Hungría investiga inversión de fabricante chino BYD tras aceptar exministro cargo ejecutivo en la empresa
Política

Hungría investiga inversión de fabricante chino BYD tras aceptar exministro cargo ejecutivo en la empresa

El gobierno de Hungría anunció una investigación el lunes sobre una gran inversión extranjera del fabricante chino de automóviles BYD, negociada por el exministro de Relaciones Exteriores Péter Szijjártó, quien renunció al Parlamento la semana pasada para asumir un cargo ejecutivo en la empresa. El primer ministro Péter Magyar acusó a Szijjártó de haber facilitado "cientos de miles de millones de forintos en dinero público, apoyo diplomático e infraestructura estatal" a BYD mientras ocupaba el cargo, lo que ha generado acusaciones de conflicto de intereses y cuestionamientos sobre la transparencia de las negociaciones comerciales.

POLÍTICA20 JUL 2026

El anuncio de Szijjártó el miércoles pasado de que aceptaría el puesto en el mayor fabricante de autos eléctricos del mundo provocó acusaciones inmediatas de conflicto de intereses y críticas sobre su papel en facilitar cuantiosos subsidios gubernamentales a la compañía mientras estaba en el cargo, según reportes de AP.

Durante una sesión parlamentaria el lunes, Magyar declaró que examinaría "todas las decisiones, negociaciones y compromisos del Estado realizados por Péter Szijjártó que estuvieron relacionados con la inversión de BYD en Hungría". El primer ministro indicó que la investigación revisaría todos los subsidios, exenciones fiscales, permisos, excepciones ambientales e inversiones financiadas con fondos públicos otorgadas a grandes empresas multinacionales durante el mandato del ex primer ministro Viktor Orbán, del cual Szijjártó fue estrecho aliado.

"Investigaremos quién tomó estas decisiones, quién las preparó, qué advertencias profesionales se ignoraron y cuánta carga dejaron a los contribuyentes húngaros, los trabajadores, las comunidades locales y el medio ambiente", señaló Magyar según AP.

Ni Szijjártó ni BYD han respondido a las acusaciones de conflicto de intereses. El exministro ha presentado su nuevo empleo como una oportunidad "prestigiosa" para trabajar para una de las "mayores historias de éxito" de la industria automotriz, según AP.

Mientras formó parte del gobierno húngaro, Szijjártó fue instrumental en asegurar inversiones extranjeras de empresas chinas, incluido su ahora empleador BYD, que recibió considerables subsidios estatales durante su gestión. En 2023, Szijjártó anunció que BYD abriría su primera fábrica europea en Hungría, lo que permitiría al conglomerado eludir los aranceles de importación de la Unión Europea sobre vehículos eléctricos chinos, impuestos para proteger el sector de fabricación automotriz nacional del continente, según AP.

En 2025, Szijjártó también anunció que BYD ubicaría su sede europea y un centro de investigación y desarrollo en Budapest, recibiendo 20.000 millones de forintos (63,7 millones de dólares) en ayuda gubernamental, de acuerdo con AP.

Las inversiones formaban parte del impulso del gobierno de Orbán para convertir a Hungría en un centro mundial de fabricación de baterías de iones de litio, en gran medida mediante la atracción de fabricantes chinos de baterías que abrieron una serie de plantas en todo el país. Estas medidas llevaron a residentes locales, ambientalistas y políticos de la oposición a protestar por temor a que la nueva industria agravara los problemas ambientales existentes, afectara las reservas de agua del país y debilitara aún más su economía en favor de China, según AP.

Más allá de su rol en las inversiones chinas, Szijjártó también mantuvo relaciones estrechas con Rusia mientras era ministro de Relaciones Exteriores, rompiendo con casi todos sus homólogos de la Unión Europea. Viajó con frecuencia a Moscú para negociar acuerdos de compra de petróleo y gas rusos y para reunirse con el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, a quien se refirió como su "amigo", según AP.

Szijjártó se vio envuelto en controversia durante la campaña electoral de Hungría en 2026 cuando The Washington Post informó que realizaba llamadas telefónicas regulares a Lavrov durante reuniones de alto nivel de la Unión Europea con "informes en vivo sobre lo que se ha discutido". Szijjártó desestimó el reportaje, aunque reconoció que habló con Lavrov antes y después de las reuniones de ministros de Relaciones Exteriores de la Unión Europea sobre su agenda y sus decisiones, de acuerdo con AP.

Durante una conferencia de prensa del gobierno la semana pasada, Magyar dijo que, "hasta donde sé", se había iniciado una investigación sobre las conexiones de Szijjártó con el gobierno ruso, según AP.

La investigación anunciada por Magyar representa un cambio significativo en la política húngara, marcando una ruptura con la administración anterior de Orbán y sus políticas de acercamiento a China y Rusia. El escrutinio sobre los acuerdos con BYD refleja preocupaciones más amplias sobre cómo las inversiones extranjeras fueron negociadas durante el gobierno anterior, particularmente en relación con los beneficios fiscales y ambientales otorgados a empresas multinacionales.

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20 jul 2026
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El anuncio de Szijjártó el miércoles pasado de que aceptaría el puesto en el mayor fabricante de autos eléctricos del mundo provocó acusaciones inmediatas de conflicto de intereses y críticas sobre su papel en facilitar cuantiosos subsidios gubernamentales a la compañía mientras estaba en el cargo, según reportes de AP.

Durante una sesión parlamentaria el lunes, Magyar declaró que examinaría "todas las decisiones, negociaciones y compromisos del Estado realizados por Péter Szijjártó que estuvieron relacionados con la inversión de BYD en Hungría". El primer ministro indicó que la investigación revisaría todos los subsidios, exenciones fiscales, permisos, excepciones ambientales e inversiones financiadas con fondos públicos otorgadas a grandes empresas multinacionales durante el mandato del ex primer ministro Viktor Orbán, del cual Szijjártó fue estrecho aliado.

"Investigaremos quién tomó estas decisiones, quién las preparó, qué advertencias profesionales se ignoraron y cuánta carga dejaron a los contribuyentes húngaros, los trabajadores, las comunidades locales y el medio ambiente", señaló Magyar según AP.

Ni Szijjártó ni BYD han respondido a las acusaciones de conflicto de intereses. El exministro ha presentado su nuevo empleo como una oportunidad "prestigiosa" para trabajar para una de las "mayores historias de éxito" de la industria automotriz, según AP.

Mientras formó parte del gobierno húngaro, Szijjártó fue instrumental en asegurar inversiones extranjeras de empresas chinas, incluido su ahora empleador BYD, que recibió considerables subsidios estatales durante su gestión. En 2023, Szijjártó anunció que BYD abriría su primera fábrica europea en Hungría, lo que permitiría al conglomerado eludir los aranceles de importación de la Unión Europea sobre vehículos eléctricos chinos, impuestos para proteger el sector de fabricación automotriz nacional del continente, según AP.

En 2025, Szijjártó también anunció que BYD ubicaría su sede europea y un centro de investigación y desarrollo en Budapest, recibiendo 20.000 millones de forintos (63,7 millones de dólares) en ayuda gubernamental, de acuerdo con AP.

Las inversiones formaban parte del impulso del gobierno de Orbán para convertir a Hungría en un centro mundial de fabricación de baterías de iones de litio, en gran medida mediante la atracción de fabricantes chinos de baterías que abrieron una serie de plantas en todo el país. Estas medidas llevaron a residentes locales, ambientalistas y políticos de la oposición a protestar por temor a que la nueva industria agravara los problemas ambientales existentes, afectara las reservas de agua del país y debilitara aún más su economía en favor de China, según AP.

Más allá de su rol en las inversiones chinas, Szijjártó también mantuvo relaciones estrechas con Rusia mientras era ministro de Relaciones Exteriores, rompiendo con casi todos sus homólogos de la Unión Europea. Viajó con frecuencia a Moscú para negociar acuerdos de compra de petróleo y gas rusos y para reunirse con el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, a quien se refirió como su "amigo", según AP.

Szijjártó se vio envuelto en controversia durante la campaña electoral de Hungría en 2026 cuando The Washington Post informó que realizaba llamadas telefónicas regulares a Lavrov durante reuniones de alto nivel de la Unión Europea con "informes en vivo sobre lo que se ha discutido". Szijjártó desestimó el reportaje, aunque reconoció que habló con Lavrov antes y después de las reuniones de ministros de Relaciones Exteriores de la Unión Europea sobre su agenda y sus decisiones, de acuerdo con AP.

Durante una conferencia de prensa del gobierno la semana pasada, Magyar dijo que, "hasta donde sé", se había iniciado una investigación sobre las conexiones de Szijjártó con el gobierno ruso, según AP.

La investigación anunciada por Magyar representa un cambio significativo en la política húngara, marcando una ruptura con la administración anterior de Orbán y sus políticas de acercamiento a China y Rusia. El escrutinio sobre los acuerdos con BYD refleja preocupaciones más amplias sobre cómo las inversiones extranjeras fueron negociadas durante el gobierno anterior, particularmente en relación con los beneficios fiscales y ambientales otorgados a empresas multinacionales.

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