

Investigadores destacan que la inteligencia artificial no puede generar conocimiento científico nuevo debido a su naturaleza imitativa y retrospectiva, en contraste con la cognición humana que es prospectiva y teórica.
En un ensayo académico publicado en 2024, Teppo Felin de la Universidad Estatal de Utah y Matthias Holweg de la Universidad de Oxford argumentan que la inteligencia artificial (IA) no puede crear conocimiento científico nuevo. Según los autores, la IA se basa en predicciones retrospectivas e imitativas, mientras que la cognición humana es prospectiva y se fundamenta en la teoría. Felin explica que los humanos, a diferencia de la IA, pueden formular conjeturas y plantear hipótesis, lo que les permite intervenir y transformar el mundo. Un ejemplo citado es cómo una IA entrenada con datos hasta 1633 negaría el modelo heliocéntrico de Galileo, mientras que los humanos pueden desafiar datos predominantes y llegar a nuevos descubrimientos. Los autores también mencionan el caso de los hermanos Wright, quienes desafiaron el consenso científico de su época sobre el vuelo humano. Felin sostiene que la IA es limitada en entornos inciertos y que el razonamiento humano, aunque imperfecto, es esencial para reflejar un mundo en constante cambio. Además, advierte contra el pánico sobre la IA, destacando que es una herramienta tecnológica con limitaciones, especialmente en áreas que requieren creatividad y toma de decisiones estratégicas.