

La tensión en el estrecho de Ormuz se disparó este sábado 26 de junio cuando Irán lanzó dos drones kamikaze contra territorio bareiní donde se encuentra una importante base de la Quinta Flota de Estados Unidos, en respuesta a bombardeos estadounidenses previos contra sistemas de misiles y radares iraníes. El intercambio de ataques amenaza con romper el acuerdo de alto el fuego firmado el 17 de junio entre Washington y Teherán, que había permitido que combustible y otros productos volvieran a fluir por esta vía crucial para el comercio mundial.
El Ministerio de Exteriores de Baréin denunció este sábado que al amanecer su territorio fue "atacado por un número de drones iraníes", según un comunicado oficial. El ataque se ejecutó con dos drones kamikaze, según un alto cargo estadounidense citado por The New York Times. Uno de los drones fue derribado por un sistema de defensa aérea lanzado desde tierra, indicó la persona consultada, mientras que el otro aterrizó sin causar daños en una zona apartada de un aeródromo.
"Los continuos ataques del régimen iraní, en un momento en que los esfuerzos regionales e internacionales se encaminan hacia la desescalada, ponen en Teherán la responsabilidad exclusiva de socavar los esfuerzos de paz", criticó el comunicado bareiní. Baréin acoge una importante base de mando de la Quinta Flota de Estados Unidos, lo que convierte al país en un objetivo estratégico para Irán.
Poco antes del ataque, Irán había anunciado que sus Fuerzas Armadas lanzaron ataques "defensivos" contra "objetivos vinculados a EE UU" y advirtió a sus vecinos del sur del golfo Pérsico de que no deben permitir el uso de su territorio para ataques estadounidenses contra Irán.
El vicepresidente de Estados Unidos, J. D. Vance, advirtió al régimen teocrático iraní que responderá a la violencia con violencia. "Irán firmó un acuerdo de alto el fuego. Nosotros lo hemos respetado. Si tienen discrepancias sobre cómo se está aplicando el memorando de entendimiento, pueden levantar el teléfono", escribió Vance en X. "La violencia se responderá con violencia", añadió.
El ataque iraní es una respuesta al bombardeo de sus sistemas de misiles y radares llevado a cabo por Estados Unidos durante la noche del viernes al sábado, un golpe que Teherán calificó de "violación" del acuerdo de alto el fuego firmado el pasado 17 de junio. Pero la acción militar estadounidense es a su vez una reacción al ataque con drones iraníes a los buques que utilizan la ruta sur del estrecho de Ormuz, uno de los cuales alcanzó a un carguero de bandera de Singapur el pasado jueves, provocando daños de poca gravedad en el puente de mando.
Precisamente este sábado, el UKMTO (siglas de United Kingdom Maritime Trade Operations, un organismo vinculado a la Royal Navy británica que funciona como un centro de emergencias del mar) informó de que un barco cisterna fue alcanzado por la mañana por un "proyectil no identificado", lo que ocasionó daños en el puente de mando, si bien la tripulación se encuentra a salvo.
Varios analistas consideran que tanto Irán como Estados Unidos están tratando de establecer su control sobre el estrecho de Ormuz. Irán, que sabe que su capacidad de negociación con Washington depende de mantener en sus manos la llave de la espita, sostiene que el artículo 5 del memorando de entendimiento firmado por Donald Trump deja en manos de Teherán la coordinación del tráfico del estrecho. El texto dice que Irán hará "los arreglos necesarios para garantizar el paso seguro" a través de Ormuz, según la interpretación iraní.
Para la Administración de Trump lo importante es que salgan cuantos más hidrocarburos mejor para que bajen los precios de los combustibles. Y, hasta el momento, la ruta sur del estrecho, que transcurre por aguas omaníes y cuenta con apoyo militar de la flota estadounidense, estaba siendo un éxito con incrementos diarios del número de buques que la utilizaban. Tanto es así que este mismo sábado, el Centro Conjunto de Información Marítima de Estados Unidos anunció que ensancha las coordenadas de esta ruta sur para "acomodar tráfico simultáneo" en dirección este (hacia el golfo Pérsico) y oeste (hacia el golfo de Omán).
En Estados Unidos continúa la polémica en torno a las ventajas que obtiene Irán con un acuerdo que Trump consiguió tras muchos tiras y aflojas. Los más críticos con el pacto, que aún tiene que convertirse en un acuerdo de paz definitivo en el plazo de 60 días, aseguran que este traerá nuevos fondos para Teherán que permitirán al régimen reconstruir su ejército y renovar el apoyo al llamado Eje de la Resistencia, un conjunto de aliados hoy muy deteriorados que incluye a grupos como la milicia chií libanesa Hezbolá o a los rebeldes hutíes de Yemen.
La Administración de Trump asegura que exigirá a Irán que gaste parte de los activos a los que tendrá acceso en virtud del acuerdo en importar alimentos estadounidenses. Pero los ingresos del petróleo que obtenga Teherán no tendrán los mismos requisitos. El cambio de tono en Washington es, por ahora, evidente. Trump ha pasado de amenazar con exterminar a una civilización milenaria a calificar a los iraníes de "gente fuerte, gente inteligente".
La Casa Blanca pide paciencia a los críticos. Argumenta que habrá que dar tiempo al acuerdo firmado con el régimen liderado por Mojtaba Jameneí para ver si se cumple, y que los incentivos económicos que reclama Irán son negociables siempre que se cumplan las condiciones que reclama Estados Unidos. La más importante de todas es la operatibilidad total del estrecho de Ormuz. Pero los ataques de las últimas horas ponen en duda este aspecto crucial para la economía global.
"Irán necesita un acuerdo con Estados Unidos para conseguir sus objetivos económicos a largo plazo", aseguró a The Washington Post un alto cargo de la Administración, que habló bajo la condición del anonimato. "Si Irán no cumple con sus compromisos, simplemente podremos revocar las exenciones y restablecer la presión. La exención no disminuye nuestra capacidad de presión, sino que la refuerza", aseguró la fuente.
La escalada de las últimas 48 horas amenaza con romper el frágil equilibrio alcanzado hace apenas nueve días. El estrecho de Ormuz es una de las vías marítimas más importantes del mundo para el transporte de petróleo y gas, y cualquier interrupción en su funcionamiento tiene consecuencias inmediatas para los precios de la energía a nivel global. La capacidad de ambas partes para contener la espiral de ataques y represalias determinará si el acuerdo de alto el fuego sobrevive o si la región vuelve a sumergirse en un conflicto abierto con repercusiones económicas y geopolíticas de alcance mundial.