

El reconocido cineasta iraní Jafar Panahi ha sido condenado a un año de prisión por el Tribunal Revolucionario de Irán, acusado de realizar actividades de propaganda contra el sistema político, mientras se encontraba en Nueva York recibiendo tres premios en los Gotham Awards por su película 'It Was Just An Accident'.
El director de cine iraní Jafar Panahi, de 65 años, ha sido sentenciado a un año de prisión y una prohibición de viaje por parte de las autoridades iraníes, según informaron fuentes legales el 2 de diciembre de 2025. La sentencia llega en un momento paradójico, justo cuando Panahi se encontraba en Nueva York recibiendo múltiples reconocimientos por su última película.
Según la agencia de noticias ISNA, el Tribunal Revolucionario de Irán lo ha condenado por realizar 'actividades de propaganda' contra el sistema político. Además de la sentencia de prisión, se le ha impuesto una prohibición de viaje de dos años y se le ha prohibido participar en grupos políticos o sociales.
Panahi, quien ha sido previamente encarcelado y ha sufrido restricciones por parte del gobierno iraní, recibió tres premios en los Gotham Awards, incluyendo mejor director por su película 'It Was Just An Accident'. La película, rodada de manera clandestina, narra la historia de cinco iraníes ordinarios confrontados con un hombre al que creen responsable de torturas en prisión.
Este no es el primer enfrentamiento de Panahi con las autoridades iraníes. En 2010, recibió una prohibición de 20 años para hacer películas y viajar internacionalmente después de apoyar las protestas del Movimiento Verde. A pesar de estas restricciones, Panahi ha continuado produciendo películas de manera creativa, utilizando espacios como su sala de estar o un automóvil como set de filmación.
En mayo de 2025, su película ganó la Palma de Oro en el Festival de Cannes, donde el director aprovechó su discurso para criticar las restricciones del régimen. La película, que desafía las leyes iraníes al mostrar personajes femeninos sin velo, es considerada su confrontación más directa con la violencia estatal.
Panahi ha manifestado en entrevistas previas su negativa a abandonar Irán, a pesar de las presiones y riesgos. 'No puedo vivir fuera de Irán. No puedo adaptarme a ningún otro lugar', declaró recientemente. Su abogado ha anunciado que planean apelar la sentencia.
La comunidad internacional de cineastas ha mostrado su solidaridad con Panahi, reconociendo su resistencia artística frente a la censura y la represión. Su caso ilustra las continuas tensiones entre los artistas iraníes y el sistema político de su país.