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La guerra divide a Ucrania en dos realidades: el éxodo empresarial hacia el oeste transforma el país

Cerca de cuatro millones de ucranianos se han desplazado internamente huyendo de las zonas de combate, mientras que aproximadamente 30.000 empresas han trasladado sus sedes desde el inicio de la invasión rusa en 2022. El contraste entre un este deprimido y un oeste reforzado evidencia la fragmentación del país, con Kiev perdiendo atractivo tras perder 600.000 habitantes solo en enero de 2026.

INTERNACIONAL27 ENE 2026

La guerra en Ucrania ha creado dos realidades paralelas dentro del mismo país. Un bombardeo ruso el pasado 20 de enero dejó a Kiev con un apagón casi total, sin suministro de agua ni calefacción. Mientras tanto, en Lviv, la mayor ciudad del oeste ucraniano con 720.000 habitantes, la electricidad funcionaba con normalidad en el centro urbano, según reportes desde la zona.

Las diferencias son evidentes en múltiples aspectos de la vida cotidiana. En Kiev, los generadores de gasolina rugen constantemente para suministrar energía a los comercios, un sonido ausente en Lviv. La telefonía móvil opera sin problemas en el oeste, mientras que en la capital y otras provincias del centro y este, el sistema GPS ha sido desconectado para evitar que los drones rusos de largo alcance puedan guiarse, según las fuentes consultadas.

Las infraestructuras también reflejan esta división. Las carreteras en la provincia de Lviv están iluminadas en numerosos tramos, algo impensable en el este del país. El asfalto se mantiene en buen estado en el oeste, mientras que en las regiones cercanas al frente se evita repararlo debido al constante tráfico de vehículos militares.

"Cada uno de estos detalles ilustra que en Ucrania hay dos realidades: la de un este deprimido y la de un oeste reforzado", señalan las fuentes consultadas.

Según datos de Naciones Unidas, cerca de cuatro millones de personas se han desplazado internamente en Ucrania para huir de las zonas próximas a los combates, mientras que el número de refugiados en el extranjero ronda los nueve millones. Este éxodo no solo implica movimiento de personas, sino también de actividad económica. Las estadísticas del Gobierno ucraniano indican que desde el inicio de la invasión rusa en 2022, aproximadamente 30.000 empresas han cambiado su sede.

Aunque no existen datos oficiales sobre la evolución del PIB por regiones durante la guerra, el Banco Nacional de Ucrania prevé un crecimiento económico del 1,9% para 2025 y del 2% para 2026. Sin embargo, la economía ucraniana sigue siendo un 20% inferior a la que existía antes del conflicto.

Kiev, que inicialmente fue el principal destino de este éxodo económico, está perdiendo atractivo. Los bombardeos rusos se han intensificado desde el otoño pasado, afectando gravemente su sistema energético. Según explicó el 20 de enero el alcalde Vitali Klitschko, solo en ese mes abandonaron la capital 600.000 personas, lo que representa el 20% de la población de la ciudad.

Las personas entrevistadas en Lviv e Ivano Frankivsk, otra ciudad del oeste, coinciden en que Kiev está perdiendo relevancia. "Mi sensación es que cada vez hay más negocios que descartan Kiev por el tema energético y por los ataques. Allí cada día puedes escuchar el vuelo de los drones Shahed, pero yo, el último que escuché en Lviv, fue hace tres meses", explica Dmitro Bidiuk, director de Rekava, una empresa de producción de tazas de café biodegradables.

Bidiuk, de 40 años, fundó su empresa en Sumi, localidad del noreste de Ucrania situada a apenas 18 kilómetros del frente de guerra. En 2022 abandonó la ciudad con su esposa para instalarse en Lviv. Actualmente, su negocio factura cinco veces más que en Sumi. "En Lviv hay más oportunidades para hacer negocio, hay más mercado, más opciones de atraer inversiones, y la ciudad es agradable", afirma.

Los cortes de luz son frecuentes en Lviv, según datos de la empresa eléctrica Dtek, pero no son constantes y no superan las 10 horas. En contraste, en Kiev los cortes duran el doble y ocurren periódicamente.

"No creo que sea seguro volver al este aunque haya algún tipo de acuerdo de paz con Rusia", opina el propietario de Rekava, quien añade: "El objetivo ruso es destruir toda Ucrania, solo será seguro cuando Rusia no tenga los recursos para continuar haciendo la guerra".

Viktoria Aleksieieva, de 30 años, asistente del Hub Cultural de la Unesco en Lviv, un centro de formación de artistas financiado por el Gobierno de España, abandonó Kiev en junio de 2025 durante una fase intensa de bombardeos rusos. "Estaba harta de tantas explosiones, y el problema ha ido a peor", relata. Aleksieieva confirma que el flujo de creadores e intelectuales que acogen de otras regiones en el centro de la Unesco va en aumento, especialmente mujeres, ya que muchos hombres temen desplazarse y ser detenidos por las patrullas de reclutamiento.

La visión sobre el futuro varía significativamente entre los desplazados del este y los habitantes originarios del oeste. Aleksieieva, por ejemplo, es optimista y cree que una vez terminada la guerra regresarán millones de ucranianos que se han formado en el extranjero para reconstruir el este. Sin embargo, el Instituto de Estudios Demográficos Mijailo Ptuja, el más importante de Ucrania, prevé que solo regresará un 30% de la población que huyó al extranjero.

Los entrevistados procedentes del este tienen una perspectiva más sombría. "Yo soy realista, sé que no volveré a mi ciudad y que los rusos seguirán avanzando en Zaporiyia", lamenta Valeria Buchasta desde la barra de su restaurante en Ivano Frankivsk. Originaria de Berdiansk, ciudad de la provincia de Zaporiyia ocupada por Rusia en 2022, Buchasta, de 31 años, decidió trasladarse al oeste con su marido porque no quería "instalarme en algún lugar del este y tener que volver a emigrar". Ahora prefiere no hacer planes para el futuro, considerando que "lo mejor es no tener expectativas".

Tarás Yatsenko, director del grupo de comunicación de Lviv Tvoe Misto, analiza el patrón de desplazamiento: "El primer paso para las empresas del este es ir a Kiev, pero cada vez más terminan en una segunda fase desplazándose al oeste". Sin embargo, advierte que "Lviv está saturada y el siguiente paso será salir hacia Europa. La situación es un triunfo de Vladímir Putin, que está desequilibrando el país y vaciándolo de recursos".

Mientras el este carece de oportunidades para desarrollarse, el oeste afronta una saturación acelerada sin las infraestructuras necesarias para absorber esta oleada migratoria. Los precios de la vivienda ilustran esta disparidad: según un estudio de mercado publicado en enero por el portal inmobiliario Dim Ria, en la región de Lviv el coste medio de alquiler de un apartamento de un dormitorio es de 285 euros mensuales, mientras que en centros industriales próximos al frente como Járkov o Jersón es de 100 y 60 euros, respectivamente.

Buchasta tiene su restaurante en las instalaciones de Promprylad, una antigua fábrica en el centro de Ivano Frankivsk convertida en polo económico de la ciudad. Según informa Tania Vasilik, directora de operaciones de la fundación que gestiona Promprylad, 76 empresas tienen allí su sede. Desde el inicio de la guerra han tenido que ampliar el espacio para acoger empresas, pasando de 6.000 a 19.000 metros cuadrados, con ocupación plena. "Una iniciativa como Promprylad es y será imposible en Zaporiyia, es y será demasiado peligroso", considera Buchasta.

"El principal problema de Ivano Frankivsk es que la demanda de espacio es muy superior a la oferta. Somos después de Kiev la ciudad donde se está construyendo más", indica Vasilik. La mitad del nuevo parque inmobiliario corresponde a inversiones de personas que no residen en el municipio, cuya población es de 240.000 habitantes.

Vasilik opina que la capital ucraniana está experimentando estos meses una despoblación de familias que buscan destinos seguros para los niños, pero no de empresas: "Mi impresión es que en Kiev se están cerrando empresas porque sus propietarios ya no quieren afrontar un nuevo desplazamiento".

Fedir Timoshchenko, director de relaciones exteriores del Grupo Electro Cable (ECG), describe la situación con cierta ironía: "En verdad lo que se está produciendo es un reequilibrio de la industria ucrania". Este consorcio familiar de Zaporiyia, el mayor productor de cables para la electrónica y telecomunicaciones de Ucrania, trasladó en 2022 su fábrica de cables de cobre ZFNM a Ivano Frankivk. "La gran industria ha estado tradicionalmente en el este, y cuando llegamos aquí, fueron nuestros trabajadores de Zaporiyia los que tuvieron que formar a los nuevos empleados locales", explica.

Timoshchenko, de 43 años, señala que ZFNM solo está produciendo un 20% de lo que fabricaba en Zaporiyia. Su mercado ha experimentado un vuelco radical: si antes de la guerra el 80% de la producción se destinaba al mercado nacional, hoy el 80% va a la exportación. En Zaporiyia, a 20 kilómetros del frente de guerra, esta operación sería imposible. "Sin electricidad y sin agua no podríamos operar, y nuestros clientes y proveedores internacionales se niegan a viajar allí", comenta el directivo. Dos misiles impactaron en 2025 en el parque industrial de la empresa en Zaporiyia. Las regiones occidentales ofrecen, además, ventajas para la exportación por su mayor proximidad a las fronteras con el resto de Europa.

El principal desafío, según Timoshchenko, es la falta de personal cualificado. Cientos de miles de jóvenes en edad de formación han abandonado Ucrania. Las empresas industriales y agrícolas lamentan que el reclutamiento militar también les priva de empleados varones. En el caso de ECG, el problema es menor porque su producción se considera estratégica, al suministrar cables a las empresas energéticas de Ucrania, por lo que sus empleados están exentos del servicio militar.

Viktoria Glushchak, ejecutiva de MFT, un fabricante de productos de higiene oral que en 2022 trasladó su producción de Járkov a Ivano Frankivsk, relata que cuando estalló la guerra estaban iniciando el proyecto de construir una nueva fábrica en Járkov "que fuera interactiva con los niños y los clientes, como la fábrica de chocolate de Willy Wonka". MFT descartó trasladarse a Kiev porque ya en otoño de 2022, durante la primera ofensiva rusa contra el sector energético, anticiparon que la capital sufriría más que las regiones occidentales.

Glushchak, originaria de Ivano Frankivsk, también expresa su convicción de que en el futuro la economía en el este se reconstruirá. Sin embargo, esta visión optimista contrasta con la de quienes han experimentado la guerra de cerca, como el matrimonio Dudchenko. Kostia y Polina salieron de Jersón, ciudad del sur ubicada en el mismo frente de guerra, donde solo el río Dnipró separa a los dos ejércitos. En Ivano Frankivsk han abierto cuatro cafeterías, mientras que el restaurante que tenían en su ciudad natal tuvieron que cerrarlo hace dos meses debido a los constantes ataques.

Aunque el negocio también está disminuyendo en Ivano Frankivsk, según los Dudchenko, debido a la crisis económica, los problemas con la electricidad y el precio de los alquileres, consideran que su nuevo hogar es "el paraíso" comparado con Jersón. "El futuro depende muchísimo del acuerdo que se firme con Rusia", opina Kostia. "Pero volver a Jersón será imposible mientras los rusos continúen al otro lado del río, la amenaza siempre estará allí", añade Polina.

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