Los océanos absorben calor a niveles sin precedentes, alertan científicos
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Los océanos absorben calor a niveles sin precedentes, alertan científicos

Los océanos del mundo absorbieron una cantidad récord de calor durante 2025, equivalente a 37 años de consumo energético global, según un estudio publicado en enero de 2026 por el Instituto de Física Atmosférica y la Academia China de Ciencias, lo que podría estar provocando un cambio climático fundamental con graves consecuencias para ecosistemas marinos y patrones meteorológicos globales.

CIENCIA7 FEB 2026

El calentamiento oceánico ha alcanzado niveles alarmantes que podrían desencadenar un punto de inflexión climático, según revelan recientes investigaciones científicas. En 2025, los océanos acumularon 23 zettajulios de energía térmica (23 seguido de 21 ceros), una cifra equivalente a aproximadamente 37 años de consumo energético mundial a niveles de 2023, de acuerdo con un estudio publicado el 14 de enero de 2026 en ScienceDaily.

La investigación, realizada por más de 50 científicos de 31 instituciones de investigación de todo el mundo, señala que el contenido de calor oceánico (OHC, por sus siglas en inglés) ha establecido nuevos récords durante nueve años consecutivos, convirtiéndose en el indicador más fiable del cambio climático a largo plazo, ya que los océanos absorben el 90% del calor adicional atrapado por los gases de efecto invernadero.

"Las superficies oceánicas más cálidas aumentan la evaporación y las precipitaciones, intensificando las tormentas y haciendo más probables los fenómenos meteorológicos extremos", indica el estudio citado por Pressenza. "En 2025, estos efectos contribuyeron a graves inundaciones y perturbaciones en gran parte del sudeste asiático, sequías prolongadas en Oriente Medio e inundaciones en México y el noroeste del Pacífico".

Un análisis complementario dirigido por el científico climático Kevin Trenberth, citado por Ecoticias, revela que este calor extra no se distribuye uniformemente en los mares. En cambio, se concentra en dos bandas que rodean el globo, una en el norte y otra en el sur, ambas cerca de los cuarenta grados de latitud. Estas "cinturones invisibles de agua caliente" se están calentando más rápido que casi cualquier otro lugar del océano.

Las consecuencias de este calentamiento oceánico son múltiples y graves. Según un informe de la ONU citado por Pressenza, "el impacto primario de las emisiones de dióxido de carbono generadas por humanos en el océano es el rápido calentamiento de las aguas oceánicas, que reduce significativamente la capacidad del océano para retener oxígeno, un elemento vital para la supervivencia de las especies". Además, las temperaturas en aumento impulsan la acidificación oceánica, debilitando los organismos marinos, alterando los ecosistemas y provocando muertes masivas.

El diario Los Angeles Times reportó en octubre de 2025 que "este año puede ser recordado como uno de los más graves para los mamíferos marinos. O, más preocupante aún, una señal de que nuestro entorno oceánico está cambiando tan drásticamente que en algunos lugares y estaciones, se está volviendo inhabitable para la vida que contiene".

Los científicos advierten que este sobrecalentamiento oceánico podría estar causando un cambio climático fundamental. Desde 2022-2023, se han registrado olas de calor oceánicas masivas que han persistido durante más de 500 días, cubriendo casi todo el globo. "Una ola de calor terrestre día tras día de temperaturas sofocantes durante 500 días ininterrumpidos nunca se ha registrado en tierra, pero los océanos acaban de experimentarla", señala el informe de Pressenza.

La situación política complica los esfuerzos para mitigar el cambio climático. Según el Centro Europeo de Estudios sobre el Populismo, citado por Pressenza, "no contar con la participación sustantiva de Estados Unidos en futuras Conferencias anuales de las Partes (COP) para monitorear el progreso y establecer Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC) es, en sí mismo, un revés. Estados Unidos sigue siendo el segundo mayor emisor de gases de efecto invernadero".

Las recientes sesiones de la COP30 en Brasil (2025) concluyeron con acuerdos débiles, sin lograr establecer un mandato claro para la eliminación gradual de los combustibles fósiles. Los principales productores de combustibles fósiles obstaculizaron los esfuerzos, mientras que la retirada completa de Estados Unidos ha abierto la puerta a rechazos similares de políticas serias de mitigación del cambio climático.

Los modelos climáticos capturan muchos de estos mecanismos, pero han tenido dificultades para reproducir la magnitud total del calor récord observado desde 2020. Los autores del estudio citado por Ecoticias señalan que esta brecha aún está siendo investigada y puede reflejar una combinación de limitaciones del modelo y una acumulación desafortunada de fluctuaciones naturales sobre la constante influencia humana.

Las implicaciones prácticas de estos "cinturones calientes" oceánicos son significativas para la vida cotidiana. Los océanos más cálidos en latitudes medias pueden potenciar olas de calor marinas que dañan bosques de algas, corales y pesquerías. El agua más caliente también se evapora más fácilmente, cargando la atmósfera con humedad que puede alimentar lluvias más intensas y tormentas más fuertes. Además, debido a que el agua caliente se expande, el calentamiento oceánico concentrado también influye en el nivel del mar regional.

La percepción pública sobre el cambio climático está evolucionando, aunque lentamente. Según encuestas anuales realizadas por el Programa Yale sobre Comunicación del Cambio Climático, citadas por The Invading Sea, el porcentaje de estadounidenses "alarmados" por el cambio climático aumentó del 15% en 2014 al 26% en 2024. Sin embargo, la proporción de ciudadanos que se consideraban "desconectados", "dudosos" o "desdeñosos" se redujo solo modestamente, del 29% al 27% en el mismo período.

Las experiencias personales parecen desempeñar un papel importante en cómo las personas entienden el cambio climático. Muchas estaciones de noticias locales y nacionales han mencionado el cambio climático como un factor contribuyente en su extensa cobertura de incendios forestales destructivos, inundaciones repentinas, sequías persistentes, olas de calor extremas y huracanes destructivos.

Los estadounidenses también están experimentando directamente otros efectos del cambio climático en sus hogares, salud y billeteras. Por ejemplo, los médicos en el norte están viendo casos crecientes de enfermedad de Lyme, mientras que en el sur han sido testigos de un número creciente de casos de dengue, ambas enfermedades propagadas por insectos cuyas áreas de distribución se están expandiendo a medida que aumentan las temperaturas.

Los científicos, entrenados para ser escépticos profesionales, continúan evaluando la validez de los hallazgos sobre la base de evidencia objetiva y empírica. El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) declaró en 2021: "Es inequívoco que la influencia humana ha calentado el sistema climático global desde tiempos preindustriales. La combinación de evidencia de todo el sistema climático aumenta el nivel de confianza en la atribución del cambio climático observado a la influencia humana".

A medida que la evidencia científica continúa acumulándose y las experiencias personales con eventos climáticos extremos se vuelven más comunes, el desafío sigue siendo cómo llegar a aquellos que mantienen puntos de vista escépticos o negacionistas sobre el cambio climático, a pesar de la creciente evidencia que demuestra su realidad y sus impactos.

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