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Inmigrantes sostienen el 80% del crecimiento económico de España entre 2019 y 2024

Los trabajadores extranjeros han impulsado casi cuatro quintas partes del incremento del Producto Interior Bruto español en los últimos cinco años, según datos del Consejo Económico y Social. Con 9,46 millones de nacidos en el extranjero representando el 19,2% de la población, España enfrenta un debate intenso sobre su política migratoria mientras el Gobierno impulsa un proceso extraordinario de regularización que busca legalizar a medio millón de personas antes del 30 de junio de 2026.

NEGOCIOS6 JUN 2026

Sobre los inmigrantes descansa casi el 80% del incremento del PIB español entre 2019 y 2024, según cifra un informe de 2025 del Consejo Económico y Social (CES), recogiendo datos del Banco Central Europeo. Este crecimiento se debe al aumento de la población en edad de trabajar y a la tasa de empleo de los extranjeros, según el documento.

Entre 2022 y 2024 entraron en España cada año entre 600.000 y 700.000 personas, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Esto significa añadir el equivalente a una población casi como la de Sevilla cada 12 meses. Los nacidos en el extranjero alcanzan los 9,46 millones, el 19,2% de la población con datos del censo, lo que ha dado un fuerte impulso a la economía, que sigue creciendo un 2,7% según los datos del primer trimestre de 2026, gracias en buena parte a esa fuerza laboral importada.

Solo en el último año, el empleo de extranjeros ha crecido en 289.000 puestos y ya hay 3,36 millones de afiliados, el 15% del total, según datos de Funcas. Siete de cada diez nuevos afiliados son extranjeros, según la misma fuente.

Sin embargo, también se ha creado una enorme bolsa de ciudadanos en situación administrativa irregular. Funcas los cifra en 840.000 personas. Para abordar esta situación, el Gobierno español ha puesto en marcha un proceso administrativo extraordinario con el que pretende regularizar, hasta el 30 de junio de 2026, a medio millón de personas.

**Regularizaciones extraordinarias: antecedentes y efectos**

La solución de poner el contador a cero no es algo nuevo ni exclusivo de España, según Ana Damas, economista de la división de migraciones internacionales de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). "Italia, Portugal, Francia o Chile han recurrido a regularizaciones extraordinarias. Incluso sin acudir a ellas, todos los países de la OCDE cuentan con mecanismos para regularizar la situación de los extranjeros", dijo Damas.

En el año 2000, siendo presidente el popular José María Aznar, se llevó a cabo un proceso similar que se saldó con 264.000 autorizaciones de residencia y trabajo. Un año después, su Gobierno otorgó otros 239.000 permisos por arraigo. El último proceso extraordinario, impulsado en 2005 durante la presidencia de José Luis Rodríguez Zapatero, se saldó con 576.506 concesiones.

Estudios posteriores, como el firmado por Ferrán Elías, Joan Monras y Javier Vázquez en 2005, demuestran que el empleo formal de los inmigrantes aumentó tras aquella regularización, mientras que el de los nativos no se vio afectado. Sin embargo, se produjo una disminución del empleo sumergido, tanto de trabajadores poco cualificados nativos como inmigrantes. Además, cada persona aportó una media de 4.000 euros a los ingresos fiscales sin que se observara un aumento del gasto público, según el mismo estudio.

**Impacto económico esperado de la nueva regularización**

La práctica totalidad de los expertos consultados por El País coinciden en que la nueva regularización ayudará a aflorar la economía sumergida y tendrá un efecto positivo en la afiliación y las cotizaciones a la Seguridad Social, los precios y el PIB, aunque con algunos matices.

Pablo Pumares, de la Universidad de Almería, señala que la consecuencia más directa será la del afloramiento de trabajo sumergido "que se va a convertir en trabajo formal, con todo lo que ello significa de mejoras salariales, derechos y cotizaciones". Sobre el empleo de los autóctonos, "en una situación de bonanza económica no debe tener impacto negativo en general", dijo Pumares.

Las estimaciones de BBVA Research apuntan que el efecto sobre la actividad será moderado, alrededor de 0,5 puntos en PIB e inflación, distribuido durante los próximos trimestres, "sin poderse descartar que incluso no lo haya", explican en el servicio de estudios del banco, porque muchas de las personas que se regularizan ya están trabajando, viviendo y consumiendo en el país. "Eso sí, la transición hacia empleos en el sector formal supondrá una mejora de la recaudación tributaria", añaden, aunque no a través del IVA, cuyo efecto ya está descontado.

La investigadora de la OCDE Ana Damas advierte que el crecimiento del PIB "no se traduce automáticamente en un aumento de los ingresos reales de los hogares". En algunos casos, el crecimiento macroeconómico tarda en reflejarse. "Además, existen efectos distributivos. Las ganancias económicas no siempre se distribuyen de manera uniforme entre la población", dijo.

**Mercado laboral y competencia por empleos**

Los inmigrantes llegan a España atraídos por mejores oportunidades vitales y una economía que necesita mano de obra para cubrir las 156.000 vacantes de empleo que no encuentran candidatos, según datos citados en el informe.

Entre 1998 y 2007, España recibió 3,8 millones de inmigrantes y la tasa de empleo aumentó en 17 puntos, lo que desmiente la idea de que los inmigrantes "roban" empleos. La economía es un sistema flexible que tiende a agrandarse y a generar más actividad y más empleos a medida que se dinamiza, según el análisis.

Sin embargo, Ismael Gálvez, profesor de la Universidad de las Islas Baleares, señala que algunos estudios encuentran que el grupo que más se ve afectado con este tipo de regularizaciones son los propios extranjeros del país, que ya trabajan en sectores de baja cualificación y pueden entrar en mayor competencia con inmigrantes que tienen su mismo conjunto de habilidades.

Carmen González, investigadora principal del Real Instituto Elcano, apunta a otro efecto detectado tras cruzar datos en la regularización de 2005: "Disminuyó el empleo inmigrante. Algunos de los inmigrantes que detectaba la Encuesta de Población Activa trabajando en la economía sumergida eran rentables para sus empresarios porque no cotizaban. En el momento en que pasaban a ser legales, muchos perdieron el empleo", dijo González. Esta vez, aclara, eso no va a pasar porque se ha eliminado la exigencia de estar empleado.

**Críticas al sistema migratorio español**

Yoan Molinero, investigador y profesor del Instituto Universitario de Estudios sobre Migraciones de la Universidad de Comillas, critica la política migratoria española. "La migración y la irregularidad son realidades sociales que existen por cuestiones morales o cálculos electorales de los partidos que deciden no regularizarla o hacerlo de forma esquizofrénica", dijo Molinero. Se crea un problema, en este caso bolsas de irregulares, y se busca una solución, a veces improvisada, según su análisis.

Para solicitar el arraigo, que concede la regularización en un proceso normal, uno tiene que demostrar que ha estado al menos dos años residiendo en España sin tener antecedentes penales, lo que implícitamente lleva a asumir la irregularidad de partida. Y a partir de ahí, esperar al trámite administrativo. "Sabiendo que va a venir gente, sería mucho más eficiente permitir que busquen trabajo en vez de tener que someterse a la explotación", añadió Molinero.

Para Gonzalo Fanjul, experto en pobreza y desarrollo, el español es un sistema "patológicamente cauto, que introduce obstáculos en mercado" porque, en su opinión, "la política migratoria tiene muy poco que ver con racionalidad y cabeza fría. Se rige por consideraciones muy emocionales, coyunturales".

El subdirector del Centre d'Estudis Demogràfics de la Universidad Autónoma de Barcelona, Andreu Domingo i Valls, es escéptico con la política de tabula rasa: "Si no se actúa sobre trabajo informal se va a acumular otra vez", y menciona el trabajo doméstico, a menudo ejercido por mujeres. "Si las primeras migraciones a principios de este siglo abundaron en la desregularización del mercado de trabajo, usando como conejos de indias a los trabajadores extranjeros y luego afectando a toda la economía, eso pasará ahora con las plataformas. Muchas trabajadoras domésticas conseguirán contratos en plataformas al precio de la sobreexplotación. Eso me preocupa. Se necesitan más inspectores de trabajo", dijo Domingo i Valls.

**Presión sobre servicios públicos y Estado de bienestar**

Esta política de puertas abiertas está generando un debate intenso entre los que la defienden como la única alternativa a un crecimiento estable frente al envejecimiento y los que la atacan aludiendo a que desestabiliza el sistema social añadiendo presión sobre los servicios asistenciales, que pese a cifras récord de recaudación fiscal no parecen avanzar a la par de la población.

El CES denuncia que es necesario afrontar reformas para superar las carencias y evitar la segregación social. Ni los servicios sociales ni las entidades sin ánimo de lucro han visto aumentar sus recursos en la medida en que lo ha hado la población a la que atienden, según el organismo.

Carmen González critica que no haya una política migratoria capaz de gestionar las llegadas "de acuerdo con las capacidades de los servicios públicos, la vivienda, el mercado de trabajo", y lamenta que el país no sea capaz de aumentar la productividad, el talón de Aquiles, ya que los extranjeros suelen venir a reforzar los sectores que más descansan en la mano de obra.

Gonzalo Fanjul señala que el rechazo visceral también se produce tras la percepción de realidades sólidas, como el deterioro de la sanidad o la educación. "España está creciendo el doble de la Unión Europea. Necesita invertir en una sociedad que se está transformando. El problema de vivienda, por ejemplo, no es de los inmigrantes, sino de una sociedad que cada vez es más grande. No puedes querer mano de obra y luego esperar que esas personas no enfermen, no lleven sus hijos a la escuela. Si lo quieres, lo tienes que querer todo", dijo Fanjul.

**Discurso del odio y percepciones erróneas**

El Observatorio del Racismo y la Xenofobia del Ministerio de Inclusión detectó solo en abril de 2026 un total de 39.559 mensajes de odio en redes sociales, casi uno por minuto. La cifra es inusual, aumentan un 12% los bulos contra migrantes, y podría estar vinculada, según los datos, al debate generado en torno al proceso administrativo extraordinario de regularización.

"Bienvenidos a la España al revés. La España donde incumplir las leyes de entrada tiene recompensa, donde el español trabaja para el que acaba de llegar y donde millones de españoles se sienten extraños en sus propios barrios", afirmó en el Congreso el diputado de Vox Ignacio Hoces tras el anuncio de la regularización.

No hay ningún estudio ni experto que avale la existencia de un "efecto llamada" de las regularizaciones. "Es un mito", resume Francesco Pasetti, investigador de Cidob. Al contrario, un trabajo publicado en 2022 por la revista de estudios económicos de Oxford encontró percepciones erróneas sorprendentes sobre el número y las características de los inmigrantes en varios países europeos. "En todos ellos, los encuestados sobreestiman considerablemente el número total, creen que estos son cultural y religiosamente más distantes de ellos y económicamente más débiles, con menor nivel educativo, mayor desempleo y mayor dependencia de las transferencias gubernamentales, de lo que realmente son", según el estudio.

**Contribución fiscal y uso de servicios públicos**

La realidad es que la tasa de actividad y empleo de los inmigrantes es significativamente más elevada que la de la población autóctona y no recurren a servicios públicos o prestaciones más que la población española, según los expertos consultados.

En cuanto a la natalidad, los expertos coinciden en que no por más inmigrantes va a mejorar de forma sustancial, porque los recién llegados terminarán asimilando su tasa con la población nativa.

**Historias personales de la inmigración**

Rosa Carmen Pulupa Muzo, empresaria ecuatoriana de 53 años, llegó a España con 25 años dejando en Quito a su esposo y a su bebé de un año y medio. Llegó con una visa de turista que caducó y la instaló en el colectivo de personas sin papeles. Trabajó en el servicio doméstico y cuidando ancianos hasta que terminó como programadora en una fábrica de muebles en San Esteban de Gormaz, Soria, un pueblo de casi 3.000 habitantes.

En 2008, tras el estallido de la burbuja, ella y su marido se quedaron sin trabajo. Convalidó sus estudios y estudió un FP superior de vehículos autopropulsados gracias al que montó una empresa de limpieza en 2010. Su empresa ya es una pyme con 12 personas contratadas, muchas de ellas recién llegados a España a los que ha intentado ayudar, y también españoles. Además, acaba de montar otra empresa de cosmética natural. Su hijo mayor, de 29 años, es enfermero en Madrid y la pequeña, de 25, veterinaria en León. "Para mí emigrar no ha sido solo venir a buscar trabajo, sino a construir una vida. Las oportunidades que me ha dado España las estoy devolviendo con mi empresa, con el empleo que he creado. Mis hijos no han tenido becas, no las han necesitado", dijo Pulupa.

Yassine Merroun, cocinero marroquí de 23 años, llegó a Algeciras con apenas 16 años subido a una patera. Llevaba intentándolo desde los 14, primero por la vía administrativa, luego con barco, incluso con moto de agua. Se subió a una zódiac con entre 30 y 40 personas que quedaron a la deriva después de nueve horas de navegación y tuvieron que ser rescatados por los servicios de salvamento. Como Menor Extranjero No Acompañado pasó por dos centros de menores. Hizo un curso de cocina que duraba seis meses y con 17 años empezó a hacer prácticas en Bulbiza, un grupo de restaurantes donde ahora ejerce de director de operaciones llevando a un equipo de 22 personas. "Comparto piso con mi hermano, pagamos más de 800 euros. Es barato porque llevamos tres años en la misma casa", dijo Merroun. En el futuro se ve montando su propio negocio en España.

Mario Restrepo, bailarín colombiano de 39 años, llegó el 22 de junio de 2022 tras ser seleccionado para participar en el programa Got Talent. No pasó el filtro del programa y con los 500 euros que le quedaban decidió alquilarse una habitación en Madrid. "Se me acabó el dinero y me tocó dormir cinco días en el parque de El Retiro y lavarme en los baños de las terminales", dijo Restrepo. Terminó en Santiago de Compostela, donde trabajó como profesor de baile, pero siempre chocaba contra el mismo muro: "Al no poder hacerme un contrato, a la gente le da miedo tenerme trabajando en negro". Una de las pocas alegrías que ha recibido últimamente es la resolución favorable a su solicitud de regularización dentro del proceso extraordinario impulsado por el Gobierno. "He perdido cuatro años de mi vida que podría haber invertido en algo más que esperar unos papeles. La realidad es esa", dijo.

Mamadou Diallo, costurero guineano de 39 años, representa otro perfil de la inmigración en España. Aunque el contenido sobre su historia fue truncado en la fuente, su caso ilustra la diversidad de trayectorias y profesiones de los trabajadores extranjeros en el país.

**Perspectivas de futuro**

El debate sobre la política migratoria española continúa polarizado entre quienes la ven como necesaria para sostener el crecimiento económico frente al envejecimiento poblacional y quienes critican la falta de planificación y la presión sobre los servicios públicos. Con el proceso extraordinario de regularización en marcha hasta el 30 de junio de 2026, España se enfrenta al desafío de integrar a medio millón de personas en situación irregular mientras gestiona las tensiones sociales y políticas que genera la inmigración en un contexto de crecimiento económico sostenido pero desigual.

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Inmigrantes sostienen el 80% del crecimiento económico de España entre 2019 y 2024

Los trabajadores extranjeros han impulsado casi cuatro quintas partes del incremento del Producto Interior Bruto español en los últimos cinco años, según datos del Consejo Económico y Social. Con 9,46 millones de nacidos en el extranjero representando el 19,2% de la población, España enfrenta un debate intenso sobre su política migratoria mientras el Gobierno impulsa un proceso extraordinario de regularización que busca legalizar a medio millón de personas antes del 30 de junio de 2026.

6 jun 2026
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Sobre los inmigrantes descansa casi el 80% del incremento del PIB español entre 2019 y 2024, según cifra un informe de 2025 del Consejo Económico y Social (CES), recogiendo datos del Banco Central Europeo. Este crecimiento se debe al aumento de la población en edad de trabajar y a la tasa de empleo de los extranjeros, según el documento.

Entre 2022 y 2024 entraron en España cada año entre 600.000 y 700.000 personas, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Esto significa añadir el equivalente a una población casi como la de Sevilla cada 12 meses. Los nacidos en el extranjero alcanzan los 9,46 millones, el 19,2% de la población con datos del censo, lo que ha dado un fuerte impulso a la economía, que sigue creciendo un 2,7% según los datos del primer trimestre de 2026, gracias en buena parte a esa fuerza laboral importada.

Solo en el último año, el empleo de extranjeros ha crecido en 289.000 puestos y ya hay 3,36 millones de afiliados, el 15% del total, según datos de Funcas. Siete de cada diez nuevos afiliados son extranjeros, según la misma fuente.

Sin embargo, también se ha creado una enorme bolsa de ciudadanos en situación administrativa irregular. Funcas los cifra en 840.000 personas. Para abordar esta situación, el Gobierno español ha puesto en marcha un proceso administrativo extraordinario con el que pretende regularizar, hasta el 30 de junio de 2026, a medio millón de personas.

**Regularizaciones extraordinarias: antecedentes y efectos**

La solución de poner el contador a cero no es algo nuevo ni exclusivo de España, según Ana Damas, economista de la división de migraciones internacionales de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). "Italia, Portugal, Francia o Chile han recurrido a regularizaciones extraordinarias. Incluso sin acudir a ellas, todos los países de la OCDE cuentan con mecanismos para regularizar la situación de los extranjeros", dijo Damas.

En el año 2000, siendo presidente el popular José María Aznar, se llevó a cabo un proceso similar que se saldó con 264.000 autorizaciones de residencia y trabajo. Un año después, su Gobierno otorgó otros 239.000 permisos por arraigo. El último proceso extraordinario, impulsado en 2005 durante la presidencia de José Luis Rodríguez Zapatero, se saldó con 576.506 concesiones.

Estudios posteriores, como el firmado por Ferrán Elías, Joan Monras y Javier Vázquez en 2005, demuestran que el empleo formal de los inmigrantes aumentó tras aquella regularización, mientras que el de los nativos no se vio afectado. Sin embargo, se produjo una disminución del empleo sumergido, tanto de trabajadores poco cualificados nativos como inmigrantes. Además, cada persona aportó una media de 4.000 euros a los ingresos fiscales sin que se observara un aumento del gasto público, según el mismo estudio.

**Impacto económico esperado de la nueva regularización**

La práctica totalidad de los expertos consultados por El País coinciden en que la nueva regularización ayudará a aflorar la economía sumergida y tendrá un efecto positivo en la afiliación y las cotizaciones a la Seguridad Social, los precios y el PIB, aunque con algunos matices.

Pablo Pumares, de la Universidad de Almería, señala que la consecuencia más directa será la del afloramiento de trabajo sumergido "que se va a convertir en trabajo formal, con todo lo que ello significa de mejoras salariales, derechos y cotizaciones". Sobre el empleo de los autóctonos, "en una situación de bonanza económica no debe tener impacto negativo en general", dijo Pumares.

Las estimaciones de BBVA Research apuntan que el efecto sobre la actividad será moderado, alrededor de 0,5 puntos en PIB e inflación, distribuido durante los próximos trimestres, "sin poderse descartar que incluso no lo haya", explican en el servicio de estudios del banco, porque muchas de las personas que se regularizan ya están trabajando, viviendo y consumiendo en el país. "Eso sí, la transición hacia empleos en el sector formal supondrá una mejora de la recaudación tributaria", añaden, aunque no a través del IVA, cuyo efecto ya está descontado.

La investigadora de la OCDE Ana Damas advierte que el crecimiento del PIB "no se traduce automáticamente en un aumento de los ingresos reales de los hogares". En algunos casos, el crecimiento macroeconómico tarda en reflejarse. "Además, existen efectos distributivos. Las ganancias económicas no siempre se distribuyen de manera uniforme entre la población", dijo.

**Mercado laboral y competencia por empleos**

Los inmigrantes llegan a España atraídos por mejores oportunidades vitales y una economía que necesita mano de obra para cubrir las 156.000 vacantes de empleo que no encuentran candidatos, según datos citados en el informe.

Entre 1998 y 2007, España recibió 3,8 millones de inmigrantes y la tasa de empleo aumentó en 17 puntos, lo que desmiente la idea de que los inmigrantes "roban" empleos. La economía es un sistema flexible que tiende a agrandarse y a generar más actividad y más empleos a medida que se dinamiza, según el análisis.

Sin embargo, Ismael Gálvez, profesor de la Universidad de las Islas Baleares, señala que algunos estudios encuentran que el grupo que más se ve afectado con este tipo de regularizaciones son los propios extranjeros del país, que ya trabajan en sectores de baja cualificación y pueden entrar en mayor competencia con inmigrantes que tienen su mismo conjunto de habilidades.

Carmen González, investigadora principal del Real Instituto Elcano, apunta a otro efecto detectado tras cruzar datos en la regularización de 2005: "Disminuyó el empleo inmigrante. Algunos de los inmigrantes que detectaba la Encuesta de Población Activa trabajando en la economía sumergida eran rentables para sus empresarios porque no cotizaban. En el momento en que pasaban a ser legales, muchos perdieron el empleo", dijo González. Esta vez, aclara, eso no va a pasar porque se ha eliminado la exigencia de estar empleado.

**Críticas al sistema migratorio español**

Yoan Molinero, investigador y profesor del Instituto Universitario de Estudios sobre Migraciones de la Universidad de Comillas, critica la política migratoria española. "La migración y la irregularidad son realidades sociales que existen por cuestiones morales o cálculos electorales de los partidos que deciden no regularizarla o hacerlo de forma esquizofrénica", dijo Molinero. Se crea un problema, en este caso bolsas de irregulares, y se busca una solución, a veces improvisada, según su análisis.

Para solicitar el arraigo, que concede la regularización en un proceso normal, uno tiene que demostrar que ha estado al menos dos años residiendo en España sin tener antecedentes penales, lo que implícitamente lleva a asumir la irregularidad de partida. Y a partir de ahí, esperar al trámite administrativo. "Sabiendo que va a venir gente, sería mucho más eficiente permitir que busquen trabajo en vez de tener que someterse a la explotación", añadió Molinero.

Para Gonzalo Fanjul, experto en pobreza y desarrollo, el español es un sistema "patológicamente cauto, que introduce obstáculos en mercado" porque, en su opinión, "la política migratoria tiene muy poco que ver con racionalidad y cabeza fría. Se rige por consideraciones muy emocionales, coyunturales".

El subdirector del Centre d'Estudis Demogràfics de la Universidad Autónoma de Barcelona, Andreu Domingo i Valls, es escéptico con la política de tabula rasa: "Si no se actúa sobre trabajo informal se va a acumular otra vez", y menciona el trabajo doméstico, a menudo ejercido por mujeres. "Si las primeras migraciones a principios de este siglo abundaron en la desregularización del mercado de trabajo, usando como conejos de indias a los trabajadores extranjeros y luego afectando a toda la economía, eso pasará ahora con las plataformas. Muchas trabajadoras domésticas conseguirán contratos en plataformas al precio de la sobreexplotación. Eso me preocupa. Se necesitan más inspectores de trabajo", dijo Domingo i Valls.

**Presión sobre servicios públicos y Estado de bienestar**

Esta política de puertas abiertas está generando un debate intenso entre los que la defienden como la única alternativa a un crecimiento estable frente al envejecimiento y los que la atacan aludiendo a que desestabiliza el sistema social añadiendo presión sobre los servicios asistenciales, que pese a cifras récord de recaudación fiscal no parecen avanzar a la par de la población.

El CES denuncia que es necesario afrontar reformas para superar las carencias y evitar la segregación social. Ni los servicios sociales ni las entidades sin ánimo de lucro han visto aumentar sus recursos en la medida en que lo ha hado la población a la que atienden, según el organismo.

Carmen González critica que no haya una política migratoria capaz de gestionar las llegadas "de acuerdo con las capacidades de los servicios públicos, la vivienda, el mercado de trabajo", y lamenta que el país no sea capaz de aumentar la productividad, el talón de Aquiles, ya que los extranjeros suelen venir a reforzar los sectores que más descansan en la mano de obra.

Gonzalo Fanjul señala que el rechazo visceral también se produce tras la percepción de realidades sólidas, como el deterioro de la sanidad o la educación. "España está creciendo el doble de la Unión Europea. Necesita invertir en una sociedad que se está transformando. El problema de vivienda, por ejemplo, no es de los inmigrantes, sino de una sociedad que cada vez es más grande. No puedes querer mano de obra y luego esperar que esas personas no enfermen, no lleven sus hijos a la escuela. Si lo quieres, lo tienes que querer todo", dijo Fanjul.

**Discurso del odio y percepciones erróneas**

El Observatorio del Racismo y la Xenofobia del Ministerio de Inclusión detectó solo en abril de 2026 un total de 39.559 mensajes de odio en redes sociales, casi uno por minuto. La cifra es inusual, aumentan un 12% los bulos contra migrantes, y podría estar vinculada, según los datos, al debate generado en torno al proceso administrativo extraordinario de regularización.

"Bienvenidos a la España al revés. La España donde incumplir las leyes de entrada tiene recompensa, donde el español trabaja para el que acaba de llegar y donde millones de españoles se sienten extraños en sus propios barrios", afirmó en el Congreso el diputado de Vox Ignacio Hoces tras el anuncio de la regularización.

No hay ningún estudio ni experto que avale la existencia de un "efecto llamada" de las regularizaciones. "Es un mito", resume Francesco Pasetti, investigador de Cidob. Al contrario, un trabajo publicado en 2022 por la revista de estudios económicos de Oxford encontró percepciones erróneas sorprendentes sobre el número y las características de los inmigrantes en varios países europeos. "En todos ellos, los encuestados sobreestiman considerablemente el número total, creen que estos son cultural y religiosamente más distantes de ellos y económicamente más débiles, con menor nivel educativo, mayor desempleo y mayor dependencia de las transferencias gubernamentales, de lo que realmente son", según el estudio.

**Contribución fiscal y uso de servicios públicos**

La realidad es que la tasa de actividad y empleo de los inmigrantes es significativamente más elevada que la de la población autóctona y no recurren a servicios públicos o prestaciones más que la población española, según los expertos consultados.

En cuanto a la natalidad, los expertos coinciden en que no por más inmigrantes va a mejorar de forma sustancial, porque los recién llegados terminarán asimilando su tasa con la población nativa.

**Historias personales de la inmigración**

Rosa Carmen Pulupa Muzo, empresaria ecuatoriana de 53 años, llegó a España con 25 años dejando en Quito a su esposo y a su bebé de un año y medio. Llegó con una visa de turista que caducó y la instaló en el colectivo de personas sin papeles. Trabajó en el servicio doméstico y cuidando ancianos hasta que terminó como programadora en una fábrica de muebles en San Esteban de Gormaz, Soria, un pueblo de casi 3.000 habitantes.

En 2008, tras el estallido de la burbuja, ella y su marido se quedaron sin trabajo. Convalidó sus estudios y estudió un FP superior de vehículos autopropulsados gracias al que montó una empresa de limpieza en 2010. Su empresa ya es una pyme con 12 personas contratadas, muchas de ellas recién llegados a España a los que ha intentado ayudar, y también españoles. Además, acaba de montar otra empresa de cosmética natural. Su hijo mayor, de 29 años, es enfermero en Madrid y la pequeña, de 25, veterinaria en León. "Para mí emigrar no ha sido solo venir a buscar trabajo, sino a construir una vida. Las oportunidades que me ha dado España las estoy devolviendo con mi empresa, con el empleo que he creado. Mis hijos no han tenido becas, no las han necesitado", dijo Pulupa.

Yassine Merroun, cocinero marroquí de 23 años, llegó a Algeciras con apenas 16 años subido a una patera. Llevaba intentándolo desde los 14, primero por la vía administrativa, luego con barco, incluso con moto de agua. Se subió a una zódiac con entre 30 y 40 personas que quedaron a la deriva después de nueve horas de navegación y tuvieron que ser rescatados por los servicios de salvamento. Como Menor Extranjero No Acompañado pasó por dos centros de menores. Hizo un curso de cocina que duraba seis meses y con 17 años empezó a hacer prácticas en Bulbiza, un grupo de restaurantes donde ahora ejerce de director de operaciones llevando a un equipo de 22 personas. "Comparto piso con mi hermano, pagamos más de 800 euros. Es barato porque llevamos tres años en la misma casa", dijo Merroun. En el futuro se ve montando su propio negocio en España.

Mario Restrepo, bailarín colombiano de 39 años, llegó el 22 de junio de 2022 tras ser seleccionado para participar en el programa Got Talent. No pasó el filtro del programa y con los 500 euros que le quedaban decidió alquilarse una habitación en Madrid. "Se me acabó el dinero y me tocó dormir cinco días en el parque de El Retiro y lavarme en los baños de las terminales", dijo Restrepo. Terminó en Santiago de Compostela, donde trabajó como profesor de baile, pero siempre chocaba contra el mismo muro: "Al no poder hacerme un contrato, a la gente le da miedo tenerme trabajando en negro". Una de las pocas alegrías que ha recibido últimamente es la resolución favorable a su solicitud de regularización dentro del proceso extraordinario impulsado por el Gobierno. "He perdido cuatro años de mi vida que podría haber invertido en algo más que esperar unos papeles. La realidad es esa", dijo.

Mamadou Diallo, costurero guineano de 39 años, representa otro perfil de la inmigración en España. Aunque el contenido sobre su historia fue truncado en la fuente, su caso ilustra la diversidad de trayectorias y profesiones de los trabajadores extranjeros en el país.

**Perspectivas de futuro**

El debate sobre la política migratoria española continúa polarizado entre quienes la ven como necesaria para sostener el crecimiento económico frente al envejecimiento poblacional y quienes critican la falta de planificación y la presión sobre los servicios públicos. Con el proceso extraordinario de regularización en marcha hasta el 30 de junio de 2026, España se enfrenta al desafío de integrar a medio millón de personas en situación irregular mientras gestiona las tensiones sociales y políticas que genera la inmigración en un contexto de crecimiento económico sostenido pero desigual.

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