

La Agencia Espacial Europea (ESA) advierte en su informe de 2025 que la acumulación de desechos espaciales ha alcanzado niveles críticos, con más de 1.2 millones de objetos mayores a 1 cm que representan un peligro creciente para las operaciones espaciales actuales y futuras.
El espacio orbital terrestre se encuentra en un punto crítico de saturación, según el último informe del Observatorio de Desechos Espaciales de la ESA. Actualmente, existen aproximadamente 40.000 objetos rastreados por redes de vigilancia espacial, de los cuales solo 11.000 son cargas útiles activas, pero la cifra real de fragmentos potencialmente peligrosos supera ampliamente esa cantidad.
Según el informe, la órbita terrestre baja (LEO) presenta la mayor concentración de riesgo. En altitudes cercanas a los 550 kilómetros, la cantidad de objetos de desecho es prácticamente equivalente al número de satélites activos, lo que aumenta exponencialmente el riesgo de colisiones catastróficas.
Los datos revelan que en 2024 se añadieron al menos 3.000 nuevos objetos rastreables debido a eventos de fragmentación, provocados principalmente por restos de combustible y pruebas antisatélite. Este crecimiento constante podría desencadenar el denominado 'síndrome de Kessler', un escenario donde las colisiones entre desechos generan más fragmentos, creando una reacción en cadena que podría hacer inaccesibles ciertas órbitas.
La ESA ha identificado que incluso sin nuevos lanzamientos, la población de desechos espaciales seguiría creciendo, ya que los eventos de fragmentación añaden objetos más rápido de lo que pueden reentrar naturalmente a la atmósfera. Para contrarrestar esta tendencia, la agencia ha propuesto un enfoque de 'Cero Desechos' que incluye:
1. Actualización de requisitos y estándares de mitigación de desechos
2. Desarrollo de técnicas de pasivación para prevenir explosiones
3. Misiones de remoción activa de desechos
4. Reducción del tiempo de permanencia en órbitas críticas
El informe destaca que aproximadamente el 90% de los cuerpos de cohetes en órbitas terrestres bajas ya cumplen con los estándares de reentrada dentro de 25 años, y más del 80% cumple con el nuevo estándar más estricto de 5 años adoptado por la ESA en 2023.
La situación actual no solo afecta las comunicaciones y la observación terrestre, sino que también compromete las futuras aspiraciones de exploración espacial, incluyendo misiones lunares y más allá. La limpieza y prevención de desechos se ha convertido en una prioridad global para mantener la sostenibilidad del entorno espacial.
La ESA ha liderado la creación de una Carta de Cero Desechos, firmada ya por 19 países y más de 150 entidades comerciales y no comerciales, con el objetivo de establecer prácticas globales que garanticen un uso responsable del espacio.