

Lituania ha implementado una reforma fiscal que entró en vigor el 1 de enero de 2026, eliminando la tasa fija del 15% para autónomos con ingresos altos e introduciendo un sistema progresivo similar al aplicado a los asalariados, según un análisis publicado por la Universidad de Dublín.
La reforma fiscal lituana, que acerca su sistema tributario a países como Irlanda y Reino Unido, representa un cambio significativo en la política económica del país báltico. Según el análisis de la Universidad de Dublín, esta modificación refleja las presiones actuales que enfrenta Europa: mayor gasto en defensa, reducción del espacio fiscal y un cambio en la opinión pública hacia conceptos de equidad tributaria.
Uno de los aspectos más destacados de la reforma es la vinculación directa entre seguridad y fiscalidad. Lituania, ubicada en la frontera oriental de la OTAN, ha establecido una nueva contribución de seguridad del 10% sobre las primas de seguros (excluyendo seguros de vida), haciendo explícita esta conexión entre impuestos y defensa nacional.
El paquete fiscal aprobado por el Seimas (parlamento lituano) en junio de 2025 reemplaza la tasa fija del 15% para autónomos por un régimen progresivo con tasas del 20%, 25% y 32%. Los autónomos con menores ingresos están protegidos mediante un crédito fiscal estructurado sobre los primeros 20.000 euros, que se reduce gradualmente hasta los 42.500 euros, según detalla la investigación de la Universidad de Dublín.
La reforma incluye otras medidas como el aumento del impuesto de sociedades del 16% al 17%, incremento del impuesto sobre bienes inmuebles, un nuevo impuesto especial sobre bebidas azucaradas y la mencionada "contribución a la defensa nacional" del 10% aplicada a las primas de seguros no de vida.
Durante casi tres décadas, Lituania mantuvo un régimen fiscal favorable para los autónomos como herramienta para desarrollar mercados, fomentar la economía formal y asegurar el cumplimiento tributario en un estado que aún estaba desarrollando su capacidad administrativa tras el sistema soviético. Sin embargo, según el análisis, esa era ha terminado, ya que Lituania opera actualmente una de las administraciones tributarias más digitalizadas de la UE.
El cambio lituano se produce en un contexto donde otros países europeos con brechas significativas entre la tributación de empleados y autónomos, como Italia, Países Bajos y República Checa, enfrentan presiones similares: presupuestos de defensa crecientes, gobernanza fiscal más estricta de la UE y mercados laborales donde los trabajadores se mueven fácilmente entre empleo, contratación y economía gig.
La reforma lituana no es radical sino una normalización, indica el análisis de la Universidad de Dublín. La dirección de este cambio señala hacia dónde se dirigen muchos sistemas europeos: mayor gasto en defensa, supervisión fiscal más estrecha de la UE y estructuras tributarias que toleran menos discrepancias entre diferentes formas de trabajo.
Los desembolsos de Lituania bajo su plan de 3.800 millones de euros están vinculados al progreso en impuestos sobre la renta, cambios en impuestos sobre la propiedad y administración digital, aspectos que aborda el paquete de 2026.
En el clima de seguridad de 2026, vincular parte de la reforma al gasto en defensa ha convertido la tributación en algo más cercano a la participación cívica, concluye el análisis.