

Según un reciente estudio de la UNCCD, los terrenos secos ahora constituyen el 40.6% de la superficie terrestre del planeta, excluyendo la Antártida. Este aumento se debe a la transformación de áreas que antes eran húmedas en tierras áridas.
Un estudio reciente realizado por el Grupo de Ciencia y Política (SPI) de la Convención de las Naciones Unidas para Combatir la Desertificación (UNCCD) revela que los terrenos secos ahora constituyen el 40.6% de la superficie terrestre del planeta, excluyendo la Antártida. Este cambio representa un aumento del 3% en comparación con los últimos 30 años, resultado de la transformación de áreas húmedas en tierras áridas, dificultando cada vez más la práctica de la agricultura en esas regiones.
En las últimas tres décadas, un área casi un tercio más grande que India se ha convertido permanentemente en árida. Además, el informe destaca que tres cuartas partes de la superficie terrestre han experimentado condiciones más secas en este mismo período, lo que se considera un cambio permanente según el estudio presentado en una conferencia global sobre la degradación de la tierra en Riad, Arabia Saudita.
En 2020, aproximadamente 2.3 mil millones de personas, o el 30.9% de la población mundial, vivían en estas tierras secas. Esta cifra representa un aumento significativo comparado con los 1.2 mil millones de hace 30 años. Si las tendencias actuales continúan, se estima que para el año 2100 esta cifra podría llegar a los 5 mil millones de personas, equivalentes a dos de cada cinco habitantes del planeta.
El informe también resalta que el 40% de las tierras cultivables del mundo están afectadas por la aridez, lo cual es el principal motor de la degradación de los sistemas agrícolas. Entre 1990 y 2015, África perdió cerca del 12% de su PIB debido al aumento de la aridez, y se estima que pierda otro 16% en los próximos cinco años. En Asia, las pérdidas podrían ascender al 7% del PIB en ese mismo período.
La aridez no solo impacta la agricultura y las economías regionales, sino que también está vinculada a un incremento en la frecuencia de tormentas de arena y polvo, incendios forestales y problemas de salud, haciendo que estas áreas sean cada vez más inhospitalarias para los seres humanos y la mayoría de las especies animales y vegetales. Regiones densamente pobladas como California, Egipto, el este y norte de Pakistán, grandes áreas de India y el noreste de China son particularmente vulnerables.
El informe subraya que la principal causa de esta crisis de aridez es el cambio climático provocado por el ser humano. Las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de la generación de electricidad, el transporte, la industria y los cambios en el uso de la tierra son factores clave en este fenómeno. De no tomarse medidas para reducir dichas emisiones, se prevé que un 3% adicional de la superficie terrestre se convierta en tierras secas para finales de siglo, con graves consecuencias para la seguridad alimentaria y del agua.
Durante la conferencia global en Riad, los gobiernos están negociando un acuerdo para detener la degradación y promover la restauración de las tierras en todo el mundo, buscando soluciones urgentes frente a esta creciente problemática. El proceso de desertificación y aumento de la aridez puede llevar a la salinización de los suelos, lo cual no solo afecta la agricultura y la biodiversidad, sino que también puede limitar severamente el acceso a agua potable en muchas regiones.