja para derogar la Norma de Conservación de Áreas sin Caminos, una política que desde 2001 protege más de 58 millones de acres (23,4 millones de hectáreas) de bosques nacionales estadounidenses de la construcción de carreteras y la tala comercial, según denunció Charles F. Sams III, exdirector del Servicio de Parques Nacionales. La secretaria de Agricultura, Brooke L. Rollins, lidera el esfuerzo para abrir estas tierras públicas a la explotación comercial, en lo que Sams describe como parte de una campaña más amplia para transformar radicalmente la gestión de las tierras públicas del país.

POLÍTICA6 JUN 2026

La Norma de Conservación de Áreas sin Caminos, conocida como "Roadless Rule", ha protegido durante más de dos décadas extensas áreas de bosques nacionales en Estados Unidos. Implementada en 2001, la política prohíbe la construcción de carreteras y las cosechas madereras en más de 58 millones de acres de tierras forestales federales, según explicó Charles F. Sams III en un artículo publicado en The Guardian.

La norma fue establecida con un respaldo bipartidista masivo, según Sams. Casi 2 millones de personas presentaron comentarios sobre la política durante su proceso de aprobación, y la mayoría defendió las protecciones propuestas, según el exfuncionario.

Ahora, la secretaria de Agricultura de Estados Unidos, Brooke L. Rollins, trabaja para revocar esta regla, lo que abriría las tierras públicas a la explotación maderera y otros desarrollos comerciales, según denunció Sams, quien se identifica como miembro de las tribus Cayuse y Walla Walla y dirigió el Servicio de Parques Nacionales entre 2021 y 2025.

**Contexto de cambios en la gestión de tierras públicas**

Sams describió el intento de eliminar la Norma de Áreas sin Caminos como "solo una parte" de la campaña de la administración Trump para transformar las tierras públicas de maneras que la mayoría de los estadounidenses encontrarían irreconocibles.

Desde que dejó su cargo como director del Servicio de Parques Nacionales, la administración ha despedido a cientos de superintendentes de parques, guardabosques, guías turísticos, biólogos, arqueólogos y otro personal de una de las agencias más populares del país, según Sams. En 2025, más de 320 millones de personas visitaron los sistemas de parques nacionales, y millones más pasaron tiempo en bosques nacionales, según los datos citados por el exdirector.

El objetivo amplio de estas acciones es desconectar a los ciudadanos comunes y visitantes de su relación con estas tierras, de la historia del país y de la propiedad colectiva de estos espacios, según la interpretación de Sams.

**Impacto ambiental y en especies protegidas**

La Norma de Áreas sin Caminos protege las últimas tierras silvestres no perturbadas del país: bosques, humedales, cañones y otros lugares que son hogar de muchas especies amenazadas y en peligro de extinción, según Sams. Entre estas especies se encuentran osos grizzly, lobos y salmones, según el exfuncionario. Estas son las áreas no fragmentadas donde prosperan animales de caza como alces y ciervos mulos, según explicó.

Las carreteras modernas en Estados Unidos durarán décadas, pero el daño que causan en los bosques nacionales es inmediato, según advirtió Sams en su artículo.

**Consecuencias para el suministro de agua**

Las áreas protegidas también benefician directamente a las personas. Más de 180 millones de estadounidenses dependen de tierras forestales para capturar y filtrar naturalmente su agua potable, según Sams. Abrir estas áreas a la tala y construcción contamina esa agua con sedimentos y otros contaminantes, según el exdirector del Servicio de Parques Nacionales. Esto resulta en facturas de agua más altas debido a los costos de descontaminación, según advirtió.

**Motivaciones económicas detrás de la medida**

Sams argumentó que la eliminación de la norma no es una cuestión partidista. Pocas cosas unen a la gente de Estados Unidos como su amor por la tierra, según afirmó. Cazadores, pescadores, excursionistas, campistas y familias de todo tipo apoyan los tesoros nacionales que son los espacios silvestres del país, según el exfuncionario. Todos quieren una relación con su tierra, según sostuvo.

Según Sams, quienes no quieren esa relación son las grandes empresas. Las compañías buscan arrendamientos exclusivos y extracción de recursos, una extracción que solo las beneficia a ellas y causará daños que durarán mucho después de que hayan sacado el último dólar de la tierra, según denunció.

**Perspectiva indígena y experiencia personal**

Sams creció en la reserva india Umatilla en el noreste de Oregón, según relató. Creció escuchando la historia de la creación Cayuse, en la cual los humanos llegaron a existir en parte cuando el Salmón les dio dos regalos: su voz y su cuerpo para nutrirlos, según la tradición. A cambio, el Salmón pidió al Creador que asegurara que los humanos fueran buenos administradores del mundo natural, según la historia. Ese es un pacto por el que vive, según afirmó Sams.

Eliminar la Norma de Áreas sin Caminos sería un asalto a ese pacto, según el exdirector.

Hace décadas, el presidente de Umatilla, Alphonse "Frenchy" Halfmoon, abogó por eliminar carreteras en la reserva como una forma de reconectarlos con las tierras que los han sostenido desde tiempos inmemoriales, según recordó Sams. Recientemente, su familia y él caminaron por esas carreteras anteriormente pavimentadas, ahora senderos, hasta Iskuulpa Creek, donde los salmones ahora pueden correr más fácilmente, según relató.

**Dificultad de restauración**

Eliminar una carretera requiere mucho esfuerzo, según Sams. Y aunque la naturaleza es resiliente, se necesita aún más para sanar la tierra y los hábitats después de que la carretera desaparece, según explicó. Una mejor opción es simplemente no construirlas en los bosques nacionales, según propuso.

**Llamado a la acción ciudadana**

Sams instó a los ciudadanos a comunicarse con sus representantes y el Servicio Forestal de Estados Unidos para expresar que el gobierno no debe revocar la Norma de Áreas sin Caminos. "Tienes que luchar. La democracia, como dice el refrán, es un deporte de contacto", según escribió.

Las tierras públicas pertenecen a todos, incluido cada ciudadano, según enfatizó Sams. Eso significa que cada persona tiene voz en su gestión, según afirmó. También significa que comparten la responsabilidad de cuidarlas y, cuando están bien cuidadas, obtienen el beneficio de disfrutarlas, según explicó. Mantener la Norma de Áreas sin Caminos beneficia a todos sin excepción, según concluyó el exdirector del Servicio de Parques Nacionales.

Sams actualmente se desempeña como director de programas indígenas en el Centro de Justicia Ambiental de Yale, según se identificó en el artículo.

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6 jun 2026
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La Norma de Conservación de Áreas sin Caminos, conocida como "Roadless Rule", ha protegido durante más de dos décadas extensas áreas de bosques nacionales en Estados Unidos. Implementada en 2001, la política prohíbe la construcción de carreteras y las cosechas madereras en más de 58 millones de acres de tierras forestales federales, según explicó Charles F. Sams III en un artículo publicado en The Guardian.

La norma fue establecida con un respaldo bipartidista masivo, según Sams. Casi 2 millones de personas presentaron comentarios sobre la política durante su proceso de aprobación, y la mayoría defendió las protecciones propuestas, según el exfuncionario.

Ahora, la secretaria de Agricultura de Estados Unidos, Brooke L. Rollins, trabaja para revocar esta regla, lo que abriría las tierras públicas a la explotación maderera y otros desarrollos comerciales, según denunció Sams, quien se identifica como miembro de las tribus Cayuse y Walla Walla y dirigió el Servicio de Parques Nacionales entre 2021 y 2025.

**Contexto de cambios en la gestión de tierras públicas**

Sams describió el intento de eliminar la Norma de Áreas sin Caminos como "solo una parte" de la campaña de la administración Trump para transformar las tierras públicas de maneras que la mayoría de los estadounidenses encontrarían irreconocibles.

Desde que dejó su cargo como director del Servicio de Parques Nacionales, la administración ha despedido a cientos de superintendentes de parques, guardabosques, guías turísticos, biólogos, arqueólogos y otro personal de una de las agencias más populares del país, según Sams. En 2025, más de 320 millones de personas visitaron los sistemas de parques nacionales, y millones más pasaron tiempo en bosques nacionales, según los datos citados por el exdirector.

El objetivo amplio de estas acciones es desconectar a los ciudadanos comunes y visitantes de su relación con estas tierras, de la historia del país y de la propiedad colectiva de estos espacios, según la interpretación de Sams.

**Impacto ambiental y en especies protegidas**

La Norma de Áreas sin Caminos protege las últimas tierras silvestres no perturbadas del país: bosques, humedales, cañones y otros lugares que son hogar de muchas especies amenazadas y en peligro de extinción, según Sams. Entre estas especies se encuentran osos grizzly, lobos y salmones, según el exfuncionario. Estas son las áreas no fragmentadas donde prosperan animales de caza como alces y ciervos mulos, según explicó.

Las carreteras modernas en Estados Unidos durarán décadas, pero el daño que causan en los bosques nacionales es inmediato, según advirtió Sams en su artículo.

**Consecuencias para el suministro de agua**

Las áreas protegidas también benefician directamente a las personas. Más de 180 millones de estadounidenses dependen de tierras forestales para capturar y filtrar naturalmente su agua potable, según Sams. Abrir estas áreas a la tala y construcción contamina esa agua con sedimentos y otros contaminantes, según el exdirector del Servicio de Parques Nacionales. Esto resulta en facturas de agua más altas debido a los costos de descontaminación, según advirtió.

**Motivaciones económicas detrás de la medida**

Sams argumentó que la eliminación de la norma no es una cuestión partidista. Pocas cosas unen a la gente de Estados Unidos como su amor por la tierra, según afirmó. Cazadores, pescadores, excursionistas, campistas y familias de todo tipo apoyan los tesoros nacionales que son los espacios silvestres del país, según el exfuncionario. Todos quieren una relación con su tierra, según sostuvo.

Según Sams, quienes no quieren esa relación son las grandes empresas. Las compañías buscan arrendamientos exclusivos y extracción de recursos, una extracción que solo las beneficia a ellas y causará daños que durarán mucho después de que hayan sacado el último dólar de la tierra, según denunció.

**Perspectiva indígena y experiencia personal**

Sams creció en la reserva india Umatilla en el noreste de Oregón, según relató. Creció escuchando la historia de la creación Cayuse, en la cual los humanos llegaron a existir en parte cuando el Salmón les dio dos regalos: su voz y su cuerpo para nutrirlos, según la tradición. A cambio, el Salmón pidió al Creador que asegurara que los humanos fueran buenos administradores del mundo natural, según la historia. Ese es un pacto por el que vive, según afirmó Sams.

Eliminar la Norma de Áreas sin Caminos sería un asalto a ese pacto, según el exdirector.

Hace décadas, el presidente de Umatilla, Alphonse "Frenchy" Halfmoon, abogó por eliminar carreteras en la reserva como una forma de reconectarlos con las tierras que los han sostenido desde tiempos inmemoriales, según recordó Sams. Recientemente, su familia y él caminaron por esas carreteras anteriormente pavimentadas, ahora senderos, hasta Iskuulpa Creek, donde los salmones ahora pueden correr más fácilmente, según relató.

**Dificultad de restauración**

Eliminar una carretera requiere mucho esfuerzo, según Sams. Y aunque la naturaleza es resiliente, se necesita aún más para sanar la tierra y los hábitats después de que la carretera desaparece, según explicó. Una mejor opción es simplemente no construirlas en los bosques nacionales, según propuso.

**Llamado a la acción ciudadana**

Sams instó a los ciudadanos a comunicarse con sus representantes y el Servicio Forestal de Estados Unidos para expresar que el gobierno no debe revocar la Norma de Áreas sin Caminos. "Tienes que luchar. La democracia, como dice el refrán, es un deporte de contacto", según escribió.

Las tierras públicas pertenecen a todos, incluido cada ciudadano, según enfatizó Sams. Eso significa que cada persona tiene voz en su gestión, según afirmó. También significa que comparten la responsabilidad de cuidarlas y, cuando están bien cuidadas, obtienen el beneficio de disfrutarlas, según explicó. Mantener la Norma de Áreas sin Caminos beneficia a todos sin excepción, según concluyó el exdirector del Servicio de Parques Nacionales.

Sams actualmente se desempeña como director de programas indígenas en el Centro de Justicia Ambiental de Yale, según se identificó en el artículo.

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