El conflicto bélico lanzado por Estados Unidos e Israel contra Irán ha profundizado una crisis de escasez de medicamentos que ya afectaba al país persa debido a sanciones económicas, provocando que pacientes abandonen tratamientos por precios inaccesibles y que sistemas de salud en países como Nueva Zelanda activen protocolos de emergencia ante la interrupción de cadenas de suministro globales, según reportes de autoridades sanitarias y testimonios médicos.