Política

Markwayne Mullin reorganiza el Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU. mientras se multiplican las muertes en operativos migratorios

Markwayne Mullin, secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, ha implementado una reorganización profunda del departamento para reducir la visibilidad mediática de la política migratoria, pero dos muertes de civiles en operativos del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) en julio han vuelto a colocar al organismo bajo escrutinio público. Lorenzo Salgado Araujo, un mexicano de 52 años residente en Houston, y Johan Sebastián Durán Guerrero, un colombiano de 26 años en Maine, fueron tiroteados por agentes federales con apenas seis días de diferencia, en circunstancias aún bajo investigación y sin que los agentes portaran cámaras corporales, incumpliendo compromisos previos del departamento.

POLÍTICA19 JUL 2026

Mullin, de 48 años y originario de Tulsa, Oklahoma, fue designado secretario de Seguridad Nacional en marzo de 2026 tras la destitución de Kristi Noem, quien fue removida del cargo después de que dos ciudadanos estadounidenses, Renée Good y Alex Pretti, fueran abatidos durante un megaoperativo migratorio en Minneapolis en enero. Durante su audiencia de confirmación en el Senado, Mullin se propuso un objetivo explícito: "Mi objetivo en seis meses es que no seamos la noticia principal todos los días". Sin embargo, la semana pasada, el congresista demócrata Seth Magaziner le gritaba durante una sesión de control: "¡Ahora están de nuevo en la maldita portada, con dos personas inocentes asesinadas a tiros a plena luz del día!".

Las muertes de Salgado Araujo y Durán Guerrero representan un nuevo capítulo en la crisis de violencia policial dentro de las agencias migratorias estadounidenses. Salgado Araujo, quien llevaba 35 años en Estados Unidos sin antecedentes penales, fue tiroteado a principios de julio mientras conducía a una cuadrilla de braceros de la construcción a su lugar de trabajo en Houston. Se topó con un control de tráfico del ICE, y los agentes le dispararon a pesar de que no era el objetivo de su operativo. Una semana después, en Biddeford, Maine, agentes del mismo cuerpo tirotearon a Durán Guerrero, un joven casado con una hija de tres años, durante otro control de tráfico. El colombiano falleció a consecuencia de las heridas de bala.

Las circunstancias exactas de ambos incidentes permanecen bajo investigación, pero un detalle crítico ha generado nueva controversia: ninguno de los agentes involucrados portaba cámaras corporales. Este incumplimiento es particularmente significativo porque el Departamento de Seguridad Nacional se comprometió públicamente en marzo a implementar cámaras corporales como medida para prevenir abusos y mejorar la rendición de cuentas, precisamente después de las muertes de Good y Pretti en Minnesota.

La muerte de Good y Pretti desató una ola de indignación nacional que exigía el fin de los excesos y la brutalidad de los agentes federales. Noem, quien fue destituida por Trump en marzo, había sido ampliamente criticada no solo por los operativos violentos sino también por gastar 200 millones de dólares en publicidad televisiva para mejorar su imagen personal. Su preferencia por la exhibición pública de los operativos migratorios, grabándolos para presumir de la contundencia del departamento, contribuyó a su caída política.

Mullin ha intentado adoptar un enfoque diferente. Aunque ha mantenido e incluso intensificado los arrestos de inmigrantes indocumentados, ha buscado hacerlo de manera más discreta que su predecesora. Desde que asumió el cargo, las detenciones del ICE se han disparado, pero sin la exhibición mediática que caracterizó la era Noem. El secretario ha introducido reformas estructurales significativas en el departamento, incluyendo la descentralización del poder, el despido de funcionarios bajo sospecha y la contratación de su propio equipo de confianza.

Entre las medidas implementadas, Mullin desechó un plan de la administración anterior para comprar almacenes en todo el país destinados a centros de detención y puso fin al programa de formación acelerada para nuevos agentes del ICE. También ha reformado la estructura del departamento para dotar a las agencias de mayor autonomía y funcionamiento más práctico. El DHS explicó que Mullin está "formando el mejor equipo para que Estados Unidos vuelva a ser seguro" y que emplea "un estilo de gestión que empodera a los directores de su agencia, a su personal y a cada individuo del tercer departamento más grande del gobierno estadounidense".

En su reorganización, Mullin rescató a funcionarios experimentados que habían salido del departamento por conflictos con Noem, como Troy Edgar, subsecretario de Seguridad Nacional, y Cameron Hamilton, administrador interino de la Agencia de Gestión de Emergencias (FEMA). También designó a Brian Kavanaugh como subsecretario de Seguridad Nacional para la gestión, un cargo que conoce a fondo el presupuesto del departamento y mantiene vínculos con la Casa Blanca.

La tarea más delicada de Mullin ha sido nombrar a los directores del ICE y de la Patrulla Fronteriza, dos de las agencias más controvertidas por sus tácticas represivas bajo Noem. Cuando Mullin llegó a su cargo a finales de marzo, Todd Lyon, un agente de policía que trabajó en Boston en labores de coordinación del orden público, era el director interino del ICE. Sin embargo, tres semanas después, Lyon abandonó su puesto alegando motivos de estrés. Lyon había sido ampliamente criticado por firmar un memorando que autorizaba a los agentes del ICE a acceder a residencias privadas sin orden judicial, en contra de lo que establece la Constitución según expertos legales.

Tras la renuncia de Lyon, David Venturella fue elegido como director interino del ICE. Venturella es un hombre experimentado con más de 30 años trabajando en control de inmigración en el área de Chicago y en otros cargos federales. En 2012 se trasladó al sector privado para trabajar en GEO Group, una empresa que gestiona prisiones privadas, donde escaló hasta convertirse en vicepresidente ejecutivo. GEO Group gestiona aproximadamente un tercio de los detenidos por el ICE y ha sido parte de la estrategia de deportaciones masivas del DHS, firmando contratos para la construcción de tres grandes centros de detención por varios cientos de millones de dólares.

La última pieza del equipo de Mullin es Lance Schroyer, un exagente de la policía estatal de Oklahoma nominado por el presidente Trump para dirigir el ICE. Schroyer es conocido de Mullin, con quien mantiene buena relación porque ambos son del mismo estado. Cuando Schroyer sea confirmado por el Congreso, Venturella se convertirá en director adjunto, según anunció Mullin. Schroyer aspira a convertirse en el primer director del ICE nominado por el Congreso desde 2017. Desde entonces, el Senado no ha confirmado a ningún cargo para esta agencia por dudas sobre su desempeño, dejando que el ICE sea dirigido por directores interinos durante casi la última década.

Mullin elogió la nominación de Schroyer el mes pasado y destacó que el funcionario ha impulsado en Oklahoma los acuerdos 287(g), un programa federal que permite firmar convenios con agencias policiales estatales y locales para delegar competencias en áreas migratorias. Esta es la estrategia central de Mullin para reducir la visibilidad del ICE mientras cumple con el objetivo de Trump de llevar a cabo la mayor deportación de la historia: descentralizar las operaciones migratorias hacia agencias locales y estatales.

Para la Patrulla Fronteriza, Mullin nombró a Rosario Pete Vázquez como jefe de la agencia federal responsable de proteger las fronteras del país. Vázquez, de origen hispano, tiene 26 años de experiencia en distintas funciones de la Patrulla Fronteriza y es graduado de la Unidad de Búsqueda, Trauma y Rescate de la agencia. Sin embargo, no está exento de polémica. Ha sido acusado de extralimitarse en sus funciones para cumplir la agenda antiinmigración de Trump y de acelerar sus procesos de contratación sin suficientes revisiones de antecedentes. Los agentes de la Patrulla Fronteriza bajo su mando estuvieron envueltos en la muerte de Alex Pretti, el joven enfermero que falleció por disparos de efectivos de la agencia mientras defendía a una manifestante a principios de año. La Patrulla Fronteriza ahora también participa en despliegues de fuerzas en varias ciudades, incluyendo Minneapolis.

La estrategia de Mullin de mantener la intensidad de las operaciones migratorias mientras reduce su visibilidad mediática enfrenta un desafío fundamental: los incidentes de violencia continúan ocurriendo. Las muertes de Salgado Araujo y Durán Guerrero demuestran que la reorganización administrativa no ha resuelto los problemas subyacentes de entrenamiento, supervisión y uso de la fuerza dentro de las agencias migratorias. El hecho de que los agentes no portaran cámaras corporales en ninguno de los dos casos sugiere que los compromisos de rendición de cuentas anunciados en marzo no se han implementado de manera consistente en el terreno.

La cercanía de Mullin con Trump, quien lo eligió específicamente para este cargo, refleja la prioridad que la administración otorga a la ejecución de su agenda migratoria. Mullin fue senador republicano desde 2023 y es miembro de la Nación Cherokee, siendo el único nativo americano en el Senado. Durante su tiempo en el Capitolio, era conocido por ser quien susurraba al presidente todo lo que sucedía en el Senado. Su nombramiento como secretario de Seguridad Nacional sorprendió a muchos dada su falta de experiencia previa en temas migratorios, pero su lealtad a Trump y su comprensión de la dinámica política fueron determinantes.

La reorganización del DHS bajo Mullin representa un cambio de táctica más que de sustancia. Mientras que Noem buscaba la visibilidad y el reconocimiento personal a través de operativos espectaculares, Mullin intenta lograr los mismos objetivos de deportación masiva mediante una estructura más descentralizada y menos visible mediáticamente. Sin embargo, la continuación de muertes de civiles en operativos migratorios sugiere que los problemas fundamentales de entrenamiento, supervisión y cultura institucional dentro de estas agencias permanecen sin resolver.

SIGUE LEYENDO
MÁS DE POLÍTICA
ColGlobal
Política

Markwayne Mullin reorganiza el Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU. mientras se multiplican las muertes en operativos migratorios

Markwayne Mullin, secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, ha implementado una reorganización profunda del departamento para reducir la visibilidad mediática de la política migratoria, pero dos muertes de civiles en operativos del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) en julio han vuelto a colocar al organismo bajo escrutinio público. Lorenzo Salgado Araujo, un mexicano de 52 años residente en Houston, y Johan Sebastián Durán Guerrero, un colombiano de 26 años en Maine, fueron tiroteados por agentes federales con apenas seis días de diferencia, en circunstancias aún bajo investigación y sin que los agentes portaran cámaras corporales, incumpliendo compromisos previos del departamento.

19 jul 2026
Tamaño de texto

Mullin, de 48 años y originario de Tulsa, Oklahoma, fue designado secretario de Seguridad Nacional en marzo de 2026 tras la destitución de Kristi Noem, quien fue removida del cargo después de que dos ciudadanos estadounidenses, Renée Good y Alex Pretti, fueran abatidos durante un megaoperativo migratorio en Minneapolis en enero. Durante su audiencia de confirmación en el Senado, Mullin se propuso un objetivo explícito: "Mi objetivo en seis meses es que no seamos la noticia principal todos los días". Sin embargo, la semana pasada, el congresista demócrata Seth Magaziner le gritaba durante una sesión de control: "¡Ahora están de nuevo en la maldita portada, con dos personas inocentes asesinadas a tiros a plena luz del día!".

Las muertes de Salgado Araujo y Durán Guerrero representan un nuevo capítulo en la crisis de violencia policial dentro de las agencias migratorias estadounidenses. Salgado Araujo, quien llevaba 35 años en Estados Unidos sin antecedentes penales, fue tiroteado a principios de julio mientras conducía a una cuadrilla de braceros de la construcción a su lugar de trabajo en Houston. Se topó con un control de tráfico del ICE, y los agentes le dispararon a pesar de que no era el objetivo de su operativo. Una semana después, en Biddeford, Maine, agentes del mismo cuerpo tirotearon a Durán Guerrero, un joven casado con una hija de tres años, durante otro control de tráfico. El colombiano falleció a consecuencia de las heridas de bala.

Las circunstancias exactas de ambos incidentes permanecen bajo investigación, pero un detalle crítico ha generado nueva controversia: ninguno de los agentes involucrados portaba cámaras corporales. Este incumplimiento es particularmente significativo porque el Departamento de Seguridad Nacional se comprometió públicamente en marzo a implementar cámaras corporales como medida para prevenir abusos y mejorar la rendición de cuentas, precisamente después de las muertes de Good y Pretti en Minnesota.

La muerte de Good y Pretti desató una ola de indignación nacional que exigía el fin de los excesos y la brutalidad de los agentes federales. Noem, quien fue destituida por Trump en marzo, había sido ampliamente criticada no solo por los operativos violentos sino también por gastar 200 millones de dólares en publicidad televisiva para mejorar su imagen personal. Su preferencia por la exhibición pública de los operativos migratorios, grabándolos para presumir de la contundencia del departamento, contribuyó a su caída política.

Mullin ha intentado adoptar un enfoque diferente. Aunque ha mantenido e incluso intensificado los arrestos de inmigrantes indocumentados, ha buscado hacerlo de manera más discreta que su predecesora. Desde que asumió el cargo, las detenciones del ICE se han disparado, pero sin la exhibición mediática que caracterizó la era Noem. El secretario ha introducido reformas estructurales significativas en el departamento, incluyendo la descentralización del poder, el despido de funcionarios bajo sospecha y la contratación de su propio equipo de confianza.

Entre las medidas implementadas, Mullin desechó un plan de la administración anterior para comprar almacenes en todo el país destinados a centros de detención y puso fin al programa de formación acelerada para nuevos agentes del ICE. También ha reformado la estructura del departamento para dotar a las agencias de mayor autonomía y funcionamiento más práctico. El DHS explicó que Mullin está "formando el mejor equipo para que Estados Unidos vuelva a ser seguro" y que emplea "un estilo de gestión que empodera a los directores de su agencia, a su personal y a cada individuo del tercer departamento más grande del gobierno estadounidense".

En su reorganización, Mullin rescató a funcionarios experimentados que habían salido del departamento por conflictos con Noem, como Troy Edgar, subsecretario de Seguridad Nacional, y Cameron Hamilton, administrador interino de la Agencia de Gestión de Emergencias (FEMA). También designó a Brian Kavanaugh como subsecretario de Seguridad Nacional para la gestión, un cargo que conoce a fondo el presupuesto del departamento y mantiene vínculos con la Casa Blanca.

La tarea más delicada de Mullin ha sido nombrar a los directores del ICE y de la Patrulla Fronteriza, dos de las agencias más controvertidas por sus tácticas represivas bajo Noem. Cuando Mullin llegó a su cargo a finales de marzo, Todd Lyon, un agente de policía que trabajó en Boston en labores de coordinación del orden público, era el director interino del ICE. Sin embargo, tres semanas después, Lyon abandonó su puesto alegando motivos de estrés. Lyon había sido ampliamente criticado por firmar un memorando que autorizaba a los agentes del ICE a acceder a residencias privadas sin orden judicial, en contra de lo que establece la Constitución según expertos legales.

Tras la renuncia de Lyon, David Venturella fue elegido como director interino del ICE. Venturella es un hombre experimentado con más de 30 años trabajando en control de inmigración en el área de Chicago y en otros cargos federales. En 2012 se trasladó al sector privado para trabajar en GEO Group, una empresa que gestiona prisiones privadas, donde escaló hasta convertirse en vicepresidente ejecutivo. GEO Group gestiona aproximadamente un tercio de los detenidos por el ICE y ha sido parte de la estrategia de deportaciones masivas del DHS, firmando contratos para la construcción de tres grandes centros de detención por varios cientos de millones de dólares.

La última pieza del equipo de Mullin es Lance Schroyer, un exagente de la policía estatal de Oklahoma nominado por el presidente Trump para dirigir el ICE. Schroyer es conocido de Mullin, con quien mantiene buena relación porque ambos son del mismo estado. Cuando Schroyer sea confirmado por el Congreso, Venturella se convertirá en director adjunto, según anunció Mullin. Schroyer aspira a convertirse en el primer director del ICE nominado por el Congreso desde 2017. Desde entonces, el Senado no ha confirmado a ningún cargo para esta agencia por dudas sobre su desempeño, dejando que el ICE sea dirigido por directores interinos durante casi la última década.

Mullin elogió la nominación de Schroyer el mes pasado y destacó que el funcionario ha impulsado en Oklahoma los acuerdos 287(g), un programa federal que permite firmar convenios con agencias policiales estatales y locales para delegar competencias en áreas migratorias. Esta es la estrategia central de Mullin para reducir la visibilidad del ICE mientras cumple con el objetivo de Trump de llevar a cabo la mayor deportación de la historia: descentralizar las operaciones migratorias hacia agencias locales y estatales.

Para la Patrulla Fronteriza, Mullin nombró a Rosario Pete Vázquez como jefe de la agencia federal responsable de proteger las fronteras del país. Vázquez, de origen hispano, tiene 26 años de experiencia en distintas funciones de la Patrulla Fronteriza y es graduado de la Unidad de Búsqueda, Trauma y Rescate de la agencia. Sin embargo, no está exento de polémica. Ha sido acusado de extralimitarse en sus funciones para cumplir la agenda antiinmigración de Trump y de acelerar sus procesos de contratación sin suficientes revisiones de antecedentes. Los agentes de la Patrulla Fronteriza bajo su mando estuvieron envueltos en la muerte de Alex Pretti, el joven enfermero que falleció por disparos de efectivos de la agencia mientras defendía a una manifestante a principios de año. La Patrulla Fronteriza ahora también participa en despliegues de fuerzas en varias ciudades, incluyendo Minneapolis.

La estrategia de Mullin de mantener la intensidad de las operaciones migratorias mientras reduce su visibilidad mediática enfrenta un desafío fundamental: los incidentes de violencia continúan ocurriendo. Las muertes de Salgado Araujo y Durán Guerrero demuestran que la reorganización administrativa no ha resuelto los problemas subyacentes de entrenamiento, supervisión y uso de la fuerza dentro de las agencias migratorias. El hecho de que los agentes no portaran cámaras corporales en ninguno de los dos casos sugiere que los compromisos de rendición de cuentas anunciados en marzo no se han implementado de manera consistente en el terreno.

La cercanía de Mullin con Trump, quien lo eligió específicamente para este cargo, refleja la prioridad que la administración otorga a la ejecución de su agenda migratoria. Mullin fue senador republicano desde 2023 y es miembro de la Nación Cherokee, siendo el único nativo americano en el Senado. Durante su tiempo en el Capitolio, era conocido por ser quien susurraba al presidente todo lo que sucedía en el Senado. Su nombramiento como secretario de Seguridad Nacional sorprendió a muchos dada su falta de experiencia previa en temas migratorios, pero su lealtad a Trump y su comprensión de la dinámica política fueron determinantes.

La reorganización del DHS bajo Mullin representa un cambio de táctica más que de sustancia. Mientras que Noem buscaba la visibilidad y el reconocimiento personal a través de operativos espectaculares, Mullin intenta lograr los mismos objetivos de deportación masiva mediante una estructura más descentralizada y menos visible mediáticamente. Sin embargo, la continuación de muertes de civiles en operativos migratorios sugiere que los problemas fundamentales de entrenamiento, supervisión y cultura institucional dentro de estas agencias permanecen sin resolver.

FUENTES
SIGUE LEYENDO